domingo, 7 de junio de 2015

Oscuras privatizaciones de la dictadura: La génesis de la corrupción en nuestro país

06/06/2015 |
Por María Cristina Prudant
En los años 80 ciertos grupos económicos se adueñaron de las empresas estratégicas del país, pero casi nada se supo porque existía la censura. De vuelta a la democracia la periodista María Olivia Monckeberg escribió “El saqueo de los grupos económicos”, que también trataron de ocultarlo y no darle importancia, llegando a decir incluso que era una novela. La corrupción que ha quedado al descubierto en los últimos meses lo ha vuelto a los primeros lugares de ventas, después de casi 15 años de su publicación
Desde hace ya varios meses que los chilenos se han informado y enterado con estupor de una gran cantidad de hechos de corrupción ocurridos en el país. Porque una cosa son las sospechas, pero algo muy distinto es comprobar a través de la justicia que todo era verdad. Y ocurrió igual que con los casos de violaciones a los derechos humanos, que para algunos nunca existieron.
En el aspecto económico los abusos siempre han existido de parte de muchas instituciones como los bancos, isapres, AFP, retail, empresas de electricidad, de agua y de gas, es decir, servicios básicos. Con el tiempo también se supo del aprovechamiento que han hecho algunas universidades privadas. Todos los delitos cometidos tienen que ver con evadir y eludir impuestos.
Y, claro, todos aceptaban los abusos hasta que comenzó a abrirse la caja de Pandora con sorpresas mayúsculas. Por todos lados los sectores económicos buscaban su enriquecimiento a costa de los bolsillos de los chilenos y de las arcas fiscales, que no reciben el dinero de los impuestos que sirven para construir viviendas, escuelas, jardines infantiles, mejorar pensiones o la atención de salud y tantas más que podrían disminuir la inmensa desigualdad que existe en Chile.
Las privatizaciones de Buchi
Lo peor ocurrió en la década de los 80 durante la dictadura de Pinochet que, en el plano económico, era manejada por los conocidos “Chicago Boys”, entre los que destacaban personajes como el ex ministro de Hacienda, Hernán Buchi, principal autor de las privatizaciones de las empresas más importantes del Estado chileno. Pero nada se podía decir, era tabú, porque existía la censura a la prensa y los medios eran clausurados.
Cuando volvió la democracia, con cautela y aún con miedo -no nos olvidemos de los ejercicios de enlace durante el gobierno de Aylwin-, la periodista María Olivia Monckeberg, que reporteaba el sector economía, se atrevió a concretar una inquietud que le rondaba hacía tiempo: escribir un libro contando cómo los grupos económicos y otros empresarios se adueñaron de las empresas y las compraron a “precio de huevo”, como dicen en el campo.
Sin duda que la génesis de la corrupción estuvo en ese período. Y, como el mundo gira, hoy ocurre que el libro de la ganadora del premio Nacional de Periodismo “El saqueo de los grupos económicos” ha vuelto a las vitrinas de las librerías y es uno de los más vendidos después de 15 años. Ya en 2001, cuando fue publicado, se agotó y tuvieron que hacer 8 ediciones que se vendieron todas. Algo fuera de serie para nuestro país.
El libro
María Olivia Monckeberg relató a Cambio21 que su inquietud por escribir dicho libro “tiene que ver con mi historia, con mi trayectoria como periodista. Yo en tiempos de dictadura fui básicamente autodidacta en lo económico. Trabajé en las revistas Ercilla, Hoy y Análisis, donde algo hacíamos de investigación. Después en el diario La Época, donde pude tener posibilidades de hacer algunos reportajes investigativos ya en la etapa de las privatizaciones. Tiene que ver con esa etapa y experiencia”.
Recuerda que “me inquietaba y encontraba bastante preocupante el hecho de que se formaran grupos al alero de la dictadura amparados en las privatizaciones, como los casos de Penta y Soquimich, que son paradigmáticos. No fueron los únicos; después otros han cambiado de dueños, como fue la electricidad, donde estuvieron metidos José Yuraseck y José Piñera (padre de las AFP y del Código del Trabajo). También cambió de dueños Iansa, la industria azucarera nacional. Pero en Penta y Soquimich quedaron los mismos y uno los veía que seguían enriqueciéndose a costa de lo que había significado ese proceso tan espúreo y, en el caso de Soquimich, de apropiarse de riquezas nacionales. Eso diría que estuvo en la motivación central”.
Ejercer una mejor democracia
Agrega que “muy pocos medios hablaron de esto. Me acuerdo que Jaime Moreno Laval, director de Canal 7, me invitó a Medianoche, que fue la única aparición en televisión sobre el libro. Pero como tenía que equilibrar también invitó a Álvaro Bardón (ex ministro de Pinochet), que por supuesto trataba de cuestionarlo todo. Fue bastante divertido y yo tratando de mantenerme lo más serena posible, porque era realmente para perder la paciencia. Ese era uno de los voceros de los Chicago”.
