portada-bomberos Son parte del paisaje. Nadie se pregunta de dónde sacan dinero para funcionar. Nadie los fiscaliza. La investigación de CIPER permitió descubrir que mientras sus 38 mil voluntarios arriesgan la vida en servicio de la comunidad, sus directivos han manejado como un feudo impenetrable los cuantiosos dineros que reciben y su distribución. ¿Cómo se han gastado los US$ 27 millones que tenían en caja en 2006? ¿Y los $111 mil millones que han recibido por Ley de Presupuesto y otros fondos del Estado en los últimos tres años? El incendio que estalló en la sede de los bomberos debe ser apagado. Lea este reportaje.
El martes 5 de junio, pasadas las l0 de la mañana, una alarma sonó en las dependencias de la sede de la Junta Nacional de Bomberos (JNBC), en Santiago. La alerta no provenía de ninguna compañía de la Región Metropolitana. Tampoco de regiones, donde su peculiar sonido hace que los 38 mil voluntarios que esa institución registra en todo el país salgan en 60 segundos a prestar servicios arriesgando sus propias vidas en favor de la comunidad.
Esta vez el incendio tuvo su epicentro en la misma sede central de los bomberos, en Bustamante 86 (Providencia), una casa de estilo palaciego cuyo avalúo fiscal alcanza a los $600 millones y donde hoy trabajan aproximadamente 50 funcionarios. Sus mayores problemas están relacionados con el uso de los US$ 27 millones que dejó en caja en 2006 el hombre que presidió durante 36 años la institución “con mano férrea y criterio empresarial”, como él mismo lo define: Octavio Hinzpeter. Y también en la administración de los más de $90 mil millones (US$180 millones) que han ingresado a sus arcas en estos últimos seis años en virtud del aporte estatal que reciben los cuerpos de bomberos del país por Ley de Presupuesto. Para 2012 la JNBC recibirá $20 mil millones.
A estos ingresos habría que sumar los dineros que le llegan a bomberos por la Ley de Sociedades Anónimas Nº 18.046 (de 1981), por la cual se le entregan a su Junta Nacional los fondos que se originan con el remate de las acciones inscritas a nombre de personas fallecidas cuyos herederos no las registren en el plazo de cinco años; además de los dividendos y beneficios no reclamados por los accionistas en el mismo plazo. Según Octavio Hinzpeter, el mayor ingreso de esos dividendos lo dan las acciones no cobradas de Gasco. En total, alrededor de $6 mil millones al año recibe bomberos por esta ley.
La alarma del 5 de junio tenía timbre de tribunales. Porque esa mañana quedó presentada en el 12º Juzgado Civil de Santiago la demanda de las empresas Crimson Fire Inc y Gimaex of America LLC, en contra de la Junta Nacional de Bomberos de Chile (Rol 8174-2012) (Ver demanda), por presunta ilegalidad y graves irregularidades en el proceso de licitación pública Nº 21/2011, para la compra de vehículos de extinción de incendios (carros bombas). En el libelo se acusa a la junta de haber actuado de “manera no conveniente para los intereses de los Cuerpos de Bomberos de Chile”, y se pide una indemnización por daños y perjuicios.
La polémica licitación se llevó a cabo el 15 de diciembre de 2011. Nueve empresas postularon para adjudicarse los contratos por la compra de cinco tipos de carros bomba cuyos precios oscilan entre US$250 mil y US$700 mil en el periodo de dos años, prorrogable por otros dos. Basados en los registros de adquisiciones –en los últimos dos años se han comprado entre 60 y 80 unidades-, los proveedores podían esperar ventas por más de US$ 100 millones.

EL MONOPOLIO DE LOS CARROS BOMBAS

El resultado de la licitación no arrojó sorpresas. Los favorecidos fueron Camiva, representada por la Sociedad Promotora Profesional Establecimiento Normandie Ltda.; Jacinto, representada por Otilek y Rosenbauer, por Comercial Pirecsa Limitada. La primera de la lista fue hasta 2006 y durante 40 años el único proveedor de carros bombas de la JNBC. De allí que el 90% de los 2.800 carros que conforman el parque automotriz de bomberos tenga el sello de venta de Michel Durand, padre e hijo, representantes de Camiva en Chile, quienes estrecharon relaciones primero con Octavio Hinzpeter, presidente de la JNBC desde 1970 hasta 2006; y luego con Miguel Reyes, quien ejerce esa función desde entonces.
