martes, 8 de octubre de 2013

Asamblea Constituyente: el debate que se mueve entre el opio y las eterna pugna doctrinaria de la centro-izquierda

08/10/2013 |
Por Equipo Cambio21
De acuerdo al presidente del directorio del Servicio Electoral (Servel), Patricio Santamaria, "un voto que tiene una preferencia determinada y además una marca, es un voto válido", por lo que es muy probable que la categoría de las papeletas objetadas con la marca "AC" sume más unidades que cualquiera de los candidatos independientes o alternativos que engrosan la actual campaña.
La posibilidad de que se instaure una Asamblea Constituyente para elaborar una nueva Constitución que reemplace a la actual Carta Fundamental de 1980 es uno de los temas en los que no hay consenso en la Nueva Mayoría, coalición que forman los partidos de la Concertación más el Partido Comunista, el Movimiento Amplio Social de Alejandro Navarro y la Izquierda Ciudadana de Sergio Aguiló.
 
El asunto es que el soporte político de la candidatura presidencial de Michelle Bachelet vive un intenso debate al respecto. Camilo Escalona, senador, ex timonel del Partido Socialista y "amigo personal" de la ex mandataria (como lo definió ella misma en una reciente visita al Biobío), trazó una línea divisoria al afirmar antes de la campaña minicipal de 2012 que los que quieren avanzar en una AC están "fumando opio", lo que desató una fuerte molestia en el bloque.
 
Escalona cree en el orden institucional para progresar en este tipo de reformas, por eso es que junto a algunos de sus colegas de la centro-izquierda pretenden formalizar una comisión bicameral para redactar cambios a la Constitución, modificaciones que están en el programa de gobierno de Bachelet y que serán la clave del éxito o fracaso que tenga este eventual segundo gobierno de la otrora ministra de Defensa y Salud.
 
Por otro lado, los sectores más progresistas y radicales de la Nueva Mayoría insisten con la instauración de la Asamblea Constituyente, los que, en primer lugar, presentaron un proyecto de ley para profundizar sobre esta materia en el Congreso y, en segundo término, se sumaron a la agrupación "Marca Tu Voto", que consiste en obtener que los ciudadanos al momento de emitir su preferencia en el sufragio -el próximo 17 de noviembre- escriban las siglas AC, lo que denotaría un interés concreto por implantar esta modalidad a partir de la próxima administración.
 
De acuerdo al presidente del directorio del Servicio Electoral (Servel), Patricio Santamaria, "un voto que tiene una preferencia determinada y además una marca, es un voto válido", por lo que es muy probable que la categoría de las papeletas objetadas con la marca "AC" sume más unidades que cualquiera de los candidatos independientes o alternativos que engrosan la actual campaña.
 
Javiera Parada, ex integrante del comando de Bachelet y vocera de este movimiento, asegura que la asamblea en cuestión no es un ítem que esté descartado en la Nueva Mayoría, situación que es avalada por juristas y expertos cercanos o que militan en el PS, como Fernando Atria y Francisco Zúñiga, pero que no entusiasma a los que definitivamente no creen en este camino, léase la Democracia Cristiana y una facción importante del socialismo.
 
Anexamente, la discusion se entrecruza con otro elemento que sí podría ocasionar fuertes discusiones al interior de la oposición: la visión más moderada que tiene la DC en determinados temas, a saber, políticos, económicos, valóricos e ideológicos, lo que también ha salido a palestra en la presente campaña parlamentaria.
 
Tanto ruido se percibe en el ambiente que Alejandro Micco, asesor económico del comando y militante de la falange, tuvo que salir a decir en la prensa que "las posturas nuestras se escuchan y han tenido impacto" al interior del bacheletismo.
 
Sin embargo, la presencia de la DC en el programa de gobierno y en la futura toma de decisiones sería motivo de una Junta Nacional que tratará exclusivamente esta situación, lo que en círculos más intimos de la Concertación se denomina "el desposte del animal".
 
¿Qué dice la doctrina? Los que están a favor de una AC plantean que sólo una nueva Constitución puede originar un ordenamiento jurídico que haga partir de cero los enclaves que fueron creados en la dictadura militar, como las AFP, las isapres, la legislación laboral y el propio sistema binominal.
 
A la inversa, los que rechazan esta opción argumentan que las asambleas constituyentes son propias de situaciones ligadas a crisis políticas de fondo, es decir,  golpes de Estado, guerras civiles, rebeliones, asomadas ciudadanas, etc, contextos que difieren de la estabilidad económica, política y social que goza Chile, aunque las movilizaciones callejeras de los estudiantes, Magallanes y Aysén obligaron a rearticular las agendas del gobierno de Piñera y de la misma oposición.
 
También brotan varias preguntas sobre el carácter que tendría una AC: ¿quién la compondria?, ¿se cuotearían sus miembros?, ¿se incluirían en el selecto grupo a los representantes de las Fuerzas Armadas y de Orden, ex presidentes y ex parlamentarios, lideres sindicales, timoneles de partidos y legisladores en ejercicio?, ¿quiénes serían los redactores?, ¿habrá comisión redactora o comisión constituyente?, ¿quiénes votarían las distintas instancias?
 
Para el historiador Álvaro Góngora, las consignas sobre cambios en la educación, nueva Constitución, más democracia y más participación, que son las principales demandas estudiatiles que hoy toman como propias los distintos candidatos a cargos de elección popular, no se condicen con el nivel de cultura y conocimientos que tienen los que formulan las criticas al sistema.
 
En su opinión, "el desarrollo se alcanza esencialmente con buenos niveles educacionales. No obstante lo anterior, cabe preguntarse por los conocimientos constitucionales que posee la juventud, sobre los quórums y los enclaves autoritarios que tanto acentúan políticos adultos o sobre el binominal. En este punto, el 30% de encuestados este año por el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile dice no conocerlo y otro 33% afirma que no necesita cambios.
 
¿Cuál es el mensaje entonces? Antes de legislar, lo mejor sería ponerse a leer un poco.
 
FUENTE : CAMBIO 21

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