Caso Penta-UDI: Las martingalas con que pretenden engañar a tribunales y la gente
07/02/2015 |
Por Mario López M.
Cuestionar la competencia del tribunal que conoce la causa, esconderse detrás de una coalición; buscar cambiarle el nombre al partido, han sido algunas de las “estrategias” diseñadas por la UDI para ocultar sus fechorías.

A la fecha no han existido condenas, es cierto, pero sí existen confesiones y está a la vista el "cuerpo del delito" y los medios que usaron para cometerlos... También están patentes las estrategias que han usado los involucrados para evitar el peso de la ley. Cuando se comenzaron a descubrir los nombres de los autores de los delitos de lesa humanidad cometidos por la dictadura, estos de inmediato alegaron inocencia e implementaron (hasta hoy), toda clase de tretas para demorar los juicios y escapar a las condenas.
La UDI, tan cercana a esa experiencia, hoy la está utilizando para intentar huir de su inminente destino. Las excusas que se escuchan a diario de sus personeros, estén involucrados o no en los delitos que investiga la fiscalía, son fríamente preparadas y estudiadas con antelación. Abogados y comunicadores debaten acerca de qué palabras usar para no inculparse y qué palabras utilizar para desviar la atención de lo que realmente importa.
El "error" y el dolo
Así se comenzó hablando de "error", término que aparece en todas las declaraciones, con más o menor intensidad. "Lamentable", "involuntario", "excusable" etcétera, acompañan al error. Y no es accidental, pues el error en materia legal se opone al dolo. En el error hay a lo más culpa e incluso ni siquiera ello, como en el error esencial, que exime de responsabilidad. El dolo por el contrario, exige conocimiento de estar frente a un hecho ilícito y tener la voluntad de realizar una acción u omisión que vulnera la ley, asumiendo las consecuencias por lo obrado.
Por ejemplo, el que dispara un arma de fuego en la calle, sabe que ello está penado en la ley pero al hacerlo, voluntariamente, además asume que la bala puede herir o matar a alguien, pero igual lo hace. Ello es el dolo, es "aquella voluntad deliberada de cometer un delito, a sabiendas de su carácter delictivo y del daño que puede causar". Por eso usted escuchará de los personeros UDI que aquí solo hubo errores, eufemismo utilizado para engatusar a la gente y a tribunales.
Con la treta del error pretenden alegar ignorancia acerca de lo que estaba pasando, como el no saber para qué eran las boletas truchas o que era delito recibir dinero siendo parlamentarios o funcionarios de gobierno... o incluso que buscar, prestar o utilizar documentos falsos, constituía delito. Revise las declaraciones de Novoa, Lavín, Délano, Silva, doña Ena o el mismo Moreira para percatarse de la reiteración del cuento.
La "tinterilladas" de Novoa
La estrategia utilizada por Jovino Novoa de alegar que el 8vo. Juzgado de garantía, el que conoce desde el principio de la causa en todas sus aristas, tampoco es accidental. Ella responde a varios objetivos. Uno de ellos es ganar tiempo, como el mismo "hombre del maletín" lo reconoció. Cuando fue citado a la fiscalía -como imputado-, se negó a declarar hasta que se levantara el secreto sobre la carpeta investigativa. Eso se hizo hace ya bastante rato, entonces ¿para qué quiere más tiempo?
Porque en la medida que transcurre la causa, el fiscal va "mostrando las cartas", esto es, va ordenando diligencias determinadas, interrogando a personeros sobre determinadas cuestiones que pueden llegar a involucrar a Novoa. Por eso no quiere declarar, porque si lo hace sin tener todas las diligencias a la vista, puede terminar inculpándose sin saberlo, como les pasó a los "Carlos", quienes confesaron un delito que no estaba siendo investigado y que abrió otra arista, los forwards.
Pero además de eso, Novoa busca sacar del Tribunal que conoce en detalle la causa para llevarlo a otro que tendría recién que inmiscuirse en el tema, con los retrasos que ello implicaría, obligando de pasada a la fiscalía a redoblar esfuerzos frente a dos tribunales distintos. Súmele a eso, que de existir -lo que es usual-, resoluciones contradictorias entre ambos tribunales, podría Novoa utilizar aquella que más le conviene en su favor. Una hábil tinterillada.
Por otra parte, se intenta desvincular a Novoa (y consecuentemente a toda la línea política) del caso FUT, buscando con ello evitar una eventual acusación de "asociación ilícita", similar a la ya solicitada en contra de Délano y Lavín en el caso de Ph-Glass, por Jorge Charbín. Resulte o no, el intento no pasó desapercibido y, cual sea el tribunal, los hechos hablan por sí solos.