Santiago Olivera, representante de Jacinto, trabajó 30 años para Camiva. En ese rol es un viejo conocido de Hinzpeter y Reyes. Y en cuanto a Rosenbauer, su representante Pablo Ríos, fue capitán de la 4ª Compañía de Bomberos de Ñuñoa, la misma de Milton Rozas, director de la JNBC, quien participó en la aprobación de la adjudicación.
Aunque desde hacía años que circulaban entre bomberos acusaciones de presuntos arreglos de integrantes de la JNBC con sus proveedores, esta es la primera vez que la denuncia llega a la justicia. No podía ser peor momento. En esos días la directiva de bomberos ultimaba los ofrecimientos a los distintos regionales para asegurar su reelección en la asamblea del sábado 23 de junio, donde los 30 directivos regionales eligieron a los seis integrantes de la Junta Nacional. Cinco de los seis directivos fueron reelegidos, pero la verdadera sorpresa la dio el nuevo fiscalizador de la JNBC: Rodrigo Ubilla, subsecretario del Interior (Ver recuadro)
La situación, coinciden todos los bomberos consultados, es la más delicada que ha vivido en toda su historia la JNBC. Si hace algunos años recurrieron al abogado Alex Pesso para confeccionar un manual de procedimientos que silenciara las denuncias sobre los privilegios que se le otorgaban a los Durand con los carros Camiva; a Patricio Levenson, de Impomak, en materiales menores y a South Paicific, en equipos de rescates vehicular, esta vez la defensa se hará en tribunales.
A ello se agrega, a inicios de este año, el cambio de dependencia que acaba de asumir la JNBC para la fiscalización de sus dineros y recursos: desde la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) al Ministerio del Interior. Un traspaso que los obligará a mostrar todas sus cuentas y a explicar en qué se gasta cada centavo. Partiendo por el uso que les dio la JNBC a los US$ 27 millones que tenían en caja como ahorro institucional en 2006.
Cuando en 2006, Hinzpeter dejó su cargo, algunos directivos regionales pensaron que las cosas cambiarían. Que los dineros empezarían a ser distribuidos equitativamente entre las regiones y los proveedores diversificados. La última licitación fue la constatación de que la relación con los proveedores sigue intacta. Las voces del asesor jurídico y del contralor de la JNBC, que aconsejaron declarar desierta la licitación, no fueron escuchadas en el directorio del 23 y 24 de marzo. Primó la opinión de Marcelo Zúñiga, vicepresidente nacional y también vicepresidente de la Comisión de Licitación, quien según el acta respectiva, abogó por seguir adelante con las tres empresas elegidas.
En los archivos quedó la carta enviada al presidente Miguel Reyes por el presidente regional de la Novena Región, Armín Llanos, denunciando el lobby a favor de Camiva hecho por Alejandro Delannoy, miembro de la Comisión Técnica de la Junta Nacional para la compra de material mayor (Ver carta).

EL PODER DE LA JUNTA

No todo sigue igual. Porque si algo ha cambiado es el monto de dinero que se autoasignó la Junta Nacional de la partida que le asigna el Estado a los bomberos de todo el país. Para 2012, la JNBC recibirá por Ley de Presupuesto $20.866.998.000, de los cuales $1.461.556.000 destinó para su funcionamiento. La cifra ha ido en aumento desde que Miguel Reyes asumió la presidencia, con un presupuesto de $650 millones, en 2006. En su primer año de gestión, la JNBC lo aumentó en más de $100 millones. Y fue subiendo hasta alcanzar en 2012 un alza del 124, 9 %. En el mismo periodo el dinero que el Estado le entregó a la JNBC subió en un 75 por ciento (Ver presupuestos, Fuente SVS).
La molestia por las diferencias en la distribución de los dineros entre los 311 cuerpos de bomberos del país, comenzó a mostrarse puertas afuera en 2009. Ese año, por primera vez, un cuerpo de bomberos de Chile se atrevió a pasar a la historia con una huelga por falta de recursos.
El 8 de julio del 2009, los bomberos de La Serena sacaron sus carros a la calle y con una protesta pacifica paralizaron el centro de la ciudad.
