jueves, 30 de octubre de 2014

Twitteando los tres tercios

Martes 28 De Octubre 2014
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SilvaLa anquilosada lógica dual de coaliciones -una de derecha y otra de centro izquierda y funcional en los inicios de la transición- comienza a agotarse y romperse paulatinamente a nivel informal, debido a las transformaciones que el propio electorado ha ido sufriendo en cuanto al promedio de edad de los votantes y la baja adhesión electoral de los jóvenes, entre otros factores.
Escribe Matías Silva Alliende, abogado
El tweet de Cariola y el correspondiente alegato de Matías Walker exigiendo respeto. El twitteo de Espinoza con la foto sonriente de Ignacio Walker con el Innombrable. Los correspondientes dichos de Navarro a Zaldivar de transformar el Senado en cocina política, todo esto ha reavivado, para alegría de algunos -El Gute el más- la idea de que más temprano que tarde Chile será nuevamente un sistema político de tres tercios. Hoy como nunca había ocurrido en estos años de administración duopólica, esto tiene más visos para concretarse. Ojo que aquí no quiero tratar a la DC de víctima de bullyng. Los Walker y Martínez también han hecho lo suyo para que la NM se olvide de algo fundamental en un pacto político, la amistad cívica.
PS, PR, PPD y PC por un lado y la DC por el otro enfrentan una pregunta ¿Optar entre dos hijos pródigos? (MEO y Velasco) No es lo más placentero, pero tampoco es lo peor, máxime si hasta existe una virtualidad de victoria. Entre tanto, hay que sumar de a poco, armar en cada distrito y circunscripción. Una ciencia que fascina a las máquinas políticas de los compañeros y también de los camaradas. El avispero de la NM se excita rápido. Más bien campea un ambiente excitado en la NM. Compañeros y camaradas que se detestan y desconfían comparten mesas de arena y proyectos de corto plazo-como dijo Gute.
Ante esto, la vuelta a los tres tercios no es algo del otro mundo. La nuevas generaciones se preguntarán ¿qué son los tres tercios?, ya que para ellas-y para los de mi generación también-se trata de algo novedoso, desconocido o incluso cercano a un estudio paleontológico.
Durante buena parte del siglo XX, la política en Chile siguió el modelo de los tres tercios, en el que las preferencias del electorado se distribuían entre los partidos de Izquierda, Centro y Derecha sin dar el predominio absoluto a ninguno de ellos y obligando, por lo tanto, a que el Centro diera la mayoría. Sin embargo, transcurridos ya algunas décadas de este experimento es posible constatar que la idiosincrasia nacional sigue ordenándose de modo aproximado en tres tercios, aunque ahora se llaman Nueva Mayoría, Alianza e indiferentes o independientes, repitiéndose una situación de empate entre los polos pero sin otorgar una expresión electoral al Centro de los indiferentes para que se resuelva el empate.
Al mismo tiempo, en ninguno de los dos pactos se ha producido una cohesión que les signifique ser algo más que la suma de dos, tres o cuatro partidos con coincidencias doctrinarias generales y que, por lo tanto, están más unidos por la búsqueda y la conservación del poder que por una identidad real.
Paralelamente, tanto en la Alianza como en la Nueva Mayoría, ante la erradicación del Centro político que había con el esquema de los tres tercios, se han ido desplazando doctrinariamente hacia el centro para copar el espacio que suponen les podría garantizar la mayoría, obteniendo con ello sólo como recompensa el desengaño de sus partidarios originales y el descrédito ante el electorado independiente que vota por el mal menor y no por quien los convence.
Frente a este escenario, al interior de cada pacto se ha producido un nuevo fenómeno de polarización con dos mitades luchando por imponer sus visiones estratégicas y que terminan anulándose una a la otra y dejando a todos inmóviles. Como la atomización y la entropía son mayores, existen opciones que claramente tienen la creciente posibilidad de convertirse -desde dentro o fuera de las coaliciones- en actores de veto en el sistema político. Es decir, de romper la lógica de dos coaliciones.
Las soluciones pasan, entonces, por modificar el sistema electoral binominal, pero el Senado nada dice al respecto todavía, de modo que los tres tercios que forman parte de la idiosincrasia nacional se puedan expresar, o bien reformando el sistema de partidos de manera que en cada bloque pudiera haber un tercer sector que incline las decisiones a uno u otro lado, proporcionando a cada pacto mayor eficiencia a la hora de definir sus principios y objetivos. Mientras no haya cambios, la clase política seguirá siendo percibida por la ciudadanía como distante e ineficiente.
En este sentido, la poca diferencia que implica la Alianza en cuanto a ciertos partidos de la NM en cuanto a la ciudadanía, y la notoria debilidad constitutiva de la segunda, está generando tres fenómenos esenciales. Una concentración del poder por parte de las elites dirigentes de diversos partidos. El surgimiento de crecientes disidencias internas, que comienzan a llamar a la ruptura total, planteando la construcción de una alternativa política en clara contraposición a las dos coaliciones hegemónicas. Una sensación de ambigüedad generalizada en cuanto al campo político, que el electorado traduce como agotamiento de la clase política, concentrada en ambas coaliciones, y que se ve reflejada en un distanciamiento con respecto a los partidos como órganos representantes.
La anquilosada lógica dual de coaliciones -una de derecha y otra de centro izquierda y funcional en los inicios de la transición- comienza a agotarse y romperse paulatinamente a nivel informal, debido a las transformaciones que el propio electorado ha ido sufriendo en cuanto al promedio de edad de los votantes, la baja adhesión electoral de los jóvenes, etc. Lo que implica una reconfiguración del escenario político donde probablemente se constituyan nuevamente tres tercios con el surgimiento de una nueva alternativa política.
Para el caso de que nuestras instituciones sigan prefiriendo el empate, es decir, para el caso de que el Senado no apruebe el cambio al binominal, recuerde a Borges en La muerte y la brújula; “Usted replicará que la realidad no tiene la menor obligación de ser interesante. Yo le replicaré que la realidad puede prescindir de esa obligación pero no las hipótesis.” Ya sabe, no se deprima ni se enoje en caso de que nuevamente se vote por el status quo, pero recuerde sí que a veces ciertas realidades pueden decepcionar un poco.


FUENTE: EL PERIODISTA

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