martes, 10 de mayo de 2011

APRENDER LA LECCION

10/05/2011
21 de Mayo: Aprender la Lección

 
  Pablo Lorenzini Basso, diputado
 
 
 
   Sólo con el ánimo de contribuir a prestigiar los discursos presidenciales ante el Parlamento, deseo expresar mis sentimientos en referencia a lo que éstos deberían contener para ser una luz a la ciudadanía en lo que el gobierno de turno plantea para los doce meses siguientes y una cuenta positiva al respectivo Congreso.
Nadie puede desconocer la nueva forma con cambios profundos y radicales en que la gente está percibiendo la actividad política y del Ejecutivo y, por lo tanto, sus objetivos deben ser redefinidos. Ya no basta con "comunicar"  ideas y propuestas y sus características, no basta sólo con mayor eficiencia y eficacia. La estrategia debe ser diferente, y debe considerar la forma efectiva para que las metas que se están diseñando puedan impactar en las personas. Ahora es preciso preguntar a la ciudadanía qué esperan de su Gobierno y de sus autoridades, ya no se les puede imponer lo que la autoridad cree y desea, y entonces las soluciones deben ser construidas conjuntamente con ellos, no se trata sólo de competitividad y rentabilidad, se trata de sentimientos, de complicidad, de trabajo en equipo.
Sé que la tarea no es sencilla, pues los ministros y todo el equipo de Gobierno han sido preparados para hablar de lo bueno que es lo que están haciendo y no de lo que la gente aspira, y no han sido capaces de descubrir lo que la ciudadanía espera y desea de sus autoridades superiores.
No basta con la simpatía, la personalidad y la capacidad para hablar, y por ello se requiere una reorganización de la forma de operar, en donde el Presidente tenga un equipo detrás de él, en función de las necesidades que la gente manifieste. No se trata de trabajar más duro o más horas, se trata de complicidad, de calidad de la relación, y eso se logra escuchando, compartiendo, y las relaciones con la oposición demuestran cómo han carecido las autoridades de este elemento para lograr una conversación y debate participativo. Por ello, esperamos que el discurso del 21 de mayo sea diferente al del año pasado, más convocante, más práctico, más cómplice, menos gerencial, menos absoluto, menos empresarial y más afectivo.  ¿Será mucho pedir?

FUENTE:DIARIO ESTRATEGIA

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