-Llegó un momento en que el dinero que nos pasaban no nos daba para llegar a fin de mes. Tenemos cuatro cuarteles y no teníamos cómo conseguir cuarteleros, las pocas personas remuneradas que tenemos. Un cuartelero gana $250 mil líquidos y un operador, $200 mil y sus contratos son los de empleada de casa particular: por 12 horas, que ya es demasiado. Deberíamos pagarle mucho más plata, pero no alcanza -dice Cristián Martínez, presidente regional de la Cuarta Región.
“Uno gasta mucho en la mantención de los carros, la prioridad número uno. Esto hace que tengamos algunos cuarteles en muy malas condiciones, como el de La Serena, que tiene baño químico. Sólo en bencina gastamos como $8 millones al año. Ahora, después de varias gestiones y de ese famoso paro, el gobierno regional va a invertir $800 millones en remodelar el cuartel central de La Serena. Pero de momento tengo sólo promesas. Yo sé que a la junta no le gustó que hiciéramos el paro, pero de verdad, no nos quedaba otra”, explica Martínez.
Un panorama peor es el que describe Efraín Lillo, director del Cuerpo de Bomberos de Pozo Al Monte, que cubre hasta la frontera con Bolivia. Ubicado en el centro de grandes yacimientos mineros -Collahuasi, Quebrada Blanca, Cerro Colorado, Cascada-, por allí transitan camiones con explosivos y acido sulfúrico. La zona exhibe la tasa nacional más alta de accidentes, no obstante, el cuartel posee un solo carro bomba para atender a 30 mil habitantes y no tiene central de alarma ni cuartelero.
-Tengo un cuartel que después del terremoto que sufrimos el 13 de junio de 2005, quedó inhabitable y aún está igual. No tenemos central de alarma ni cuartelero ni personal rentado. Funcionamos con una persona a la que le pasamos una casa, y cuando la llaman, ella nos avisa por radio y salimos. Lo mismo hace Carabineros: cuando hay algún accidente, llaman a la señora y ella avisa. Yo sé que muchos cuerpos tienen problemas, pero nosotros estamos en el centro de todos los grandes yacimientos mineros, con la tasa de accidente más grande a nivel nacional…No quiero polemizar, pero si uno insiste en que le pidan a la junta las ayudas necesarias, la respuesta es siempre la misma: “lo estamos viendo” -afirma Lillo.
Lo que más aterroriza a Lillo y a los bomberos a su cargo es que ocurra un incendio cuando ellos van a sofocar un accidente de un camión con carga de acido sulfúrico: “Porque las distancias van entre una hora y media a dos horas. Y tenemos un solo carro para 30 mil personas. ¡Que Dios no permita que un día que salgamos para un accidente vehicular se queme algo en Pozo Al Monte! Porque nadie va a poder hacer nada. Si no tenemos ni siquiera baño en el cuartel, porque no tenemos agua. Y así estamos desde hace siete años”.
En la zona sur recogimos otro testimonio: “La Junta Nacional, con la excusa de ‘profesionalizarse’, se ha adjudicado muchísimo dinero, mientras que en la mayoría de los cuarteles tenemos que ofrecerle un sueldo miserable a gente que realmente trabaja para que sea cuartelero. ¡Que expliquen cuál es la razón de tener allá tanta gente bien pagada si al final la mayoría del trabajo lo hacen los cuerpos! A esas reuniones trimestrales que hacen en Santiago, los regionales vamos a puro sentarnos y decir que sí. ¡A rendir pleitesía a cambio de ‘limosnas’! Nadie puede discutir nada”.
Un directivo de la Región Metropolitana refuerza lo anterior. Afirma que en las reuniones trimestrales con todos los directores regionales, “la Junta Nacional tiene todo preparado para que votemos y conste en acta. Y te manejan con los recursos que te dan. Increíble, si son medios que nos pertenecen. La Superintendencia de Valores y Seguros te puede retener dinero, pero siempre y cuando la junta quiera te hacen llegar el dinero. Ahí está el poder”.
