sábado, 9 de mayo de 2015

Fernando Karadima: La pesadilla de la Iglesia

09/05/2015 |
Por María Cristina Prudant
La película basada en la vida del sacerdote Fernando Karadima, quien por años fue párroco de El Bosque, una de las más poderosas de la clase alta, golpea con fuerza en los espectadores que no quedan indiferentes frente a hechos tan graves como los abusos sexuales cometidos por el cura y la actitud indolente del clero chileno que los permitió, aunque fueron denunciados hace años
Fernando Karadima fue un líder de la Iglesia Católica chilena. Poderoso. Con un séquito de fieles ABC1 que le rendían pleitesía hasta el punto de considerarlo un "santo". Sus seguidores aún se resisten a creer que hizo algo malo o que pudo cometer los delitos de los cuales se le acusa. De hecho, todavía lo visitan en su lugar de reclusión (Convento Siervas de Jesús de la Caridad), o donde cumple penitencia según la decisión del Vaticano.

Por lo mismo, rechazan con vehemencia la película que se estrenó recientemente y que da cuenta de los hechos por los cuales fue sancionado. Esta cuenta el caso de un adolescente llamado Thomy, que llega a la parroquia El Bosque en busca de su vocación y se encuentra con el sacerdote, que se convierte en su guía espiritual. Se apodera del cuerpo y alma del joven y, aprovechando su poder, abusa de él durante 20 años, hasta que una vez convertido en adulto logra superar sus miedos, lo desenmascara y también deja al descubierto las redes de poder que lo protegen.

El filme fue dirigido por Matías Lira y es protagonizado por Luis Gnecco, que hace el papel de Karadima, y por Benjamín Vicuña, Pedro Campos e Ingrid Isensee. Fue uno de los estrenos más esperados del último tiempo por toda la controversia que hubo a raíz de la denuncia que hicieron James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo, todos víctimas del sacerdote y en cuya experiencia está basada la cinta. Fue vista por 110 mil espectadores solo en los primeros 10 días.

Murillo recordó a Cambio21 que actualmente hay una demanda está en espera de la etapa probatoria y la mayor preocupación que tienen ellos es que "un número importante de religiosos deberían dar su testimonio y lo que más nos importa es que digan solamente la verdad. Tenemos miedo que dentro de la Iglesia se pretenda ocultar la verdad. Que haya presiones por parte del cardenal Ezzati y eso nos parece más grave, e incluso difícil de comprender. Tenemos sospechas fundadas que desde la Iglesia van a tratar de intervenir".

Director: "Me siento agradecido"

Matías Lira, director de la película, reconoce que está realmente impresionado con todo lo que ha ocurrido desde el estreno. "He pasado mucho tiempo en las redes sociales leyendo los comentarios del público y gente ligada a la Iglesia. Puedo evidenciar su deseo de enfrentar el abuso como corresponde. Igual lo que más me llama la atención son las personas que se han abierto para comentarme historias muy terribles de abusos. Jamás pensé que una película podía generar algo así", dijo.

"Me siento tremendamente agradecido como realizador de poder hacer algo que aporte a la sociedad. El Bosque de Karadima está movilizando a la gente en todo sentido. Ojalá se pueda capitalizar este resultado y exigir a la curia local que haga los cambios que todos quieren ver", comentó.

Sacerdotes también opinan

El sacerdote jesuita Nemo Castelli después de ver la película la comentó en su cuenta de Facebook.
"Dolorosa. Tremenda. Demoledora. Al salir del cine necesité una larga caminata silenciosa. Esta no es una historia sobre los abusos de Karadima. Si ud. busca detalles de lo ocurrido históricamente, no vaya a verla. No es un documental. Para eso está Informe Especial. El Bosque de Karadima es entrar en una experiencia que desvela con sutileza los modos de relación envolventes y manipuladores que generan dependencias y que poco a poco van anulando a la persona, confundiéndole, desdibujando los límites, que al ser traspasados, le hacen perder el sentido de lo correcto e incorrecto, de lo bueno y de lo malo", detalla.

