¿Porque no los quieren? Expertos analizan las razones de los chilenos para rechazar a la clase política
08/08/2014 |
Por Equipo Cambio21
La última encuesta Adimark demostró un desmoralizador escenario para los parlamentarios y agentes de su entorno, en que la visión ciudadana sobre ellos va de mal en peor. Se acabó la luna de miel y ya se ven los efectos que los malos comportamientos los votantes no querían que se repitieran.
No los quieren. Tan simple como eso. Es el "fenómeno" que se ha ido gestando sobre el mundo político en los últimos tiempos. El desprestigio sobre la imagen de los honorables se ha dejado sentir en las encuestas. La más reciente: Adimark, que retrató la opinión que los chilenos y chilenas tienen sobre los congresistas.
Según el sondeo, sigue siendo la derecha la que saca la peor nota; su desaprobación alcanza el 60%, mientras que la aprobación sólo llega al 29%. En marzo de este año las cifras eran 48% y 34%, respectivamente. ¿Y del otro lado? La Nueva Mayoría presentó una leve disminución en su percepción ciudadana de un 52% a un 44% y una desaprobación que llega al 49%.
Para el cientista político de la Universidad Diego Portales Mauricio Morales, esta es la normalización de la tendencia que se vive en el país, con un bajo aprecio a los honorables. Es el fin de "la luna de miel" en el Congreso, periodo que dura 90 días desde el momento en que se asume el cargo, pero que este año se alargó unas semanas más debido al mundial.
Hoy, sin distracciones, la atención puesta sobre los políticos es negativa y lo reprueban. "Acá hay dos procesos de luna de miel, uno es el propio de un gobierno al asumir (...)en el caso de la Cámara y del Senado, el deterioro en el apoyo o confianza va a ser mucho más acelerado, al ser un proceso más corto, es un divorcio más rápido", dice Morales.
El experto explica que la baja aprobación responde a que son instituciones que son percibidas como ineficientes, al considerar que "no impactan de manera sustantiva en el diario vivir de la gente". Es por ello que los alcaldes mantienen una percepción más positiva, al sentir la población que son agentes de resolución que tienen impacto en ellos. "Creen que ellos solucionan los problemas más rápido que los diputados", explicó a Cambio21.
El flagelo de la corrupción
La política sigue viviendo una escalada de desaprobación que responde a los primeros indicios de corrupción. La sensación de su existencia es difícil de borrar, aunque Chile sea el país que tenga las menores tasas de actividades irregulares en América Latina.
"Si uno considera las percepciones de corrupción de la gente, según funcionarios, estamos más o menos en el promedio de la zona. Los índices no se condicen con la sensación de la gente", concluyó Morales.
Para el analista y cientista político, Patricio Gajardo, las bajas cifras de aprobación no son nada nuevo, aunque sí se han profundizado en la última encuesta, las que, para él, responderían a la baja claridad de las reformas impulsadas por el gobierno.
Sin embargo, el problema mayoritario parece ser el cansancio ciudadano con respecto al comportamiento de los políticos, en que se cae en disputas internas, de emplazamientos mediáticos de lado y lado, en que se pierde de entrar al debate de fondo sobre las reformas, para pasar a una discusión de nivel farandulero.
"Tienen mayoría y era obvio que sería más fácil aprobar las reformas. Si hay algún nivel de reprobación significativo es por las mismas pugnas al interior de la Nueva Mayoría, porque esa mayoría en el Congreso no se ha expresado en términos reales en el mundo político", dijo Gajardo a Cambio21.
"Tenemos una Nueva Mayoría tremendamente dividida y conflictuada sobre las mismas reformas, ese, evidentemente, pasa a ser un factor clave para llevarlas adelante y por lo tanto concretarlas. La encuesta Adimark refleja un bajón fuerte, en términos que la gente cree que las reformas no se van poder cumplir, no se van llevar cabo, no se van a concretar", agregó.
A visión de Gajardo, el resumen del sondeo es la forma de que la gente cansada de las disputas internas y no se avanza en los proyectos. "Esto de pasar de conclave en conclave parece cardenalicio, pero no logra ordenar nada, porque salen y cada uno habla lo que quiere", ironizó en su conclusión sobre el tema..
FUENTE: CAMBIO 21
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