Lo anterior fue ratificado por Octavio Hinzpeter:
-El ejemplo más patético es la Tercera Región. El representante en la JNBC fue siempre Copiapó; hoy es Freirina, una compañía con 14 bomberos. Eso se hace con un solo fin: conseguir aprobaciones en las asambleas sin que exista participación de los cuerpos. Y es la manera con que se justifica, por ejemplo, que las platas no se prorrateen entre los cuerpos como manda la ley. Porque la junta compra material, lo distribuye entre los cuerpos que a ellos les parece, y después, en reunión de asamblea, hacen un “Acuerdo de ratificación del uso de los recursos del artículo 26”, firmado por los presidentes regionales. Y con esto se blindan por si la Contraloría cuestiona por qué se les ha distribuido tanto a unos y tan poco a otros. Eso, yo también lo hacía. No lo voy a negar…
En la investigación de CIPER, recorriendo cuarteles a lo largo del país, surge un reclamo que cruza las regiones: el poder está en el Consejo Ejecutivo de la Junta Nacional. Es ahí donde se toman las decisiones más trascendentes, incluyendo la administración del dinero. Como ocurrió con la contratación de un abogado externo que defiende a la junta frente a la demanda de Crimson, lo que incluye el monto de sus honorarios. Y ello a pesar de que la JNBC tiene en su staff a cinco abogados más dos de planta.

INCENDIO EN LA TURBINAS

El 28 de enero de este año, un tercer incendio en menos de dos meses afectó a la Población Las Turbinas (Lo Espejo). Se quemaron 24 casas, quedando más de 30 familias a la intemperie. A los dos primeros incendios, bomberos debió llegar acompañado de Carabineros. Y ello porque algunos vecinos los recibieron con insultos y piedras por su “lenta respuesta”.
-Aquí tenemos el récord de incendios de la comuna. Escuchamos una sirena y nos da pánico. El shock y el estrés han hecho que la gente la agarre con bomberos. Poco a poco estamos trabajando para evitarlo ya que ellos arriesgan la vida metiéndose en estos sitios y muchos sin los equipos necesarios. Después de un incendio, yo le pedí al Cuerpo de Bomberos que vinieran a contarnos sus necesidades, para que la gente entienda. Tenemos un video grabado por una persona de la población donde se escuchan los gritos de los vecinos por un bombero que entró a sacar a un niño a una de las casas que acabó destruida en el incendio de noviembre pasado. El bombero sacó al niñito y salió casi muriéndose. ¡Cómo se arriesgan para proteger las cosas nuestras! -cuenta Pilar Torrents, presidenta de la Junta de Vecinos de la población Las Turbinas.
La visión de Pilar Torrents es sólo el umbral de la trastienda en la que se desenvuelven los bomberos de esa zona. Una realidad que muestra Marcelo Alvear, superintendente del Cuerpo de Bomberos Metropolitano Sur, quien tiene a cargo las comunas de San Miguel, La Cisterna, San Joaquín, El Bosque, Pedro Aguirre Cerda y Lo Espejo, precisamente allí donde está ubicada la Población Las Turbinas:
-Yo no puedo mandar a Las Turbinas sólo una bomba, sino que tres carros bombas, más un porta escala y una unidad de ambulancia. Porque si se quema una casa, por el hacinamiento, se te queman las otras. Y las platas que nos pasan de verdad no alcanzan. Como no teníamos solución de ninguna parte, al iniciarse el año avisamos que teníamos recursos hasta el 15 de marzo y que de ahí en adelante íbamos a tener que salir en vehículos particulares porque no teníamos plata para petróleo ni para pagarles a los cuarteleros.
La notificación surtió efecto. Les entregaron una primera cuota de recursos. Pero nuevamente están llegando a un punto crítico. Los $340 millones que la JNBC le asignó al Cuerpo de Bomberos Metropolitano Sur para 2012, simplemente no alcanzan. Al recorrer la zona con Marcelo Alvear se entiende:
-Tenemos 11 compañías y una brigada en formación, con unos 700 voluntarios; y cubrimos las comunas más vulnerables y algunas zonas muy conflictivas como la José Maria Caro, La Victoria, Lo Valledor, La Legua, Las Lilas, Santa Olga, Santa Adriana, los hospitales Barros Luco y Ezequiel González Cortes, dos centros penitenciales… ¿Recuerda lo que pasó en la Cárcel de San Miguel? Y está también la Feria Lo Valledor. Y para todo esto en muchas compañías hay un solo cuartelero. Si se da una alarma y no tienes al cuartelero, ¿quién maneja la bomba? ¡Es terrible! Porque no podemos estar todo el día en el cuartel, somos voluntarios y tenemos que trabajar para vivir -explica.
