sábado, 10 de noviembre de 2012

La novedad del año: Para el gobierno si no hay denuncias, ¿no hay delincuencia?

Por María Cristina Prudant
Bajar la sensación de inseguridad y que los chilenos dejen de tener miedo es la tarea pendiente del gobierno. A pesar de las cifras optimistas celebradas por el ministro Hinzpeter, la ciudadanía aún no percibe que se le esté ganando la batalla al crimen, porque en sus barrios y comunas aumentan los delitos, el narcotráfico y las armas de todo tipo, que convierten a los delincuentes en seres poderosos, capaces de matar sin razón.
El presidente de la Asociación de Exportadores de Frutas de Chile A.G. (Asoex), Ronald Bown, sufrió un violento asalto en su casa en Vitacura. Dos sujetos jóvenes entraron al dormitorio donde se encontraba su esposa y uno de ellos la amenazó de muerte apuntándola con un arma, conminándola a entregar sus joyas. El empresario, tras denunciar la inseguridad de su barrio, reflexionó: "Ojalá todos tengamos trabajo, que los sueldos mínimos sean razonables, equitativos, justos y todos tengamos oportunidades. Hay que buscar eso".

Al mismo tiempo, Bown quiso profundizar en las razones que podrían explicar que algunos jóvenes opten por delinquir: "Aquí todos tenemos que buscar fórmulas de solución. Este es un país que tiene muchas expectativas desde el punto de vista económico y cuando las expectativas a veces no llegan a todos, se producen hechos que invitan a buscar soluciones particulares, que son contrarias a la ley".

Argumentó que "aquí hay un tema profundo, de país, social". En el mismo sentido, Tomás, el hijo del empresario y que fue quien descubrió al delincuente en su casa, dijo que "en Chile cada cinco segundos hay asaltos más graves que estos, y eso es una pena. Ojalá se tomen las medidas para que esto termine en todas las comunas de Chile. Sobre todo en las con mayor delincuencia y drogadicción".

No hay duda que la perspectiva de las cosas cambia cuando los hechos se viven en carne propia. Lo positivo es que es una voz más que ahora se alza para pedirle al Gobierno que se haga cargo del problema de la delincuencia. Sin embargo, las autoridades encargadas de terminar con ella más bien se dedican a celebrar cifras que la ciudadanía no alcanza a palpar.

De hecho, como una disminución histórica fueron catalogadas las cifras entregadas en el informe de Estadísticas de Denuncias y Detenciones en Flagrancia de Delitos de Mayor Connotación Social (DMCS) correspondiente al tercer trimestre de 2012.

Según señaló el subsecretario de Prevención del Delito, Cristóbal Lira, estos ilícitos bajaron en 14,7%. Esto indicaría que 24.078 ciudadanos dejaron de ser víctimas de la delincuencia durante julio, agosto y septiembre de este año en comparación con igual período de 2011.

"Habíamos dicho que las cifras de la delincuencia comenzarían a bajar en el tercer año de nuestro gobierno y es lo que está sucediendo", indicó el ministro del Interior y Seguridad Pública, Rodrigo Hinzpeter.

Las mayores caídas se registraron en robos con violencia o intimidación (-19,1%); homicidios (-19,1%); lesiones (-16,2%); hurtos (-14,9%); robos con fuerza (-13,6%); robos por sorpresa (-8,7%) y violaciones (-8,7%).

Baja de denuncias no es igual a baja de delitos

El diputado Felipe Harboe (PPD), en diálogo con Cambio21 precisó que "tenemos una autoridad como el subsecretario (de Prevención de Delito) Lira (Cristóbal) que nunca ha tenido una expertise en esta materia. Él es un gerente del retail y lo pusieron a cargo del tema más relevante para el país, como es la seguridad, y los resultados están a la vista. Al igual que el retail, intentan mostrar cifras que supuestamente beneficiarían al combate a la delincuencia cuando en realidad son malas cifras".