Ocultamiento de identidad
Cuando recién se empezó a prever que la cosa no venía buena para la UDI, por allá por principios del 2014, se comenzó a plantear, sin mucho éxito entonces, el cambio de nombre del partido. La idea basada originalmente en la debacle electoral en la presidencial y parlamentarias, fue tomando cuerpo en la medida que la "marca" UDI iba derechamente a la baja en el "mercado electoral".
Dos ideas plasmaron el ocultamiento. Una, la de formar rápidamente y contramarcha, una nueva agrupación de partidos de derecha poniendo fin a la Alianza. Tan urgente era meterse bajo la alfombra que incluso le dio vida sin ni siquiera bautizarla. Tampoco tiene declaración de principios, pues los une "algunas ideas básicas"... La verdad es muy otra, hay que disfrazar o encubrir a la UDI con urgencia. Los delincuentes suelen camuflarse para no ser reconocidos y una de sus estrategias es meterse entre medio del público para que no los ubiquen.
La segunda manera de esconder su identidad es derechamente cambiarse el nombre, "refundarse", como gustan llamar de manera eufemística. ¿Será que siguen los pasos de la DINA, donde para ocultar su identidad usaban chapas? Aunque la mona se vista de seda... mona queda, dice el dicho popular.
Renuncia con elástico
Otra marrullería ha sido debatir acerca de si pedir o aceptar renuncias de los involucrados en el caso. ¿Ha visto usted semejante discusión pero a la vez no arribar a nada? La cuestión partió debatiendo qué pasaría con aquellos que aparecen vinculados al Caso Penta-UDI. Unos plantearon que deberían voluntariamente desligarse de la militancia para no involucrar más al partido (sic). Otros argumentaron que dado el principio de inocencia, mientras no existiera sentencia a firme, no había que hacer nada. Unos pocos dijeron que había que sacarlos y ya. Resumen, la cosa quedó en nada, un volador de luces..
El caso más emblemático es la situación del senador Iván Moreira, quien además es vicepresidente del partido. Su discurso original fue que seguiría en la mesa pues lo suyo era haber reconocido un "error" o a lo más un desaguisado, pero en caso alguno un delito. Claro, una vez que el senador Hernán Larraín, cuestionando a la directiva planteó en público que Moreira había puesto la renuncia en manos de la directiva desde un principio y debía hacerse efectiva, el senador ratificó ello.
Pero... salió a la palestra Ernesto Silva, el presidente de la UDI, quien acusó el golpe sintiéndose "sorprendido" por las afirmaciones de Larraín y asegurando que no se aceptaría la renuncia, pues se debía esperar sentencia previa. Otra vez intentaban emborrachar la perdiz, pues la voluntad de sancionar o al menos separar de su cargo a quien ha reconocido haber realizado actos contrarios a las leyes -lo que debiera hacer un partido político que se precie de serio-, no estaba en la más mínima intención de los dirigentes. Aunque renuncie, el traspié quedó en evidencia.
Apelando a la mala memoria
Es posible que Moreira termine renunciando, pero no va a ser por voluntad de Ernesto Silva ni de su mentor Jovino Novoa. Ello porque de hacerlo como consecuencia de las imputaciones, también debieran renunciar o suspender militancia, Ena von Baer, quien si bien no ha reconocido en la dimensión de Moreira, al menos ha sido sorprendida mintiendo en público en reiteradas oportunidades. También el diputado Felipe de Mussy sería alcanzado por las esquirlas y los exsenadores Novoa y Carlos Bombal, los militantes Carmen de Castro, Pablo Zalaquett, Carlos Délano y el mismo diputado y presidente de la UDI Ernesto Silva, entre otros.
Por eso Silva se opone a hacer efectiva la presunta renuncia presentada por Moreira, porque él debiera también dar un paso al costado por todos los hechos que son de público conocimiento y que lo involucran en el caso. Juez y parte no son buenos consejeros, pero pareciera que la UDI no lo entiende o quizás no le interesa comprenderlo, pues apuesta a que la memoria del chileno nuevamente sufra de amnesia temporal y olvide lo acontecido.
Total, así se han favorecido antes. Incluso destacados violadores de derechos humanos o cómplices "activos y pasivos" han llegado democráticamente al Parlamento, municipios, ministerios y lo han hecho sin inmutarse y nadie o casi nadie se ha escandalizado. Amparados en el fenecido binominal, están donde se encuentran. Pero esta historia empieza a llegar a su fin.
FUENTE: CAMBIO 21
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