Alvear quiere dejar en claro que mantiene “una buena relación con la Junta Nacional”, lo que no es obstáculo para que exhiba su déficit. Como los dos carros bombas que tiene la compañía de La Legua, uno de los cuales está paralizado en el taller por falta de algo más de $2 millones para reparar su motor. “Presenté el presupuesto y la junta me está pidiendo al menos dos presupuestos más. Lo que significa sacar el carro del taller y llevarlo a otros dos lugares. ¿Cómo? No sé. Si en estos momentos hay un incendio en La Legua, ¡olvídate! Y todo por $2 millones”, señala Alvear.
Al finalizar, Marcelo Alvear dice que ya ha dicho en la Junta Nacional lo impresentable que es la diferencia entre su presupuesto y los aportes que la JNBC le pasa a los bomberos de Ñuñoa, a los que para 2012 la JNBC destinó $590.312.598.
-¿Cómo distribuyen?: ¿por territorio?, ¿por compañías? Tengo entendido que Ñuñoa tiene más voluntarios que nosotros, pero lo que no se considera es que, más allá de la población Lo Hermida, no tiene más sectores vulnerables. Por lo tanto, el costo operacional en atacar un incendio es menor que el que podamos tener nosotros -concluye Alvear.
La posición privilegiada de Ñuñoa nadie la discute. Durante los 36 años de la presidencia de Hinzpeter se construyó su fama ya que el presidente salió de ese cuerpo de bomberos; ahora cuenta con dos avales de gran peso en la JNBC: Milton Rosas, quién fue superintendente del Cuerpo de Ñuñoa por más de 20 años y hoy es presidente regional; y Leonardo Saleh, ex comandante de Ñuñoa y hoy jefe de gabinete de la JNBC.

“LA ZANAHORIA Y EL GARROTE”

El problema que amenaza con explotar en la próxima asamblea de la JNBC es la discrecionalidad en la entrega de recursos. “La Junta distribuye los recursos a su antojo, usando la política de la zanahoria y el garrote: estás con la junta y le dices sí a todo, zanahoria; dices tus criticas y lo que no te gusta del sistema, garrote”, cuenta un antiguo funcionario y además voluntario de Viña del Mar.
-Esta política nació con Octavio Hinzpeter, y todos acabaron por aceptarla. Menos los cuerpos de bomberos grandes, que tienen más dineros y se benefician de la junta consiguiendo más recursos a través de este “pacto de silencio”. Como los de Santiago, Ñuñoa o Valparaíso, que no reciben nunca garrote porque a la junta le importa estar bien con ellos. El resto, no cuenta -dice otro antiguo directivo que ha estado en la JNBC con Octavio Hinzpeter y ahora con Miguel Reyes.
Si Pozo Al Monte está abandonado, el Cuerpo de Bomberos de Santiago, uno de los más ricos del país, tiene un trato privilegiado, acusan varios bomberos. Y como ejemplo citan los $200 millones que la JNBC le otorgó como ayuda extraordinaria para arreglar su cuartel, siendo que recibe más de $400 millones de aportes propios. “Pero Santiago sí tiene peso, y no hay nada que hacer”, dice un superintendente de la Región Metropolitana.
Para muchos es impresentable que mientras el carro bomba de La Legua está parado ya un largo tiempo por una reparación de $2 millones, le hayan aprobado sin dilación al contralor de la JNBC, Fabián Bustamante, superintendente del Cuerpo de Bomberos de San Bernardo, $ 2.700.000 para reparar un carro reliquia de 1880. “Ahí es cuando te das cuenta que las prioridades no importan aquí”, dice un funcionario de la sede de la JNBC.
