lunes, 6 de octubre de 2014

A 26 años del plebiscito, creativo de la campaña del NO reveló cómo fue participar de la victoria social sobre Pinochet

06/10/2014 |
Por Equipo Cambio21
Eugenio García participó de la exitosa campaña que logró un cambio en el país y devolvió la sensación de seguridad a los chilenos en un momento en que el país se encontraba temeroso por los enfrentamientos entre la dictadura y oposición. Tomó la decisión de participar de una oportunidad única de cambiar el futuro del país.
Este domingo se conmemoraron 26 años desde el plebiscito de 1988, ese momento en que Augusto Pinochet debió dejar el poder de la ditadura y traspasar el mando a la democracia.  Un momento histórico para el país, el que por 17 años vivió bajo la opresión del Ejército.
 
La campaña del SÍ y el NO, la que comenzó el 5 de septiembre, generó alta espectativa de lo que podría ser un significativo cambio, o bien seguir bajo el mando de Pinochet.  Para los comicios de aquel entonces, tan grande era el inetrés que los registros electorales recibieron millones de ingresos para poder votar, es así como finalmente el 97 por ciento de los chilenos (cerca de 7 millones) estaban aptos para tomar la decisión.
 
La campaña del NO
 
Durante un mes se transmitió la campaña de ambas opciones, la que nunca estuvo ajena a polémicas e inclusive a desesperación de parte del centro operativo de Augusto Pinochet. Esto porque desde el NO recrearon toda esa espectación y sentimiento que produciría volver a la democracia, lo que desde el otro bando no les pareció muy bien. Vale recordar los momentos de sabotaje a los que se vio expuesto el equipo de aquellos que querían derrotar al dictador. La franja electoral en aquel entonces obtuvo una alta sintonía.
 
Uno de los protagonistas de aquel histórico momento fue Eugenio García, quien asumió la dirección de la campaña publicitaria del NO, en entrevista con Cambio21, comentó cómo fue la experiencia de haber formado parte de este equipo, hablando sobre los riesgos que corrió y las satisfacciones que acompañaron este proceso.
 
García, ademá fue el fundador de la agencia de publicidad Porta.  Luego del plebiscito, fue director de programación de TVN y trabajó en varias campañas políticas. Actualmente es el director de la consultora El otro Lado.
 
¿Qué sintió al saber que se realizaría un plebiscito para decidir sobre la continuidad del régimen militar?
 
A mí me parecía que era una solución inédita y muy conveniente, porque la otra solución hubiera sido otro golpe de Estado y que se perpetuara esta situación de guerra interna o confrontación que había entre los partidarios de Pinochet y los opositores, y por lo tanto, le pareció que era una oportunidad que había que aprovechar, sabiendo lo que nosotros podíamos hacer con la publicidad y, sobre todo  cuando está la posibilidad de hacer publicidad y televisión, que no has tenido en 15 años, entonces calculábamos que el poder que teníamos en las manos era enorme, el que creo fue bien aprovechado por los dirigentes de la Concertación, quienes fueron bien atinados en  entender que con eso podíamos cambiar el destino del país.
 
¿Cómo fue la preparación de una campaña opositora?
 
Lo primero que se hizo fue un estudio de la situación del país y de cómo pensaba la gente y cuál eran los públicos a los que podíamos conquistar a través de la campaña, que fue muy buena. Fue el trabajo de un equipo de profesionales de tres ONGs (SER, SUR, ILET). Empezamos a trabajar sobre esa base y a ver qué podía hacer que la gente perdiera el miedo de votar contra Pinochet, tuviera la confianza de que esto iba a resultar en que finalmente Pinochet iba a reconocer la derrota y también que perdiera el miedo de que  hubiera un nuevo golpe en el caso en que perdiera. Todo hizo que pudiéramos determinar bien la estrategia, entendiendo cual era el estado de ánimo de la mayoría de los chilenos y especialmente de aquellos a los que queríamos conquistar.
 
¿Cómo fue su participación en la campaña del NO?
 
Fue una oportunidad en que me pidieron que participara en ella, yo no tenía participación política, pero sí era muy opositor al gobierno de Pinochet. Fue un gusto que me invitaran y un privilegio y fue mi forma de aportar, haciendo lo mejor que sabía hacer, para que ese gobierno terminara. Estaba muy contento y alegre, fue una participación muy convencida y de mucho gusto.
 
¿En algún momento sintió temor de participar de esta campaña y el resultado que podía tener?
 
Bueno, siempre, durante todo Pinochet, uno sentía que había un riesgo que podían actuar contra ti y especialmente durante esta campaña, que al inicio partió muy fuerte y se notó inmediatamente que era muy superior a la campaña del gobierno y que, por lo tanto, le estaba haciendo directo daño al dictador. No sé si había miedo, pero sí una cierta sensación de precariedad que todos teníamos en ese momento.
 
¿Cómo nació el lema "la alegría ya viene"?
 
Eso nació en un comité creativo en que estaba presente José Manuel Salcedo y había gente de estudios y cientistas políticos. Se buscaba hacer la estrategia de campaña, cómo iba a ser la orientación de la campaña tratando de buscar una metáfora de cómo estaba el país y se nos figuró que estábamos bajo una nube negra que lo oscurecía todo y que tenía que disiparse y cuál era la emoción que venía detrás de sacar  esta nube que ensombrecía al país y nos pareció que era un momento de gran alegría. Lo que prometimos era que si derrotábamos a Pinochet íbamos a sentir esa alegría de un país completo, no de un país capturado por una fuerza oscura.
 
¿Es cierto que usted fue el creador del lema?
 
Sí. Yo participé de ese comité y di una primera idea, que era  la "Alegría Viene" y, no recuerdo quién de los participantes le puso "ya viene", lo que le daba un sentido de instantaneidad, perentoriedad que fue súper positivo. Como todas las cosas que se hacen en comité, de quién es la idea es poco importante, sino que lo que importa es haber participado ahí y estar para poder llegar a la idea, sea quien sea quien la formule, pues todos los demás aportan tanto como el que da la idea.
 
¿Qué expectativas tenía sobre el resultado de la elección?
 
La verdad es que había una gran incertidumbre, porque no se contaba como ahora que las elecciones tienen estudio minuto a minuto sobre lo que va pasando y cómo va cambiando la tendencia, sino que más bien buscábamos la inspiración en la calle, en lo que se podía percibir ahí, y había indicadores bastante especiales, por ejemplo, las chapitas que se vendían con el NO o con el SI, se vendían más las del NO, había una serie de indicadores que demostraban que la opción NO podría ganar, pero la mayor incertidumbre era que si no iba a haber fraude electoral, si no iban a tratar de cambiar los el resultado, porque finalmente tenían todo el poder. Era extraordinariamente débil la posición de la oposición frente a la institucionalidad que hacía en ese momento. La gran duda era si es que iban a reconocer su derrota si es que perdían.
 
¿Cuál fue su reacción frente al resultado final de los comicios?
 
Yo me emocioné mucho. Era muy emocionante  porque eso marcaba un cambio radical en el país, y no solo en el aspecto político, había un cambio de estado de ánimo que era extraordinariamente fuerte, eso fue lo más importante para mí, pues dejábamos de ser un país que se oponía violentamente a la otra mitad del país y podíamos ser un país democrático, donde uno puede convivir con el otro y construir la convivencia social de una mejor manera. Se acabaron las descalificaciones, las prepotencias, los discursos totalitarios y entramos en un espíritu mucho más de sociedad, de comunidad, que es lo que somos.
 
 
FUENTE: CAMBIO 21

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