jueves, 9 de enero de 2014

Entrevista

"Salvador Allende se suicidó". Doctor Jirón que fue testigo de su muerte asevera que siempre llegó a la misma conclusión que la Justicia

09/01/2014 |
Por Lorena Venegas
La Corte Suprema dio término definitivo a la investigación sobre el fallecimiento del Presidente Salvador Allende mientras La Moneda era bombardeada y sitiada por militares golpistas, asegurando que el 11 de septiembre del 73 se disparó en la cabeza provocándose la muerte inmediata. Desde ya, todas las versiones quedan desarmadas y la oficial, que había sido narrada por los testigos, toma fuerza. En Cambio21, entrevistamos en exclusiva al doctor Arturo Jirón, quien estuvo al interior de La Moneda y escuchó los disparos que terminaron con la vida de Allende.
Mañana del 11 de septiembre de 1973 y el ataque a La Moneda es inminente. El Ejército, al mando de Augusto Pinochet, que le había declarado lealtad al Presidente Allende -quién lo había designado días antes- estaba a cargo de la asonada golpista. El Palacio de Gobierno había sido rodeado con tanques y fuerzas de infantería, mientras aviones de la Fach , lanzaban misiles. El desalojo fue paulatino, los funcionarios de la administración de la Unidad Popular fueron saliendo de a poco y solo un grupo más cercano se quedó con el Presidente.

Cuando el bombardeo estaba destruyendo el edificio y se previa una masacre, Salvador Allende dio la orden de hacer una fila y desalojar por completo el lugar. Esa, sería su última orden, pues se dirigió a su oficina y se propinó un disparo que acabó con su vida.

Se creyó que había sido asesinado por los militares, otros señalaron que había peleado contra los golpistas defendiendo el Gobierno constitucional. Sin embargo, 40 años más tarde, luego de innumerables versiones sobre su muerte, la Corte Suprema determinó en forma definitiva que había sido un suicidio y dio por cerrado el caso.

En Cambio21, conversamos en exclusiva con el doctor Arturo Jirón, que trabajaba en el Gabinete del mandatario socialista y quien escuchó el disparo que dio muerte a Salvador Allende. Fue el primero en verlo sin vida con su cráneo abierto por la bala que hizo un recorrido ascendente desde su cuello a la parte superior de su cara y cabeza.
 
El doctor Jirón salía de una de las oficinas de La Moneda, - donde el mandatario les exigió a todos los que estaban con él que abandonaran el palacio de Gobierno- en medio de su destrucción y bombardeo, cuando escuchó el balazo que mató a Allende. Se devolvió y lo observó ya sin vida.
 
Nos contó su verdad sobre los hechos y rechazó la seguidilla de versiones extraoficiales del fallecimiento. Además, criticó al Ejército por su continua impunidad.

Usted estuvo presente en La Moneda el 11 de septiembre, ¿qué recuerda de ese día?

Hemos dicho desde el principio, los que estuvimos ese día ahí, que lo de Salvador fue un suicidio. La idea de bombardeo no era precisamente asustarnos, sino que terminar con todo. Bueno, de tal manera que llegó un momento, durante el ataque, que nos juntamos algunos con Salvador y dijimos que esto era una masacre. Entonces el Presidente ahí decide entregarse y nos dice: "Formen una fila, vayan bajando y yo salgo después". Ahí viene lo que todos saben, (el suicidio de un balazo en la cabeza) que hemos descrito varias veces. Cuando entramos ya estaba tirado (el Presidente). Yo estaba muy cerca de esa oficina, me asomé y vi al Presidente muerto.

Cuando siente el disparo, ¿de inmediato su conclusión es que Allende se había suicidado?

No es la conclusión. Es lo que yo vi segundos después de que se había disparado. No había ningún militar en ese momento en el segundo piso, donde estabámos en La Moneda.

¿Cuál es la sensación que le deja que se dé la resolución del caso y que se pueda cerrar este capítulo de la historia?

Hace muchos años que estamos convencidos de que esto sucedió tal como nosotros lo contamos la primera vez. Este es un incidente más. Todavía siguen saliendo versiones distintas de cómo murió Allende. Creo que esto muchas veces ha sido por intereses económicos. Pero la verdad la hemos contado siempre, no hemos cambiado ningúna versión ni detalle. Entonces, esto viene a corroborar lo que hemos planteado desde siempre. La primera versión que hicimos públicamente, incluso yo la corroboré cuando estaba prisionero en el hospital. Entre los testigos no ha habido nunca una confusión ni discusión de cómo murió Allende.

Tras una versión oficial, ¿le da tranquilidad el hecho de saber que no se generarán más versiones sobre el fallecimiento?

Yo no sé si se cierra, la versión oficial es esa, la cual ya sabíamos hace muchos años. Sin embargo, hace poco salió un libro con una versión. Entonces, no podemos decir que no saldrá una nueva. Pero, al menos para nosotros esto ya se terminó al saber qué había pasado.
 
Usted señala que han habido intereses económicos y políticos detrás de las versiones y reaperturas del caso, ¿cuáles cree que son esas intenciones?

Bueno, indudablemente que ha habido algunos intereses económicos, pues los libros y documentales dejan ganancias. Hay otras versiones equivocadas por malas conclusiones. En un momento la izquierda pensó que era bueno decir que había muerto peleando en forma heroica. Yo encuentro que fue un héroe de todas maneras, pues Allende resistió hasta el final. También hay gente que pensó de forma distinta y hay versiones increíbles. Creo que fue pionero de su honor y no hay más cuentos.

Este año se conmemoraron 40 años del golpe militar, donde hubo voces de perdón, el cierre del Penal Cordillera y se habló de "cómplices pasivos". ¿Cree que se está llegando a concluir una parte de la historia?

Este año, por fin, mucha gente pensó que lo que dijimos hace 40 años realmente había pasado y que los horrores cometidos en dictadura -que muchos no creían- eran indiscutibles. Sin duda, fueron muy importantes estos 40 años, como símbolo de reconocimiento de parte de la historia del país que un gran pedazo de la población no había sido capaz de asimilar. Eso fue lo más importante, el conocimiento de la verdad.

Los militares demolieron las Cabañas de Santo Domingo donde se torturó y gran parte de los vestigios que se tienen de esa época, ¿qué opina sobre la impunidad que aún siguen teniendo?

Creo que los militares han tratado de borrar la huella de todo lo que hicieron. Nosotros estuvimos hace dos años visitando Isla Dawson, lo que fue nuestro lugar de presidio, y había desaparecido prácticamente todo. De lo que construyeron ya no queda nada. Entonces, esto claramente es una técnica para eliminar los rastros de los horrores que cometieron y que se los han permitido en todos los gobiernos.
 
FUENTE: CAMBIO 21

No hay comentarios:

Publicar un comentario