Subsecretario del Interior Rodrigo Ubilla en la Asamblea de la Junta Nacional de Bomberos

“Me encuentro con la sorpresa que en estos tres años el monto de fondos transferidos es de algo más de $111 mil millones”

No fue una tranquila mañana de sábado en la historia de los bomberos. Tampoco una asamblea como las más de cincuenta que han realizado en más de cuatro décadas. La tensión se respiraba. La alarma no la originó un incendio sino una investigación de CIPER publicada en la revista Qué Pasa el viernes 22 de junio, donde se revelaba la historia jamás hablada y menos tratada en asamblea, del manejo de fondos por parte de la Junta Nacional de Bomberos de Chile (JNBC), y que desató una ola de críticas que hasta entonces sólo se escuchaban como un soterrado rumor.
De allí que la elección de la directiva de la JNBC, a realizarse en la asamblea del sábado 23 de junio en la sede de calle Bustamante, y que debía ser un mero trámite de reelección, fue sólo la antesala de la crisis que ahora se expande por los cuarteles del país.
En ese clima fue que llegó hasta la casona de Bustamante, el subsecretario del Interior. Y en su primera visita oficial como nuevo fiscalizador de la JNBC, al ejecutarse en enero de este año el traspaso de la dependencia desde la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) al Ministerio del Interior, Rodrigo Ubilla comenzó sus palabras advirtiendo que había investigado la historia de la JNBC, antes de llegar a esa asamblea. Ubilla había hecho su trabajo:
“Principalmente quiero rescatar algo que es propio de ustedes, y que también tiene que ver con la función que asume la Subsecretaría del Interior a partir de la ley marco: ustedes son los encargados de darle una unidad bomberil a todos los cuerpos y a todas la compañías, a los 40 mil voluntarios que tiene el Cuerpo de Bomberos de Chile. ¿Qué significa darle unidad bomberil?: unidad, coherencia al trabajo y al crecimiento del cuerpo de bomberos. Que todas puedan crecer en forma armónica y equitativa. Un desafío que tienen en su mandato encabezado por el presidente de turno, y también con la esencia de la ley que se promulgó a principios de este año. El gobierno y los legisladores definieron que era necesario establecer una relación formal, clara, nítida entre el Estado y este gran cuerpo de bomberos de Chile. No sólo definió la forma en cómo iba a crecer la institución, cómo se iba a regular la integración de nuevos cuerpos, nuevas compañías; sino que definió también el concepto del sistema nacional de bomberos…”
“Pero no solo en términos de una contribución de dinero desde el Estado hacia los cuerpos de bomberos donde la SVS ejercía una función exclusivamente de control de esta transferencia de recursos y control posterior. Esta ley fue más allá, estableció ciertas particularidades: esta subsecretaría es la que debe coordinar las acciones de la Junta Nacional y los cuerpos de bomberos con los distintos órganos del Estado. Y todos sabemos que la relación de los cuerpos de bomberos no solo tiene que ver con la transferencia de recursos que van a través de la junta a las distintas compañías. Ustedes tienen en las regiones relaciones directas con los gobiernos regionales, con los municipios, además de relaciones con servicios del Estado, como la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI), y otras instituciones públicas y privadas” (…).
“En ese sentido, ahí surge un desafío para la Subsecretaría del Interior que no es menor. Y, como voy a demostrar más adelante, las relaciones de facto que hoy tienen ustedes con los otros organismos del Estado son muy significativas y lo voy a expresar en términos de los recursos económicos que hoy reciben las compañías y los cuerpos de estas instancias del Estado. Pero no solo está el establecer, potenciar y coordinar la relación de estos órganos, sino que también a nosotros nos corresponde la función de administrar la glosa presupuestaria que para el año 2012 son $21 mil millones. Y eso significa poder hacerlo de manera oportuna y también de cómo fiscalizar el uso de los recursos” (…).
“Estamos hablando de cantidades de dinero significativas (…) Son recursos públicos que tienen que ser fiscalizados como lo indica la norma publica. Y esa es una función que corresponde realizar a esta Subsecretaria del Interior”.
“En la legislación vigente, en su artículo 10, establece que el Ministerio del Interior, ya sea la intendencia, gobernación o el ministerio en sí mismo, puede fiscalizar a partir de denuncias, conflictos o situaciones que pongan en riesgo la seguridad o la continuidad de la institución. En ese sentido, más que fiscalizar, a mí me gusta la palabra ‘requerir información’, porque lo que le interesa al Estado, a partir de la promulgación de esta ley, es que los cuerpos de bomberos se proyecten, crezcan, y no se vean sujetos a problemas de desorden o problemas donde su proyección se vea definitivamente afectada” (…)
“En esta instancia yo quiero transparentar y plantear directamente a los integrantes de esta asamblea cuáles van a ser los desafíos de corto plazo a partir de esta normativa que se fijo en el mes de enero de 2012. Y para eso también es necesario hacer una pequeña referencia a los recursos que –y voy a dar cuenta- desde el año 2010 se han transferido o están en proceso de ser transferidos a bomberos de Chile”.
