jueves, 27 de junio de 2013

Por qué para la televisión cien encapuchados son más que 100 mil estudiantes

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Periodista. Director de Postgrado en Comunicación PUCV.
 
Ingentes esfuerzos, a ratos desesperantes y lastimeros realizaban en vivo dos periodistas-rostros de CNN Chile tratando de responder al twitt de Gabriel Boric, ex presidente de la FECh, por la cobertura que los canales de televisión dieron a las manifestaciones estudiantiles de este miércoles. “Es indignante la cobertura de la prensa. Si hay 100 mil marchando pacifica% y 100 capuchas, cubren en 90% del tiempo destrozos y un 10% marcha”, twitteaba Boric.
Las conductoras de CNN Chile recogieron el guante, leyeron el twitt y trataron, en vivo, de explicar ese evidente y permanente desbalance que los canales chilenos suelen mostrar al enfatizar los actos violentos de pocos por encima de las acciones pacíficas de muchos. Las respuestas de las conductoras resultaban forzadas, eran meras descripciones y se centraban, sobre todo, en dar cuenta, gracias a cámaras fijas de las Unidad Operativas de Control del Tránsito, de los daños a un paradero del Transantiago (“que sirve a muchos chilenos cada mañana y los protege de las lluvias”) que en ese momento estaba siendo destrozado por encapuchados (“que por algo se encapuchan, eso es evidente”).
Pero claro, describir una situación no es explicarla, y el pseudo-análisis de las periodistas no lograba salir del nivel descriptivo de la situación, ni menos pasar a un nivel explicativo que permitiera entender lo que Boric
alega: por qué tanta cobertura a tan pocos y tan poca cobertura a tantos.
El criterio editorial, la selección, el encuadre noticioso y la valoración informativa siguen lineamientos ideológicos que, en la mayoría de los casos operan de manera no consciente, de lo contrario, las conductoras de CNN Chile hubieran sabido explicar por qué hacen lo que Boric les enrostra, no sólo describir lo que estaban haciendo. Así las cosas, la coerción que existe es la ideológica, ninguna otra, superada esa, otro enfoque de la noticia, otras preguntas y otra escala de valor sería posible.
En las rutinas de producción de la noticia la opcionalidad existe, al menos potencialmente; es decir, es perfectamente posible para la prensa elegir a quién dar más cobertura, no hay una imposición autoritaria, una coerción directa, dictatorial y previa, ya no opera DINACOS y el tiro de cámara puede centrarse tanto en el 90 % de los manifestantes como en el 10 % de los encapuchados, eso es una opción. La sala de redacción periodística no tiene una reglamentación o un acuerdo previo colectivo que norme la naturaleza de la cobertura en el sentido señalado.
Lo que sí existe en las rutinas periodísticas es la necesidad de seleccionar y la de encuadrar. Claro, hay que seleccionar entre todos los acontecimientos que ocurren aquellos acerca de los que se va a informar y una vez hecha esa selección, los periodistas deben optar por el encuadre que le darán a dicha información. Esa operación de encuadrar consiste en concentrar la atención en ciertos aspectos y no en otros. Se organizan así los acontecimientos de acuerdo a reglas de relevancia/irrelevancia y, de paso, se incide en la percepción del espectador.
Efectivamente, esas operaciones de seleccionar y encuadrar son obligatorias, pero qué se considera relevante o irrelevante es una decisión editorial y una opción personal del profesional, sobre todo cuando se está “en vivo y en directo”.
¿Por qué entonces se valoran mayoritariamente los acontecimientos del modo que Boric critica? Porque ante la ausencia de reflexión crítica en la rutina profesional, la escala de valor a la que se acude y que se aplica para guiar el encuadre periodístico es la de la ideología dominante. Y esa es la ideología neoliberal, la misma que valora más la propiedad privada que los derechos sociales. Por lo tanto, que pocos destruyan propiedad privada es más noticioso a que muchos reclamen pacíficamente por derechos sociales. El valor de la propiedad es un valor sagrado, jurídicamente fundamental, y esencial para la ideología dominante, no en vano somos el único país del mundo que ha privatizado su agua, la de riego, la de sus ríos y la de sus mares.
De este modo, el criterio editorial, la selección, el encuadre noticioso y la valoración informativa sigue lineamientos ideológicos que, en la mayoría de los casos operan de manera no consciente, de lo contrario, las conductoras de CNN Chile hubieran sabido explicar por qué hacen lo que Boric les enrostra, no sólo describir lo que estaban haciendo. Así las cosas, la coerción que existe es la ideológica, ninguna otra, superada esa, otro enfoque de la noticia, otras preguntas y otra escala de valor sería posible.
Soy profesor universitario, mis alumnos y alumnas terminan la carrera con una deuda promedio de 8 millones de pesos sobre sus espaldas; ¿qué es más violento, condenar a miles de estudiantes a adquirir una deuda de ese tamaño por educarse o que algunos tontitos rompan paraderos? Para las noticias de televisión, igual que para la ideología de la propiedad privada las cosas están claras.
 
FUENTE:EL MOSTRADOR

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