En el gobierno dejaron ver que el silencio se debía a no mezclar el tema con otro incendio: el pago de sobreprecios en Interior
La bomba de tiempo en las complejas relaciones entre La Moneda y el Poder Judicial
Después del fallo de la Corte
Suprema, uno de los principales actores del “caso bombas” guardó
silencio. Aunque el clima es tenso, aún no se reeditan las declaraciones
cruzadas y sólo sería cuestión de tiempo. Todo esto, ad portas de la
reunión para afinar el anuncio sobre reforma a la Reforma Procesal
Penal, en la que también participará Rodrigo Hinzpeter, uno de los
ministros —coinciden en Palacio— que no podría eludir uno de los casos
más polémicos de los últimos años. Sobre todo, porque fue protagonista.
La falsa calma antes de la tormenta es el estado real para describir la frágil pax romana que
han logrado mantener en las últimas semanas La Moneda y el Poder
Judicial. La suerte de cumbre que hoy se realizará en Palacio para
impulsar cambios de fondo a la Reforma Procesal Penal es parte de la
respuesta que la administración de Sebastián Piñera encontró luego que
la Corte Suprema diera un portazo definitivo al Ministerio del Interior
en el “caso bombas”, rechazando el recurso de nulidad que buscaba
revertir la sentencia que absolvió a los seis imputados originales.
La sala penal de la Corte Suprema –integrada por Milton Juica, Hugo
Dolmetsch, Carlos Kunsemüller, Haroldo Brito y Juan Escobar en calidad
de suplente– dio a conocer ayer puntualmente a las 13:00 horas su fallo.
Juica, en calidad de presidente, precisó que la decisión “no pasó por
la calificación del delito, sino que eran presunciones (…) no es que los
hechos no existieron, eso nadie lo puede negar, sin embargo, los
antecedentes no eran suficientes”.
Hace semanas se sabía que la Corte Suprema daría a conocer el 10 de
octubre su fallo sobre el “caso bombas”. Coincidencia o no, lo cierto es
que desde el lunes La Moneda tenía agendado realizar –justo 24 horas
después de esta sentencia– una reunión encabezada por el Presidente
Piñera para afinar el anuncio que el mismo hizo –fuera de libreto– la semana pasada sobre “reforma a la Reforma Procesal Penal” .
A la cita, están convocados el ministro Ribera, la subsecretaria de
Justicia, Patricia Pérez, más el comité político de Palacio, integrado
por los ministros de Interior, Rodrigo Hinzpeter, de la Segegob, Andrés
Chadwick y de la Presidencia, Cristián Larroulet.
Fue el ministro Chadwick quien marcó el tenor de lo que se busca con
esta cumbre y que es claramente una respuesta al resultado del “caso
bombas”. “Estamos abocados a garantizar en todo lo que sea posible la
protección a las víctimas y no protección a los delincuentes, lo digo a
raíz del caso Bombas”, afirmó ayer en el Congreso.
Aspectos claves que el gobierno persigue son la modificación de la
atribución exclusiva de los jueces de garantía para determinar la
validez de una prueba; establecer mayores exigencias a las libertades
provisionales y aumentar las atribuciones policiales en las detenciones.
Tres ítems que fueron determinantes para que el Tercer Tribunal Oral de
Santiago en junio y ayer la Corte Suprema, desestimaran los argumentos
del Ministerio del Interior y el Ministerio Publico en el “caso bombas”.
El primer punto es uno de los más claves para La Moneda. “Un aspecto
que pretendemos modificar es la facultad única y exclusiva y no
revisable del juez de garantía de excluir pruebas, que un juez que tenga
una atribución tan amplia que no es revisada por un tribunal superior,
no es algo que nos pueda garantizar un debido proceso”, añadió el
ministro Chadwick.
En el Poder Judicial saben que de trasfondo está el cuestionamiento del gobierno a lo que considera un excesivo ’garantismo’ de parte de los magistrados y el creer que hay una “mayoría de izquierda” entre los jueces, doctrina que para La Moneda se hace sentir en los fallos.
En La Moneda saben que la lucha contra la delincuencia ha sido una de
las facturas que la opinión pública les cobra en las encuestas, pero
también reconocen que un discurso en la línea de defensa de las víctimas
de la delincuencia les permite salir del paso bastante bien y tener
respuesta ante las promesas de campaña inconclusas de terminar con la
“puerta giratoria” y aplicar “mano dura”.