“Y cuando analizo las distintas fuentes de recursos me refiero a Ley de Presupuesto 2010, transferencia 2010, 2011, 2012 al Fondo de Desarrollo Nacional, al Fondo de Reconstrucción, al Fondo de Donaciones producto del terremoto, al Fondo Social que también lo administra la Subsecretaria del Interior. Y me encuentro con la sorpresa presidente, que en estos tres años (2010, 2011 y 2012), el monto de estos fondos alcanza a algo más de $111 mil millones”.
“No todos esos recursos están ejecutados -y sabemos que tenemos problemas de ejecución en algunos de estos fondos- pero estamos hablando de en promedio aproximadamente $36 mil millones anuales que se han transferido o se pretenden transferir a bomberos de Chile de recursos del Estado. Además, yo le quiero decir que esta subsecretaria es la que tiene que ver con otras agencias: estoy a cargo de la Onemi, de Carabineros, de la Policía de Investigaciones, a cargo de Senda (la ex Conace), y este presupuesto, si lo sumo en las dimensiones que estoy hablando, es bastante competitivo en relación a los otros servicios o instituciones. No estamos hablando aquí de los hermanos pobres de las instituciones que me toca relacionarme en mi trabajo diario”.
“Entonces la reflexión que me corresponde hacer a mí y que quiero compartir con ustedes es cómo hacemos para que estos recursos se transfieran de forma óptima a las instituciones y también como las instituciones los deben utilizar en forma óptima. Pensando en que estos recursos están transferidos desde el Estado porque el Estado cree que ustedes cumplen una función social esencial y son cuerpos voluntarios” (…) Entonces, lo que nosotros como subsecretaria tenemos que velar es que sean utilizados en esos esquemas” (…)
“El año 2010, por Ley de Presupuesto, se transfirieron $17 mil millones; en 2011, $19 mil millones y este año hay $21 mil millones. Entre 2010 y 2012, en el Fondo de Desarrollo Regional, que administran las distintas regiones, se transfirieron o están por transferirse $40 mil millones. En el Fondo de Reconstrucción: $15 mil millones. En el Fondo de Donaciones, que lo administra el Ministerio del interior: $ 345 millones. En el Fondo Social: $860 millones. Y tengo entendido que para este año han postulado con algo más de mil millones de pesos en el Fondo Social”.
“Qué es lo que hemos hecho nosotros, hemos creado una unidad especializada, un departamento de bomberos –que suena como curioso- dentro de la Subsecretaría del interior, porque no existía costumbre en la historia que este ministerio tuviera esta responsabilidad (…) Tomando esa responsabilidad creamos el departamento donde Fernando Araya es el responsable. Le pedí que viniera porque creo que es bueno que él los conozca y los va a tener que venir a visitar en sus respectivas regiones porque no quiero ni tengo en mi departamento funcionarios de escritorio. Lo que me gusta es que ellos estén en terreno y que puedan conocerlos, a cada uno de ustedes, que pueda conocer la realidad de bomberos en cada una de las regiones que me imagino tiene que ser distinta” (…)
“Aquí tenemos un desafío. Primero, destrabar una maquina que venía trabada. Y no confundamos, la relación con la SVS era entre formal pero no involucrada en la esencia de lo que es el trabajo del Cuerpo de Bomberos. Había que cumplir en pasar los dineros, cumplir en recibir a través de las gobernaciones las rendiciones y ver cómo al año siguiente sacábamos adelante la misma tarea a pesar que había compañías y cuerpos que no rendían. A pesar de que había compañías y cuerpos -y sabemos que es así- que tenían irregularidades en sus rendiciones. Estamos hablando de 40 mil personas, 311 cuerpos y 100 compañías. Y en ninguna parte una institución tan grande como esta tiene un desempeño administrativo al cien por ciento. Por lo tanto, el principal desafío que tiene el equipo liderado por Fernando Araya, es primero terminar rápidamente con el traspaso desde la SVS al ministerio y lamentablemente y no por responsabilidad nuestra se trabó este traspaso a una serie de recursos y consultas a la Contraloría que tengo entendido que ya esta semana se despejaron”.