El parlamentario añade que "cuando alguien cree que la baja de denuncias es igual a la baja de delitos, o es porque no entiende lo que está hablando o es porque intenta crear una sensación distinta a la realidad. Cuando tenemos la encuesta de victimización de Paz Ciudadana y la del propio gobierno, que dice que la delincuencia va al alza, que aumentó en 10,3% durante el año 2011 respecto de 2010, cuando tenemos que la encuesta de victimización de la Cámara de Comercio, donde hay empresarios, dice que en el primer semestre del 2012 uno de cada dos locatarios han sido víctimas de un delito, él no puede pretender decir que la baja de denuncias es igual a la baja de delitos".

Según explica, "tenemos la peor ecuación: los delitos van subiendo y las denuncias van bajando. ¿Cuál es la gravedad de esto? Que el delito que no se denuncia es delito que no se investiga y, por tanto, queda impune".

Harboe hace un llamado "a la prudencia y una autocrítica. Yo creo que debimos haber puesto como requisito de ingreso a ciertos cargos, como la subsecretaría de Prevención del Delito, que sean en concurso público para que sea gente con expertise, funcionarios del Estado y no de un gobierno de turno, que pudiesen trabajar. Porque cuando uno observa que de pronto existen funcionarios que confunden los términos, que no conocen las materias, es extremadamente preocupante, porque se trata del problema más relevante para el país".

Delincuentes y armas

Hace unos días una banda de seis delincuentes intentó asaltar un banco en Quilicura utilizando un fusil M-16 y máscaras similares a las de "Anonymous" (hackers internacionales). Al ingresar al recinto los sujetos le dispararon al guardia, utilizando un arma corta. El funcionario resultó herido en el hombro y pierna derecha. Luego, utilizando el M-16 dispararon contra los cristales que separan a los cajeros del público. Sin embargo, los tiros no causaron daño en los vidrios, ya que estaban blindados. Entonces, optaron por asaltar a los clientes.

Pocos días antes, en Iquique, detectives de la Brigada Investigadora de Robos allanaron una residencial en busca de una banda criminal y allí también encontraron diversas armas cortas (cuatro revólveres y una pistola) y un fusil M16. Es decir, ya no es novedad hallar este tipo de armamento, cada vez más sofisticado y que demuestra mayor organización de los delincuentes para consumar sus fechorías.

Para las autoridades, las estadísticas indican que en los últimos años hay una tendencia al desarme. Efectivamente, la tendencia a la inscripción de armas por parte de civiles ha declinado en los últimos cinco años. Según cifras aportadas por la Dirección General de Movilización Nacional (DGMN), organismo militar que controla las armas en poder de civiles, en el quinquenio 2006-2011 la diferencia fue de 60%.

Lo más preocupante es la cantidad de armas ilegales que están dando vuelta y que han caído en manos de menores de edad que a diario aparecen involucrados en asaltos y robos. Es decir, la violencia con que están actuando los delincuentes es cada vez mayor.

Cambios a la Ley de Control de Armas

La diputada María Angélica Cristi (UDI) es una de las autoras de un proyecto de ley que modifica la Ley de Control de Armas y, en conversación con Cambio21, lamentó lo difícil que es legislar en esta materia: "No se imagina lo que ha costado. El proyecto fue aprobado en la Cámara de Diputados. Luego estuvo un año retenido en el Senado. Lo pedimos a través de la Cámara para que se le ponga urgencia, pero en general lo que hacen las leyes de control de armas son una serie de recusaciones para personas que tienen armas inscritas. Entonces, se hace mucha fiscalización, pero el mayor problema son las armas que no están inscritas, las robadas, hechizas, el tráfico ilegal. Hemos visto como llega al país un M16 para asaltar un banco y eso es grave. ¿Y por qué hay tanto rechazo a legislar sobre la ley de armas? Porque se dice que se controla a los que tienen armas legales, pero no se hace con las ilegales".

Precisa que la "modificación que hicimos fue a propósito de un plan completo de modificaciones que se hacían para disminuir la violencia y la delincuencia en nuestro país, que realmente fue parte de un plan del gobierno anterior, que tenía como trece modificaciones y una de ellas era aumentar carabineros en más de diez mil funcionarios, lo que se ha ido haciendo en el tiempo, y otra de las modificaciones era sancionar con más rigurosidad a quienes por alguna razón le vendían, prestaban, arrendaban o que, bajo cualquier condición, le entregaban armas a menores para que cometieran delitos".