La académica de la Universidad de Chile está contenta con lo que ocurre con su libro en la actualidad: “Para mí es importante, políticamente hablando, en el sentido de que la gente y las nuevas generaciones tengan interés por estos temas, porque creo que es importante estar con los ojos muy abiertos y después de lo que estamos viendo, con mayor razón. Que nos instruyamos más, saquemos más conclusiones para ejercer una mejor democracia”.
“El saqueo de los grupos económicos” fue un anticipo de lo que estamos viendo en el país. Para su autora, “es posible que uno cuando investiga logre anticiparse, pero también digo que lo que parece anticipación estuvo relacionado con novedad, porque te trataban de ocultar. Y es lo mismo que me ha pasado con el libro de las universidades -El negocio de las universidades en Chile- que lo escribí el año 2007 y cuando salió a flote más fuerte fue con el movimiento estudiantil de 2011 y porque los propios dirigentes se lo llevaron a Joaquín Lavín (ex ministro de Educación); hicieron acción con ellos”.
Sorprendida a pesar de todo
Monckeberg reconoce que para ella lo que ha salido a la luz pública “ha sido sorpresa, pese a haber investigado todo lo que he hecho. Y en el caso de Soquimich, en términos de cantidad, siempre se supo que apoyaba a la derecha. Sin embargo, esto de que favoreciera, sembrara, financiara a gente de la Concertación, de la actual Nueva Mayoría, eso para mí es bastante terrible. Para los que vivimos la dictadura, la figura de un Ponce Lerou es el símbolo de todo lo que uno no quisiera para este país. Entonces, ir a pedirle plata… Y parece que son muchos. Ojalá la fiscalía y la justicia realmente sean profundos en sus investigaciones para limpiar esto, porque no sacamos nada con que haya comisiones de gente buena y sentido ético si se parte con los pies en falso”.
Las presiones para que no se publicara el libro
Cuando se supo que la periodista publicaría el libro surgió preocupación por parte de algunos sectores. Y, obviamente tuvo que soportar las presiones de muchos. Así lo relató a nuestro semanario.
“Recuerdo que quien me fue a intentar presionar, hacer lobby directo, fue Jorge Schaulsohn. Porque el libro tiene un capítulo dedicado a Alvaro Saieh, que si bien no se había quedado con una empresa en particular sí se había visto favorecido en la privatización del antiguo Banco Osorno y también resultaron favorecidos él, Sergio de Castro y otros”.
“En ese minuto yo estaba de directora de Comunicaciones del INE (Instituto Nacional de Estadísticas) y como me estuvo persiguiendo todo un fin de semana lo cité en mi oficina para que hubiera alguien más que mirara. Llegó con un impreso de lo que era un borrador de mi libro y me pregunta: ¿Tú vas a sacar este libro?, que ya tenía el título. Entonces yo le digo que sí y que ya está listo. Me dice: Mira yo vengo de parte de Alvaro Saieh, porque él está muy preocupado con que lo incluyas, porque él no es un saqueador. Entonces, te propongo de parte de él si quisieras entrevistarlo. O tal vez podías cambiarle el título. Le dije: este no es un libro de entrevistas y ya está en imprenta. Y me dice: es que la otra alternativa sería que le sacaras el capítulo. ¡Pero cómo se te ocurre! Evidentemente, era una actitud de presión”.
Añade que “otro comentario curioso, medio absurdo, fue el de Pablo Barahona, ex ministro de Pinochet, que fue mi profesor de Economía en la Universidad Católica. Lo entrevistaron en la televisión y dijo: eso es una novela. Después supe por algunas personas que colegas periodistas que se atrevieron en algunos medios, donde no se podía, a hablar del libro, les trajo problemas. Como a Verónica López, que era editora de la Revista del Sábado en El Mercurio, que le significó su salida”.
“En El Mercurio trataron de desacreditarlo diciendo que era un plagio. Una cosa muy rara, salía una nota chica en el cuerpo D.
“Esas son las cosas por las que salí en la prensa, porque fue un libro silenciado, salvo en radios como Cooperativa, Bío Bío, que están en una posición de más de libertad de expresión. El libro lo presentaron Orlando Sáez y Mónica González. El Mercurio puso una nota pequeña en la que decía: Chile tiene alma socialista, dice Orlando Sáez”.
Explica que “cuento esto para que se hagan una idea del ambiente y que, a pesar de eso fue un libro que tuvo 8 ediciones, en lo que para el mercado chileno es algo absolutamente notable, que fue súper pirateado, lo que a mí no me gusta. Pero por eso fue muy leído”.
“Después se volvió a editar y pasó mucho tiempo en que estuvo agotado y me llegaron muchos correos preguntándome dónde podían encontrarlo. De ahí partimos con una idea, en marzo. Cuando estábamos dándole vuelta a otros proyectos la editorial decidió sacarlo rápido, porque estaba sumamente vigente. Así salió en edición bolsillo, a un precio alcanzable para la gente. Ojalá sea muy leído, porque es verdad que le ayuda a la gente a entender”, concluye.


FUENTE: CAMBIO 21

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