“En cuanto a los otros fondos, me parece razonable que en el trabajo que tiene que hacer este departamento del Ministerio del Interior también tiene que contactarse con las distintas intendencias y gobiernos regionales (…) Vamos a tener que tener conversaciones en sus regiones con los intendentes para tener una visión regional del desarrollo de la institución de bomberos. Porque $40 mil millones más los millones que vienen del Fondo Nacional son recursos muy significativos. Al Estado, al gobierno le interesa que hasta el último cuerpo de bomberos pueda resolver las debilidades que muy bien el Presidente decía que tiene en infraestructura, en equipamiento. Y si no se produce un dialogo horizontal, lógicamente vamos a perder oportunidades”.

REYES: “NO ESCUCHEN A FALSOS PROFETAS”

Una vez que Ubilla terminó su alocución, y luego de un café que sirvió de pausa relajante, el presidente de la JNBC Miguel Reyes pasó a leer un resumen de su gestión. No pudo pasar por alto lo que sólo el adía anterior había sido revelado por CIPER:
-Creo conveniente hacer un sucinto balance de la labor realizada durante estos 6 años, los cuales no han sido fáciles, pues hemos debido sortear muchas dificultades de las cuales, afortunadamente, hemos logrado salir airosos. Sin embargo, surgen nubarrones, algunos externos, y otros internos, que para superarlos requieren de una unidad monolítica. Donde los cuerpos y compañías de bomberos deben escuchar a sus dirigentes y no guiarse por falsos profetas a quienes interesa dar señales falsas o erróneas que sólo confunden a nuestro más preciado capital: los bomberos y bomberas voluntarias…
El primero en pedir la palabra fue Heriberto Martínez, presidente de La Cuarta Región:
-Señor presidente, he sabido de un artículo en la revista Qué Pasa, y no sé si usted podría explicar más a las personas que no tenemos más información.
-Bien algo ustedes han captado del mensaje que estaba hecho con mucha anterioridad a la salida de esa publicación que sale ayer. Sobre el particular, debo señalar que esa publicación tiene dos aspectos, el primero referido a un tema judicial, y nosotros -y particularmente el que habla en su condición de abogado- se atiene a lo que resuelvan los tribunales. Y mientras no haya una resolución de los tribunales no vamos a omitir una opinión. Nosotros creemos que nos hemos ceñido estrictamente a los procedimientos contemplados en el manual respectivo. En relación a los cargos que se hacen de arbitrariedad y otros, ustedes pueden ver en la cuenta y en la imagen de la cantidad de recursos que se han entregado que estamos lejos de ser arbitrarios. Esperamos que oportunamente, porque al parecer en el mismo artículo se señala que vendrían otras aseveraciones este lunes, y una vez que conozcamos todas las acusaciones o imputaciones que se hagan, vamos a dar respuesta una a una a esos pretendidos cargos –respondió Miguel Reyes.
El presidente de la Novena Región, tomó la palabra inmediatamente después de Reyes:
-Señor presidente, en base a lo mismo, quisiera solicitar un voto de apoyo en esta asamblea nacional, ojala de forma unánime, hacia la mesa directiva que usted preside ante el alevoso ataque que sufrimos los bomberos y la institución con esa publicación periodística. Cuesta muy poco enlodar una institución y cuesta mucho poder revertir o aclarar las situaciones. Quienes integramos y hacemos propia esta pasión, sabemos cómo y por qué se trabaja día a día a favor de nuestras comunidades lo que esta muy lejos por cierto de lo que ahí se insinúa como malos manejos. Por ello solicito un acuerdo de apoyo a su gestión y un compromiso en seguir contribuyendo en hacer cada día mejor a los bomberos de Chile.
Tibios aplausos fue la respuesta antes de que 25 de los 33 directivos con derecho a voto apoyaran la reelección de Miguel Reyes como presidente y de otros cuatro de los cinco integrantes del consejo directivo de la JNBC.

FUENTE: CIPERCHILE