lunes, 26 de noviembre de 2012

¿Se nos puso histérica la derecha? Conservadores y críticos de la Concertación tienen en vilo a sus propios presidenciables

Por Guillermo Arellano
El ABC de las campañas electorales consiste en dar señales de triunfo aún en los peores momentos. En eso está Golborne y su sonrisa de satisfacción y en eso está Allamand y su talante de político de fuste. Hasta Patricio Melero, timonel de la UDI, viendo una escena atrevida de una película en el hemiciclo de la Cámara con la sexy diputada Andrea Molina ayuda más que los dardos venenosos y anacrónicos de sus citados compañeros de partido y de pacto.
Las fuertes declaraciones de la ministra del Trabajo, Evelyn Matthei (UDI), en contra de los parlamentarios de la Concertación que rechazaron la partida presupuestaria de su cartera ("dan asco"), sumado a la quitada de piso que vino desde su colega de Economía, Pablo Longueira, y la negativa de los parlamenarios Carlos Larraín (RN) y Felipe Ward (UDI) por la decisión del gobierno de relanzar en el Parlamento el Proyecto de Vida en Pareja que regulas las uniones homosexuales, dan muestra de un estado de alarma en la derecha que debería generar cuidado en el sector.

Ya es complicado batallar con la baja aprobación de un gobierno que sólo registra como momento estelar el rescate de los mineros y que nunca ha tenido al presidente Sebastián Piñera a la altura de los conflictos sociales y políticos que han aparecido en la escena pública nacional desde el 2010 a la fecha.

Los teóricos de la Alianza saben que ya no resultó defender la "obra" de la actual administración, pensando en las primarias del año próximo. Por eso están poniendo toda la carna sobre la parrilla en lo relativo a temas de alta connotación valórica y que tradicionalmente la derecha se ha negado a avanzar, como sucede con las uniones civiles hétero y homosexuales plasmadas en el Proyecto de Vida en Pareja, el derecho a voto para los chilenos que viven en el extranjero, la elección de los consejeros regionales, las primarias parlamentarias e incluso revisar el sistema binominal.

En los grupos conservadores de la UDI y RN no están dimensionando el tremendo daño que le hacen a los precandidatos Laurence Golborne y Andrés Allamand cuando lanzan críticas hacia el gobierno y sus propios socios de coalición. Ward se fue en contra de la vocera Cecilia Pérez tras la reuniuón que la ex intendenta sostuvo con los principales dirigentes del mundo gay, como Pablo SIminetti y Rolando Jiménez. Mientras que el timonel de Renovación Nacional trata de explicar que esto del Acuerdo de Vida en Pareja divide a las huestes.

El caso de Matthei es distinto. Su agresividad hacia la ex presidenta Bachelet, quien a su juicio debería "responder" por la actitud de la Concertación en el Parlamento a la hora de votar las platas para el 2013, delata un estado de desesperación que no es digno de un personaje con peso político y que sabe de estas lides.

Con una ciudadanía que siente un profundo rechazo hacia las instituciones políticas (Gobierno, Parlamento, Tribunales y Municipalidades), nada peor que un rostro poco amigable disparando fuego de alto calbre en contra de una de las figuras más queridas por la gente. Estratégicamente fue un error de proporciones por mucho que Matthei, según Adimark, tenga una buena evaluación personal.

Las reacciones de Matthei (ex RN que hizo carrera en la UDI aún siendo liberal), Carlos Larraín (líder de RN que "pasaría piola" como militante de la UDI) y Ward (fiel representante del ADN gremialista) definen a un sector de la Alianza que está histérica y nerviosa por un presente que es complejo (tras la elección municipal y la pérdida de las comunas emblemáticas) y un futuro necrofílico que podría tener a Bachelet (si se cumplen todos los pronósticos) ganando en primera vuelta o con mucha soltura en el balotaje.

El ABC de las campañas electorales consiste en dar señales de triunfo aún en los peores momentos. En eso está Golborne y su sonrisa de satisfacción y en eso está Allamand y su talante de político de fuste. Hasta Patricio Melero, timonel de la UDI, viendo una escena atrevida de una película en el hemiciclo de la Cámara con la sexy diputada Andrea Molina ayuda más que los dardos venenosos y anacrónicos de sus citados compañeros de partido y de pacto.

Por eso Patricio Navia, en ciertos círculos un analista que hay que seguir, le aconsejó a Golborne "alejarse de la UDI" porque quita votos. Por eso Cristóbal Bellolio, académico de la derecha liberal, postula que los conservadores de RN tienen que morderse la lengua y obedecer todo lo que salga de su presidente y de su candidato a la sucederlo.

Si logran darse cuenta podríamos tener una campaña más estrecha de lo previsto el 2013. De lo contrario, ni siquiera con Bachelet instalada en Chile la oposición cantará victoria. La pelota está en su cancha.

FUENTE: CAMBIO 21

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