miércoles, 17 de diciembre de 2014

Creado hace ocho meses por el ex ministro Felipe Larraín

La irrupción de Clapes UC en la agenda

Se ha convertido en un referente para la centroderecha y efectivo crítico de la agenda reformista de Bachelet. En el mundo académico se le cuestiona su rol político, lo acusan de ser un instrumento del Piñerismo y cuestionan su financiamiento y cercanía a El Mercurio.
Durante los cuatro años del gobierno de Sebastián Piñera, economistas de la talla del académico de Columbia Jeffrey Sachs y los premios Nobel Robert Merton y Robert Engle, venían a Chile invitados por Piñera y su ministro de Hacienda, Felipe Larraín, a participar en un encuentro anual “Chile hacia el Desarrollo”.
Junto a ellos también participaban Barry Eichengreen, economista de la Universidad de California, Berkeley; John Lipsky, de Johns Hopkins y ex segundo del FMI; Nouriel Roubini, economista “Rock Star” de NYU; Michael Boskin, de Stanford, y Larry Kotlikoff, de la Universidad de Boston.
Se reunían en La Moneda y el segundo día en Cerro Castillo. Nunca se sabía mucho de qué discutían, ya que las sesiones eran cerradas a la prensa. Aunque un ex funcionario del Segundo Piso del gobierno de Piñera, que ayudó a organizar los encuentros, cuenta que “se celebraban en un ambiente de camaradería”, las discusiones eran de alto nivel, acompañadas de muy buena comida y “se tomaban tremendos vinos”.
Actualmente los mismos destacados economistas siguen viniendo a Chile, pero ahora bajo el alero de la nueva casa de Felipe Larraín: Clapes UC.
El ex ministro de Hacienda los nombró al consejo directivo internacional del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Universidad Católica (Clapes UC) que formó hace ocho meses y que ha irrumpido con fuerza en la agenda política y económica del país, aunque no sin controversia.
En menos de un año el centro de estudios creado por el ex ministro de Hacienda se ha convertido en un referente para la centroderecha y generador de críticas a la agenda de reformas del gobierno de Michelle Bachelet.
En el mundo académico se le critica su rol político, cuestionan su financiamiento y lo acusan de ser un instrumento del Piñerismo ayudado por el poder fáctico de El Mercurio.
Aunque dicha visión no es unánime. El ex ministro de Hacienda de Piñera se llevó al Clapes a destacados economistas locales, como Rodrigo Cerda, Sergio Urzúa y Salvador Valdés. Sus trabajos fueron parte importante durante el debate en torno a la reforma tributaria y un estudio de Valdés sobre renta atribuida fue clave en que éste no se estableciera como régimen único y obligatorio.
Un académico ligado a la Nueva Mayoría y que participó en gobiernos de la Concertación, defiende con cierta envidia el éxito que ha tenido en marcar pauta Clapes UC y explica que los centros de estudio e investigación de las universidades tienen derecho a construir y ser parte del debate de políticas públicas, aunque deben ser más técnicos que políticos.
Rol político
Pero esa es precisamente una de las críticas más fuertes que se le hace a Clapes UC: que es un instituto político de economía que está financiado por la Universidad Católica.
A Larraín se la acusa de ser el líder de la oposición más que líder de un centro de estudios académicos. “El centro que creó es un instrumento del Piñerismo. Larraín está preparando el terreno para la eventual vuelta de Piñera”, afirma un economista que es parte del equipo económico del gobierno y que tiene experiencia en el mundo académico, al tiempo que sabe lo que cuesta levantar fondos para financiar un “think tank” en Chile.
Ayer, Larraín volvió a la carga contra el gobierno. En un seminario organizado por Reuters Thompson, el economista afirmó que la reforma tributaria restó un punto al crecimiento del PIB este año. También volvió a criticar con dureza al ministro de Hacienda, Alberto Arenas.
“Que una universidad auspicie a un instituto de ex autoridades de un gobierno y que además es un instituto político, me parece mal. Es todo irregular. Y peor es que los miembros del consejo directivo internacional sean los mismos que venían invitados por Larraín cuando era ministro y cuyos viajes los financiaban todos los chilenos”, critica otro economista que fue ministro en gobiernos de la Concertación y que es duro con el rol que ha asumido Larraín.
De la mano de El Mercurio
Hace un par de semanas, bajo el alero de El Mercurio, los consejeros de Clapes UC se reunieron para analizar “la ansiedad del país por las reformas”.
Nadie cuestionó el sesgo ideológico del encuentro ni de ese titular. Y menos que lo liderara un centro de estudios ligado a una universidad que recibe financiamiento estatal. En los últimos 3 meses, todas las semana Clapes UC ha sido parte de al menos una nota en El Mercurio, un protagonismo que cualquier centro de estudios envidiaría.
Desde la propia universidad una fuente confirma que hay una relación estrecha e histórica con El Mercurio y que ahora se canaliza principalmente a través de Luz Marquez de la Plata, vicerrectora de Comunicaciones y Educación Continua de la universidad, y su marido, Juan Jaime Díaz, subdirector de El Mercurio.
Financiamiento y Transparencia
Algunas críticas a Clapes han venido desde la propia PUC. Fuentes al interior de la casa de estudios señalan que Larraín se vio forzado a crear el centro fuera de la facultad de Economía, ya que esta no se sentía cómoda con el rol que le querían dar al centro de estudios.
Desde Clapes UC dicen que en la PUC existen 30 Centros Interdisciplinarios que forman parte de la UC y que cada uno de estos centros está adscrito a una o más facultades. “Si bien estar adscrito sólo a la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas fue una opción, se optó finalmente por estar adscrito a cuatro facultades para poder tener amplia investigación interdisciplinaria (una muestra de eso es el IPC del adulto mayor –tema económico pero con énfasis social–; la investigación en productividad minera en que participan economistas e ingenieros; o la investigación en reforma constitucional, encabezada por un profesor de la Facultad de Derecho)”, explican a manera de ejemplo.
Hace unas semanas, nuevamente en El Mercurio, Larraín explicaba y resumía su rol, señalando que “somos un centro interdisciplinario. Dependemos de la rectoría de la universidad, no de una facultad”.
El prorrector de la PUC, Guillermo Marshall, quien supervisa el Clapes, confirma que la creación del centro de estudios no estuvo falta de polémica, pero solo al inicio. “Algunos profesores de la Facultad de Economía y Administración tenían en un principio aprensiones de que el Centro se creara al interior de la facultad. Ello es absolutamente normal, ocurre frecuentemente con la creación de estos centros, que van en contra de la tradición de abordar los temas en forma monodisciplinar. Sin embargo, esas aprensiones se disiparon con el tiempo al conocer el proyecto, y profesores de otras facultades quisieron también participar”, asegura.
Acerca del financiamiento, Marshall explica que los centros UC son financiados con fondos obtenidos a través de concursos nacionales e internacionales y donaciones de privados para el desarrollo de su investigación. “La UC no financia con recursos centrales a este Centro, salvo sus remuneraciones como profesores de la universidad”.
En Clapes parecen no estar tan seguros: “Tal como los otros Centros UC, Clapes UC es financiado por la PUC. Ahora, gran parte de los integrantes son académicos a jornada completa de esta casa de estudios superiores (la gran mayoría está medio tiempo en facultades y medio tiempo en CLAPES-UC)”.

FUENTE: EL MOSTRADOR

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