Añade que son "modos de relación personal e institucional basados en el abuso de poder, el miedo y el endiosamiento de una persona -como nosotros los sacerdotes- que son condiciones para todo posible tipo de abusos, como los abusos sexuales. Esta película nos introduce en la densidad de un bosque que es necesario despejar para que nunca más en Chile ni en la Iglesia Católica chilena se cometan este tipo de abusos psicológicos, morales y sexuales. Gracias por tu trabajo Matías Lira. Es una gran ayuda para una profunda toma de conciencia en nuestro país y en nuestra Iglesia".

En tanto, el sacerdote y teólogo Guillermo Rosas Díaz, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile, también comentó el filme en Facebook.

"Acabo de ver con mis hermanos de comunidad la película El Bosque de Karadima, del director Matías Lira. Es una buena película, como cine y como reflexión sobre la maldad y la fortaleza humana. Nada hay en ella que ofenda a la Iglesia. No es amargada, ni exagerada, ni panfletera. No falta a la verdad. No caricaturiza a los personajes ni los condena. A la Iglesia en Chile le hace bien reflexionar, una vez más, sobre el gravísimo daño que hombres y mujeres que dedican su vida a la causa del Evangelio han ocasionado a víctimas concretas, vulnerables, muchas veces indefensas. Le hace bien porque aún no se ha hecho justicia plena a muchas de ellas, y se sigue traicionando la Buena Noticia de Jesús con actitudes de abuso de poder y de ocultamiento de la verdad".

"Mientras no cambie la mentalidad en el ejercicio del poder, sobre todo en el clero, al que pertenezco, no podemos esperar verdaderos frutos de conversión. Los últimos episodios de la Iglesia en Chile no son casualidad, sino consecuencia de un modo de entender la Iglesia, el sacerdocio, la obediencia, y en definitiva, Dios. Hay que volver a creer en el Dios de Jesucristo, ése que Él reveló con palabras, actitudes y acciones concretas, y a amar con toda la fuerza su Evangelio de Misericordia, de Amor, de Vida".

"La parroquia era una secta"

El director Matías Lira contó que desde que vio las declaraciones de las víctimas en la televisión quedó impactado, especialmente las de James Hamilton. Entonces se decidió a investigar para hacer una película.

"Fui uno más de los que quedó en shock con lo que vi en televisión. Había escuchado hablar de la Iglesia El Bosque, que había prácticamente un santo ahí, pero lo que más me impactó y me dio fuerzas para hacer la película fue cuando me llegaron los expedientes civiles, penales y eclesiásticos", explicó en la Radio Universidad de Chile.

"Fue muy fuerte darse cuenta que había más víctimas, más abusadores y más cómplices. La gente solo estaba conociendo la punta del iceberg de lo que estaba realmente pasando en ese lugar", añadió.

Según el realizador, "en el proceso de investigación me fui dando cuenta que la parroquia era una secta. Por ejemplo, cuando los niños tenían que confesarse, a veces los hacían esperar hasta cuatro horas. ¿Te imaginas la vulnerabilidad de esa persona al momento de la confesión? Esas son técnicas sectarias. Había también un constante alejamiento de las familias, se decía que la familia podía ensuciar el camino a la santidad, o sea, bloqueaban el único punto de contención que podían tener ante un problema. A eso hay que sumar todo el abuso y la manipulación sicológica: yo conozco tus confesiones, si te vas de aquí vas a tener problemas, cosas de ese tipo. De esa forma fui entendiendo la película y sentí que podía entregar algo que tuviera sentido".

"Una de las dudas que tenía era que, emocionalmente, me fregaba atacar a la Iglesia, porque yo vengo de una formación católica. A mí me ayudó mucho el padre Gerardo Whelan, el de Machuca, a encontrar en algún grado mi vocación", relató.
Agregó que "en la práctica, hoy todos los sacerdotes son malos, pero eso no es así. El 99,9 por ciento de ellos, los de parroquia, los que hacen la pega diaria, lo hacen muy bien y dan ese confort, ese poder de consuelo que tiene la Iglesia y que es tan necesario. Ahora tengo claridad y sé que es un grupo pequeño de poder, que es la curia o el Arzobispado de Santiago. El mismo Papa Francisco lo ha dicho, que la curia es compleja, incluso a nivel internacional".