Ello, porque se ha detectado que gran parte de los delitos que éstos cometen están cada vez más asociados a la tenencia de armas, ya sean auténticas o hechizas.

La diputada explica que el proyecto ha sido muy discutido y se ha demorado más, entre otras cosas, porque le da una sanción pecuniaria a los padres, "no penal, pero sí civil, como existe en otros países, para que se hagan responsables de sus hijos, a no ser que pudiera probar que fue una situación muy excepcional. Pero el hecho que se le entregue un arma a un menor de por sí es una falta gravísima, especialmente conociendo que la reforma procesal juvenil bajó la edad para sancionar a quienes cometen delito".

Sobre este tema, del diputado Harboe puntualiza que "cuando el ministro Hinzpeter planteó públicamente que iba a hacer una política contra la tenencia de armas, yo fui el primero en salir a felicitarlo y decirle que iba a contar no sólo con mi voto sino con el de toda mi bancada. Pero resulta que eso quedó en un anuncio. Este gobierno no ha tenido políticas públicas en materia de control de armas, y ¿sabe por qué? Porque ellos tienen una división interna. Hay un sector más conservador, más de la UDI, que cree que la tenencia de armas es un buen mecanismo de defensa y otros que creen, como yo, que no es un buen mecanismo, sino que aumenta los niveles de violencia en la sociedad. Entonces, no han tomado ninguna decisión".

Agrega que "la gran deuda que hay pendiente hoy es que se suspendieron las campañas en materia de devolución de armas. Nosotros gastamos recursos en hacer campañas para que se devolvieran armas de fuego a través de las iglesias y las comisarías y tuvimos un tremendo resultado. Hoy el gobierno gasta la plata en hacer autobombo en vez de hacer campañas que en estas materias aumentan los niveles de tranquilidad y de paz social".

Lapidaria investigación periodística

En 2009, El Centro de Investigación e Información Periodística, Ciper Chile, descubrió que en la región Metropolitana vivían más de 660 mil personas, repartidas en 80 poblaciones, donde el hacinamiento, el abandono de las autoridades y la violencia asociada al tráfico de drogas eran lo cotidiano. Zonas donde carteros, taxistas, choferes del Transantiago y otros servicios básicos no se atrevían a entrar y los vecinos vivían presos en sus propias casas a causa de balaceras, robos y otros delitos. Llamaban a las policías y no llegaban. Lo mismo con ambulancias y bomberos. Lejos de colegios, consultorios, bancos, supermercados, farmacias y centros de pago, y entre sitios eriazos y basurales, eran zonas abandonadas por el Estado donde la única ley era la de aquellos que las han ocupado: la del narco.

A tres años de esa investigación, los periodistas de Ciper volvieron a esas zonas y constataron que el escenario es aún peor. Si en 2009 eran 80 poblaciones, hoy se han sumado otras tres a la lista. En algunos sectores la situación se ha consolidado al punto de configurarse al menos tres macro-zonas ocupadas: San Luis, en Quilicura; Santo Tomás, en La Pintana, y Bajos de Mena, en Puente Alto. Juntas albergan a 76 villas que en total suman más de 220 mil residentes, casi el mismo número que el total de habitantes de la región de Atacama. Allí hay cordones de cuatro y hasta 49 poblaciones donde las bandas de microtraficantes se han adueñado del territorio, arrasando con las débiles estructuras sociales.

Los investigadores se internaron nuevamente en estos sectores para buscar la causa de los síntomas de abandono gubernamental y miedo. Para eso, geo-referenciaron más de once mil delitos investigados por la PDI en 2011, cifras que cruzaron con las de delincuencia de Carabineros. El resultado: al interior de estas poblaciones son muy pocas las denuncias. Los vecinos temen represalias y desconfían de las policías. ¿La causa? El narcotráfico y la espiral de violencia que las bandas han desatado para mantener su control.

FUENTE: CAMBIO 21

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