Ex presidente de la Feuc:
Giorgio Jackson: "El chantaje moral de no votar por Bachelet no nos pesa"
Dirigente estudiantil y actual líder del movimiento
Revolución Democrática asegura que en las actuales circunstancias “no
votaría” por la ex presidenta.
por David Muñoz
Su presencia en un foro programático organizado por el PS, hace poco
más de una semana, generó expectativas en una Concertación que desde
hace tiempo busca reencontrarse con los movimientos sociales. Sin
embargo, Giorgio Jackson se apura en marcar distancias.
El ex presidente de la Feuc y hoy líder del movimiento Revolución
Democrática, que debuta en política impulsando la campaña de Josefa
Errázuriz en Providencia, advierte que el sector al que representa no
está disponible para apoyar a Bachelet y los partidos de la oposición en
el actual escenario.
¿Qué hay detrás del rol protagónico asumido por usted y su movimiento en la campaña de Josefa Errázuriz en Providencia?
En Providencia se dan condiciones óptimas para hacer un llamado a que
todos vayan a votar y se la jueguen por una candidatura independiente,
por Josefa. Es la campaña ideal para incentivar a los jóvenes a votar,
pero entiendo que hay muchos que no quieren porque no se sienten
representados por el duopolio que se les ofrece. Hoy no están las
condiciones para exigirle a los jóvenes que voten, o culparlos si sale o
no sale uno u otro. No hay alternativas políticas.
Se dice que a usted también le interesa proyectar una carrera parlamentaria en esa comuna…
En el Congreso de Revolución Democrática definimos una hoja de ruta
de largo plazo, por lo que las elecciones municipales son un primer
paso. Nos interesa el cómo nos proyectamos en el Chile de los próximos
20 años y ahí es donde podemos aportar a la renovación política,
constituirnos en una alternativa que dispute los espacios formales de
poder. Resolvimos que vamos a llevar candidatos al Parlamento en las
próximas elecciones, no sabemos quiénes, dónde, ni cómo, sólo que
queremos ocupar el vacío de representación que existe. Hoy la gente no
diferencia entre gobierno y Concertación.
Si quieren acceder a esos espacios de poder es necesario buscar acuerdos con la oposición…
Sabemos que estas transformaciones no las vamos a conseguir solos,
no somos unos iluminados. Pero queremos poner el programa por delante,
las ideas, dentro de las cuales la que nos hace más fuerza es el de una
nueva Constitución a través de una asamblea constituyente. Si vemos que
no están esas condiciones ya sean programáticas o de proceso, nosotros
no tenemos problemas en ir por fuera. En Chile está sobrevalorado el
acuerdo, el consenso, que es muy bueno cuando es genuino, pero cuando
trata de maquillar una situación que se hace insostenible, no tiene
ningún sentido.
¿Cree viable un acuerdo con la Concertación considerando que hay
sectores que rechazan cambios estructurales como los que ustedes
promueven?
No sé si haya alguien capaz de responderme hoy en día a qué es lo que
aspira la Concertación. ¿A qué aspira más allá de candidatear a
Bachelet y disputar elecciones? ¿Qué quieren para Chile en 20 años más?
Yo creo que nadie sabe. Por ejemplo, si me preguntas si estoy cercano a
las posiciones del senador Camilo Escalona (PS), absolutamente no.
Totalmente alejado, él ha representado una posición muy conservadora,
porque “izquierdiza” el instrumento de la asamblea constituyente al
decir que se utiliza sólo en situaciones de caos, cuando en realidad se
trata de una herramienta democrática. Al cargarla de ideología como algo
peyorativo, me siento cada vez más alejado de lo que él representa.
¿En qué sector se sentiría más cómodo: en el que busca asegurar gobernabilidad o en el que promueve una agenda de izquierda?
Aquí se pontifica con la palabra “gobernabilidad”. Hoy funcionan las
cosas, pero no sé si queremos esperar a que el sistema colapse o tomar
ahora cartas en el asunto. Si es que hay partidos que han estado
tradicionalmente en esos sectores y esos gobiernos, y hoy tratan de
sumarse a los movimientos sociales, no le veo ningún problema siempre y
cuando sea genuino y no estén sólo tratando de captar más votos. No es
que yo esté más cercano a la postura que ellos profesan, sino que ellos
se han acercado a las ideas promovidas por los movimientos sociales.
¿Considera posible incluir a dirigentes sociales en un gobierno?
Si es que son intereses genuinos y no para mantener espacios de poder
como algo instrumental, sería algo interesante. Pero no sé quién hoy
tiene la credibilidad para asegurar que los intereses no son sólo
instrumentales. Ese es el estado actual de cosas al que nos han llevado
por manipulación política, pues la Concertación ha instrumentalizado su
discurso político. Se le echa la culpa a los que no quieren alinearse en
el discurso de la gobernabilidad, pero creo que el chantaje moral de la
Concertación, de que si no los apoyamos sale la derecha, ya no
funciona, por lo menos, a nosotros no nos hace eco.
Hoy la única posibilidad de que la oposición llegue a La Moneda es
con Bachelet. ¿Cree que ella va a liderar el proyecto que usted y su
movimiento demandan?
La pregunta es otra: ¿Bachelet para qué? Todo redunda en eso, para
qué quiere volver la Concertación. Si es que es para mantener estas
ideas de gobernabilidad y continuidad, me parece que la ciudadanía no
está en eso. No creo que sea un esfuerzo que interprete lo que ocurrió
el 2011. Hoy día los políticos tradicionales discuten todo el día en
torno a ella, y la política no puede limitarse sólo en torno a quién va a
estar en la papeleta.
¿Y si se recogieran algunas de sus propuestas, apoyaría a Bachelet?
Volvemos a la pregunta anterior, ¿para qué? Nuestro proyecto busca
cosas distintas a las que busca la Concertación, no le tenemos miedo a
las diferencias. Desde las conversaciones que hemos tenido, yo puedo
concluir que si las elecciones fueran este fin de semana, ni yo ni
nuestro movimiento votaríamos por Bachelet. Así de sencillo. No hay una
carga detrás del no votar por ella, pues el chantaje moral ya no nos
pesa.
FUENTE: LA TERCERA
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