Inauguran placa recordatoria de los campesinos asesinados por la dictadura militar y arrojados a los hornos de una mina de cal en Lonquén
15 campesinos
permanecieron como detenidos desaparecidos hasta el 30 de noviembre de
1978, cuando sus restos fueron descubiertos de manera casual en los
hornos. Entre las víctimas, de entre 17 y 51 años de edad, impactaba la
presencia de Sergio Maureira Lillo y sus cuatro hijos.

El
Ministerio de Bienes Nacionales inauguró placas recordatorias de los
trabajadores que fueron asesinados por la dictadura militar y lanzados a
los hornos de cal en Lonquén.
La iniciativa forma parte del proyecto financiado por la Intendencia
Metropolitana y diseñado por la Direccion de Arquitectura del Ministerio
de Obras Públicas que incluye -entre otras obras- la demarcación y el
cierre perimetral del Memorial de las Víctimas de Lonquén, en Isla de
Maipo, según información de radio Bío Bío.
En una ceremonia encabezada, entre otras autoridades, por la ministra
de Bienes Nacionales, Catalina Parot, el gobernador de Talagante, Marco
Zamora, y la directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos,
Lorena Fries, se descubrieron tres placas recordatorias de los 15
campesinos que fueron capturados por agentes de la dictadura el 7 de
octubre de 1973.
Permanecieron como detenidos desaparecidos hasta el 30 de noviembre
de 1978, cuando sus restos fueron descubiertos de manera casual en los
hornos de una mina de cal en Lonquén. Entre las víctimas, de entre 17 y
51 años de edad, impactaba la presencia de Sergio Maureira Lillo y sus
cuatro hijos.
El presidente de la Agrupación de Familiares de Víctimas de Lonquén,
Emilio Astudillo, opinó que este caso marca un antes y un después sobre
el destino de las víctimas de la dictadura.
Para la ministra de Bienes Nacionales, Catalina Parot, homenajes de este tipo contribuyen a fortalecer el sistema democrático.
El Servicio Médico Legal sigue trabajando para identificar a la
última víctima de los Hornos de Lonquén, cuyos restos siguen siendo
sometidos a peritajes. Sólo el 2 de septiembre recién pasado se
entregaron a sus familiares las osamentas de Nibaldo Hernández Flores,
quien se convirtió en el décimo cuarto campesino cuya identidad ha
logrado ser establecida.
La justicia estableció que nueve efectivos de Carabineros fueron los
responsables de la detención y el asesinato de estas víctimas de la
dictadura.
FUENTE: CAMBIO 21
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