Piñera y la maldita primavera que azota a La Moneda. Crónica de uno de los peores momentos que vive la actual administración
Por Guillermo Arellano
¿Qué la queda por hacer al gobierno? Por lo pronto, explicar los escándalos inexplicables y abocarse a pavimentar el camino propio de su plantilla parlamentaria 2013, donde lo único relevante será la eterna pelea que otra vez sostendrán la UDI y RN por la supremacía en la derecha.
¿Qué la queda por hacer al gobierno? Por lo pronto, explicar los escándalos inexplicables y abocarse a pavimentar el camino propio de su plantilla parlamentaria 2013, donde lo único relevante será la eterna pelea que otra vez sostendrán la UDI y RN por la supremacía en la derecha.
Con
la llegada del mes de la patria se pensaba a nivel general que se
iniciaba una especie de segundo aire para la administración que dirige
el presidente Sebastián Piñera.Para esto el ambiente era el ideal: las festividades propias del "18" y los cinco días de asueto que embobaron a los chilenos, une leve mejoría en la evaluación que mes a mes entrega la empresa de encuestas Adimark, diversos anuncios en diferentes carteras y un ambiente sin conflictos al interior de los partidos de la Alianza.
Pero no. Septiembre y más adelante octubre se transformaron en tiempos violentos, complejos y plagados de polémicas. Uno de los ministros estrella de Palacio, al menos para opinión de la UDI, Joaquín Lavín, se vio envuelto en el lío de los resultados de la ficha Casen y la intervención en cuanto a las cifras de disminución de la pobreza, lo que motivó que la respetable Cepal optara por no seguir colaborando con el Estado de Chile en este trabajo.
De forma paralela, la decisión del ministro-presidenciable Laurence Golborne de lanzarse en campaña, apoyando a los candidatos a alcaldes y concejales del gremialismo en plenas ramadas dieciocheras, puso en tela de juicio el rol que deben tener los funcionarios de confianza del gobernante.
Si bien el tema es más político que ciudadano, el ruido que genera en la opinión pública se escucha bastante fuerte, básicamente, producto de las críticas que llueven desde la oposición sobre el uso y abuso del cargo para lograr un mayor posicionamiento electoral. Incluso el asunto llegó a la Contraloría producto de un acto del Día de la Madre en Recoleta en el que Golborne se paseó a sus anchas como abanderado.
Más en silencio, Andrés Allamand, titular de Defensa, ejerce una tarea eminentemente política en lo relativo a lo que será su campaña presidencial en las primarias que tendrá la derecha el 2013. No participa en el proceso municipal de su partido (aún), pero está ejerciendo su peso y trayectoria en la confección del diseño territorial. Manda en lineamientos internos por sobre lo que puede hacer Carlos Larraín, timonel de la tienda, y monitorea cada paso de la bancada de parlamentarios y de los jefes distritales, comunales y regionales.
No hay dudas, los citados ministros están desatados y descuidando sus "pegas" en el MOP y en Defensa, respectivamente. Y claro, mientras Piñera no ordene la prescindencia de sus empleados o, al menos, le obedezcan un poco que sea en la antesala de lo que será el obligado cambio de gabinete de noviembre, el responsable sigue siendo él mismo. Es cosa se ver cómo decaen sus atributos en cuando a liderazgo para constatar una realidad que hoy sólo los más incondicionales se atreven a defender.
Octubre rojo
El décimo mes del año podría ser el de la lápida para el Ejecutivo. Comenzó con la fallida licitación del litio, lo que gatilló la renuncia del subsecretario de Minería, Pablo Wagner (UDI), pero que ensalzó todos los calificativos que han caracterizado al presente gobierno: poco rigor profesional, ineptitud, falta de excelencia y una nueva forma de gobernar que hoy es vista como un deseo incumplible.
Ni siquiera bajaron los decibeles de este escándalo cuando una denuncia periodística que develó un posible caso de corrupción en el ministerio del Interior, generado a partir de la renuncia del ex fiscal Alejandro Peña a la División de Estudios de tal cartera y al supuesto cobro de sobreprecios de hasta un 400 por ciento por equipamientos para el combate del narcotráfico, volvió a incendiar la pauta.
Mientras en la oposición exigen la salida de los jefes políticos de La Moneda, Rodrigo Hinzpeter (ministro) y Rodrigo Ubilla (subsecretario) y los propios funcionarios del ministerio en cuestión piden que la Contraloría se haga parte de la investigación y se establezcan las responsabilidades administrativas correspondientes, el titular de la secretaría general de la Presidencia, Cristián Larroulet, intenta plasmar una probidad y una transparencia que hoy es puesta en duda por moros y cristianos.
Pero como los males nunca vienen solos, otro escándalo por irregularidades comenzó a sacudir el ya convulsionado aire que se respira en el oficialismo: la Contraloría detectó que en el plan "Salvemos el Año Escolar" del ministerio de Educación hay 21 mil números de carnés de identidad inválidos. En una sola palabra: increíble.
¿Qué la queda por hacer al gobierno? Por lo pronto, explicar lo inexplicable y abocarse a pavimentar el camino propio de su plantilla parlamentaria 2013, en el que lo relevante será la eterna pelea que otra vez sostendrán la UDI y RN por la supremacía aliancista.
Y eso no más, porque lo otro, que es realzar un legado que sólo será recordado en los libros de historia por la llegada del primer presidente de derecha tras casi 50 años de espera democrática, ya parece como un despropósito.
Los insultos de la ministra Evelyn Matthei a los diputados de la Concertación (justificados o no) y los penosos esfuerzos de Piñera por lograr que la gente le crea (como quedó en evidencia en una entrega de premios para las Pymes) son solamente una pincelada del sentir en la Coalición por el Cambio.
Habrá que ver si la noche del 28 de octubre, cuando se sepan los resultados de la elección municipal, surgirá otro síntoma de una agonía que parece inevitable o llegará respiración artificial para un enfermo que así como van las cosas padece de muerte cerebral, sin la posibilidad de cirugía mayor y esperando descansar en paz.
FUENTE: CAMBIO 21
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