"También hubo una serie de problemas técnicos alrededor de la película. El rodaje partía en febrero de 2014 y, a una semana de comenzar, nos quitaron todas las locaciones, con todo el costo que significa eso. Había un equipo contratado, además de la incertidumbre de cuándo empezar de nuevo. En algún momento, además, el proyecto tuvo una chapa, se llamaba Inocencia, porque si decíamos El Bosque nos podíamos meter en problemas. Ahora lo recuerdo con risa, pero en ese momento el estrés era muy fuerte", recordó.

El arzobispado no quiso prestarles la parroquia El Bosque para grabar así que, con la complicidad de unos sacerdotes, lograron hacerlo en una iglesia que está en Blanco Encalada llegando a Exposición. Obviamente, casi todo fue de noche, muy en secreto.

Murillo: "Es trágica y nuestra historia es épica"

El periodista Juan Carlos Cruz, víctima de los abusos de Karadima, comentó a Cambio21 desde Philadelphia que "la película es una cosa más dentro de todo el camino que hemos recorrido para exponer esta situación tan espantosa que son los abusos de sacerdotes en Chile y el encubrimiento de la jerarquía de la Iglesia chilena".

"La película, que ahora es más masiva y después la serie que va a salir en televisión (Chilevisión), apoyan todo lo que hemos estado tratando de hacer. Es un elemento más de poder exponer una cosa que no debe pasar nunca más en Chile, pero que, sin embargo, continúa pasando y los obispos continúan encubriendo", señaló.

"Me pareció verdadera, el personaje de Luis Gnecco retrata muy bien a un Karadima perverso. Lo que le pasa a Thomy refleja lo que vivimos todos nosotros. El filme logra mostrar la perversión, manipulación sicológica, la tortura que causa no solo Karadima con su perversión sino que la negligencia de la jerarquía de la Iglesia chilena, que en el fondo quiere proteger su imagen, su poder y su patrimonio".

Otra de las víctimas, José Andrés Murillo, asegura que la cinta ha sido "muy explicativa de la dinámica abusiva que se establecía en El Bosque, lo que me parece súper valorable".

Sin embargo, explica, "a mí no me refleja tanto, porque es más bien trágica, un poco morbosa y la verdad que la experiencia que tenemos nosotros es de resiliencia, de superación, incluso de lucha en contra de algunos poderes abusivos dentro de la Iglesia Católica y de la sociedad en general. Creo que identifica a Karadima y a ese sector oscuro de la iglesia y probablemente algunas situaciones abusivas que siguen dentro de esta".

"Nosotros como denunciantes, como personas en contra de los abusos, nos sentimos más identificados con una historia de superación, de lucha, de reivindicación. Incluso no solo por nosotros, sino por otros. Nuestra biografía es mucho más luminosa de lo que sale en la película, que es oscura, triste, incluso ambigua en algunas ocasiones. La verdad que yo no me siento identificado con la película y lo hablamos con Matías Lira".

Agregó que "él (Lira) optó por una película trágica cuando nuestra historia es épica y para él era importante eso. Es su opción, válida y artística, no es la mía".

La estrategia de la Iglesia Católica 

"Focalizar las reacciones en los abusos cometidos por Karadima" o "No conviene hacer llamados a boicotear la película o a no verla".

Esas son algunas de las recomendaciones que contiene el plan comunicacional que desarrolló la Iglesia Católica para enfrentar el estreno de "El Bosque de Karadima".

En el documento se hace un análisis de los efectos que podría tener la película, principalmente porque el estreno se hace en momentos en que la justicia analiza una demanda de Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo, quienes buscan una indemnización por perjuicios en contra del Arzobispado de Santiago.

"La cuestión es que cualquier acción comunicacional puede influir negativamente en el desarrollo del juicio. Es muy posible que sean aludidos algunos obispos en ejercicio y el Cardenal Francisco Javier Errázuriz", dice el análisis previo a las recomendaciones distribuidas a todas las diócesis de Chile.


FUENTE: CAMBIO 21

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