Hasta ahora, la Corte Suprema no se ha pronunciado, más allá de las
declaraciones de buena crianza sobre “la reforma a la Reforma”, pero eso
no implica que no estén atentos al tema y los pasos que dará el
gobierno. En el Poder Judicial saben que de trasfondo está el
cuestionamiento del gobierno a lo que considera un excesivo garantismo de
parte de los magistrados y el creer que hay una “mayoría de izquierda”
entre los jueces, doctrina que para La Moneda se hace sentir en los
fallos.
Silencio total
A diferencia de las inmediatas, duras y públicas reacciones que se
registraron en junio cuando se dio a conocer la sentencia original del
“caso bombas”, ayer imperó el silencio en el Ejecutivo, especialmente
desde el Ministerio del Interior, a pesar que fue uno de los
protagonistas en todo el proceso y parte querellante. Ni el ministro
Hinzpeter ni el subsecretario Rodrigo Ubilla opinaron del tema.
La cartera de Interior atraviesa por un par de complejas semanas, con
los cuestionamientos por el proceso de licitaciones de equipos
tecnológicos destinados al Plan Antidrogas Frontera Norte, dirigido bajo
esa repartición, en los que se habría licitado y acordado pagar un
sobreprecio del 400 %.
Hinzpeter optó por hablar públicamente un par de horas antes del
fallo del “caso bombas”, pero sólo para respaldar públicamente a Ubilla:
“El subsecretario es un funcionario particularmente minucioso y
acucioso en su trabajo”.
En La Moneda dejaron ver que el silencio de Interior ayer fue
intencional, para evitar mezclar temas y que se acuse que se trataba de
“levantar una cortina de humo” del caso sobreprecios. Sin embargo, hay
conciencia que sobre todo Hinzpeter no puede eludir pronunciarse sobre
el tema, considerado el papel protagónico que tuvo en el polémico caso.
De facto
La Moneda tiene otro tema latente y abierto con el Poder Judicial: la
definición de las tres vacantes que hay en la Corte Suprema, luego que
jubilaran el ministro Jaime Rodríguez Espoz (el 27 de mayo, Sonia
Araneda (14 de junio) y de Adalis Oyarzún (15 de junio). Desde el 26 de
julio que Piñera tiene en su escritorio la primera quina que le hizo
llegar el máximo tribunal, integrada por los ministros Alfredo Pfeiffer,
Carlos Aránguiz, Juan Muñoz, Lamberto Cisternas y Carlos Cerda.
Se dijo que a principios de agosto el Presidente enviaría el nombre
del “supremo” al Senado. Luego, que mejor se esperaba llegar a acuerdo
con la reforma tributaria en el Senado para tener un clima más adecuado
para negociar; y ahora, que está en debate el presupuesto del 2013.
Lo cierto es que en Palacio reconocen que no se ha logrado un
consenso en el Senado para negociar un nombre de su agrado, ya que
requiere que la propuesta presidencial sea aprobada por los dos tercios
de la Cámara Alta, votos que la Alianza por sí sola no tiene. Es sabido
que el “ideal” en La Moneda es instalar en el máximo tribunal al juez
Pfeiffer, altamente rechazado por la oposición y en segunda instancia al
ministro Muñoz, como carta de consenso que tampoco es vista con buenos
ojos.
Desde hace unas semanas, reconocen en el Ejecutivo que no hay apuro
alguno, porque debido al sistema de suplencias en el máximo tribunal,
para completar las salas en que se produjeron vacantes o remplazar a los
jueces con licencias o vacaciones, el candidato de La Moneda está casi
de facto en la Corte Suprema.
Las suplencias se definen por antigüedad en la Corte de Apelaciones.
Antes, la lista era encabezada por el juez Escobar, seguido por Cerda y
luego Pfeiffer. Sin embargo, un cambio del criterio que se resolvió en
un duro debate del pleno de la Corte Suprema, permitió cambiar dicho orden y dejar a Pfeiffer como la primera antigüedad.
Dicho cambio implicó que, en vez de que la mayor antigüedad en el
escalafón judicial ocupe ese cargo, el puesto sea llenado por quien ha
ejercido durante mayor tiempo en la Corte de Apelaciones. Con ello,
Pfeiffer, integrará todas las quinas por derecho propio hasta que
ascienda a la Corte Suprema definitivamente o hasta que se jubile el año
2019.
Cerda y Escobar han cumplido funciones de suplencia en forma
reiterada estos meses, pero hasta ahora uno de los que más lo ha hecho y
en forma más continua, es el ministro Pfeiffer. Más aún ahora que es el
primero en la lista de suplencias, algo que está lejos de molestar a La
Moneda.
FUENTE: EL MOSTRADOR
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