lunes, 8 de junio de 2015

Murió la flor: la analogía que se puede hacer entre el divorcio de una pareja y la ciudadanía que quiere terminar su matrimonio con los políticos

08/06/2015 |
Por Felipe Reyes:
Cuando en una relación uno de los dos integrantes no cumple con las expectativas del otro, todo se debilita. Si sumamos las traiciones y el no cumplimiento de las promesas, la cosa huele mal. ¿Será el final de la relación ciudadanos y políticos?
Es doloroso cuando el amor se termina y la separación con ese antaño ser amado se vuelve algo inevitable. Las sensaciones son múltiples pues en el sentido común, de la mayoría, está el que esa persona será "el" compañero de la vida. Por lo general se termina inevitablemente en que sea una traición la razón principal de una ruptura amorosa. El engaño y las mentiras se vuelven una constante al momento de establecer puntos en común entre las rupturas. El dolor de una ruptura sentimental es por lejos más doloroso que cualquier dolor físico.

Tras una ruptura se presenta un periodo de duelo o luto, en donde los afectados, con diferencias claro está, viven la separación. Experimentan, recuerdan, padecen, sufren, sienten y miran el presente y el futuro connuevos ojos. El pensar en que ya no estarás más con esa persona afecta. Por lo general se presentan momentos de segundas oportunidades en donde se busca una reconciliación, siempre forzada, para volver a ese lugar previo a la ruptura. Los resultados dependen mucho de los involucrados y de su fuerza interior, pero no siempre se obtiene lo que se quiere.

¿Qué se siente cuando uno termina con alguien? ¿El dolor es comparable y susceptible de analogizarlo con otras instancias de la vida mundana y social? ¿Es posible realizar la analogía del duelo comparando una ruptura amorosa con la separación que se vive en la actualidad entre la ciudadanía y la política y los políticos?

¿Se acabó el amor entre la ciudadanía y los políticos?

La psicóloga Carolina Pezoa, docente de la carrera de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Central, reflexiona en torno a la analogía entre las dos rupturas. Para ella "responde a una pérdida de confianzas y desde esa pérdida los vínculos se fragilizan. El desinterés se manifiesta a raíz de estas desconfianzas", explica.

Al preguntarle sobre las causas de esta sensación de quiebre la profesional explica: "se presenta un desgano; sin sacrificios ni respuestas acordes a nuestros propios sacrificios, nos sentimos traicionados. Cualquier acto de omisión origina una sensación de infidelidad. Cuando los valores de la relación se pasan por alto se quiebra la relación. La política no ha cumplido todas las expectativas del matrimonio. El proyecto conjunto se ha roto por la decepción que genera esa traición", apunta.

Consultada sobre cuáles serían los cambios que la ciudadanía espera encontrar en ese otro que la ha engañado, Carolina explica: "la ciudadanía está más enfocada en cambiar las bases, la Constitución, y no en cambiar al otro como persona. Si se cambian esas bases y nos traen personas nuevas quizá ahí la confianza se retome. La confianza en esas bases antiguas se ha roto del todo. Cuando te das cuenta que el perfil de pareja que escoges no te acomoda, como lo son los políticos en esta caso, necesariamente cambias de perfil. En este caso cambiar de político", concluye la psicóloga.

Por otro lado, el diputado de Renovación Nacional, Gaspar Rivas, al ser consultado sobre esta ruptura amorosa entre ciudadanía y políticos da su punto de vista.

"Cuando una de las partes de un matrimonio se despreocupa de las necesidades del otro se originan un distanciamiento, una lejanía y una pérdida de la confianza. En el caso de los políticos ellos se enfocan más en sus propios problemas colectivos y no en solucionar y llenar las expectativas de su verdadera pareja, la ciudadanía", reflexiona el diputado.

Explicando cuáles serían las razones de este distanciamiento de pareja, Rivas analiza la situación.

"Se dejan de lado las necesidades del otro, se le engaña, se le miente. Esto origina un alejamiento y una ruptura. Para salvar este matrimonio, o la democracia, los políticos tienen que preocuparse de las necesidades de su pareja. Es decir, dejar de lado las rencillas de partido y cumplir con las necesidades del otro. Cumplirle al otro. Se pierden las confianzas y la reconciliación se ve distante, hay una desconexión y las promesas que se hacen no se cumplen", finaliza.



FUENTE: CAMBIO 21

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