miércoles, 20 de febrero de 2013

20 de Febrero de 2013
El abogado Rodrigo Ferrari creó la cuenta en mazo de 2010

Todo el poder de Andrónico Luksic contra el tuitero que lo parodió

Dos años de investigación, seguimientos, fotografías, un fiscal en delitos de alta complejidad y pruebas —según la defensa obtenidas de manera irregular— son los ingredientes de este proceso judicial. Una historia que partió por una cuenta en la red social que hacía chistes con el clan de empresarios más acaudalado de Chile.
Rodrigo Ferrari (34) no sabe en qué estaba pensando cuando en marzo de 2010 creó en Twitter la cuenta @losluksic. Probablemente en la fortuna de US$ 17 mil millones que convierte a los hijos de Andrónico Luksic Abaroa en cabezas del grupo económico más acaudalado de Chile. Y quizá impresionado por el gesto de Iris Fontbona, viuda del patriarca de la familia, que para la Teletón de 2010 donó un poco más de US$ 2 millones, Ferrari escogió para la cuenta una foto de billetes cayendo del cielo y comenzó a tuitear cosas como ésta:
“¿cómo les quedó el ojo?, nosotros si tenemos plata poh”; “¿en serio donamos mil millones? Uta que estábamos curaos”; “Dejen de preguntar, NO TENEMOS HIJAS SOLTERAS, YA?”; “Nos encantan los @intiillimani porque nos representan… Mi padre siendo tan pobre dejo una herencia fastuosa”.
Ferrari, que es abogado pero no ejerce, dejó de usar la cuenta y en enero de 2011 se fijó que estaba suspendida. Pero no se preocupó y siguió en sus cosas, trabajando en el rubro de la publicidad por Internet. El último avatar era una foto de los hermanos Andrónico, Guillermo y Jean Paul. Un detalle que luego sería importante.
La verdad no tan luego. Más de dos años después, a fines de noviembre de 2012 a las siete de la mañana, funcionarios de la PDI tocaron la puerta de su casa. “Hablé con ellos, les pasé mi computador, me preguntaron por las otras dos cuentas, pero no encontraron nada solamente la vinculación entre mi correo y el correo de la cuenta @losluksic”, dice.
Ferrari se refiere a otras dos cuentas (@andronicoluksic y @luksicandronico) que la policía también le imputó a él, pero “no pudieron encontrar de quién era la dirección IP relacionada con esas cuentas que VTR les entregó, pero igual me las adjudicaron a mí”, afirma.

Datos protegidos

En efecto, para la defensa de Rodrigo Ferrari hay cosas que son irregulares, como la manera en que la policía obtuvo los datos, entre ellos su dirección IP, que están protegidos por la ley, sin tener previamente una orden judicial. “A partir de datos, cuyo origen no está claro, se llega al domicilio de Rodrigo. Se le hacen seguimientos y se le toman fotografías. Este tipo de vigilancia está permitida, pero creemos debe aplicarse el principio de proporcionalidad”, sostiene el abogado Cristián Arias, quien defiende a Ferrari, y precisa que estos métodos de obtención de datos protegidos o seguimientos se usan en investigaciones de delitos graves como narcotráfico y no en el de “suplantación”, en el que se arriesgan penas muy bajas. Entre 540 y 61 días de presidio. “Además, se le encarga el caso a un fiscal especialista en delitos de alta complejidad”, agrega Arias.
En efecto, para la defensa de Rodrigo Ferrari hay cosas que son irregulares, como la manera en que la policía obtuvo los datos, entre ellos su dirección IP, que están protegidos por la ley, sin tener previamente una orden judicial. “A partir de datos, cuyo origen no está claro, se llega al domicilio de Rodrigo. Se le hacen seguimientos y se le toman fotografías. Este tipo de vigilancia está permitida, pero creemos debe aplicarse el principio de proporcionalidad”, sostiene el abogado Cristián Arias.
A pesar de que es un delito menor por el que se persigue a Ferrari, él se lo toma muy en serio. “El derecho a expresarse, a parodiar, está protegido por la Constitución y por la ley de Propiedad Intelectual. Es importante que las personas puedan usar su Twitter tranquilos y ejercer su libertad de expresión”, destaca Ferrari. Además puntualiza el hecho de que “se gastaron dos años de recursos fiscales persiguiendo una conducta que no es un delito, o cuyo único delito es tocar a un poderoso. La fiscalía le ofreció al acusado de manera extraoficial un acuerdo en el que tuviera que pedir disculpas, pero Ferrari no aceptó, convencido de que no ha cometido ningún delito.

El derecho a reírse

El caso recuerda al del ahora candidato presidencial Claudio Orrego, quien en mayo del año pasado logró que se condenara a 80 horas de trabajos comunitarios por “usurpación de identidad” a un habitante de Peñalolén que había creado la cuenta @caradeorrego.
Ahora, en este caso la Fiscalía, que el martes formalizó en el Juzgado a Ferrari, representada por Claudio Mercado, afirmó que el imputado se hizo pasar por Luksic “a través de la exhibición de fotos personales del afectado y realizando comentarios soeces y atentatorios de su capacidad intelectual y comprometiendo la falibilidad de la víctima”. Y aunque la PDI no pudo comprobar que Rodrigo Ferrari fuera, además, el autor de las otras dos cuentas con el nombre del empresario, el fiscal también las incluyó indicando que respondían al mismo “modus operandi”.
Para Claudio Ruiz, director de la ONG Derechos Digitales, que se involucró en la defensa de Ferrari, este caso “es paradigmático porque excede a Rodrigo, en el sentido que muestra las fisuras que tiene el sistema penal para defender la libertad de expresión. Si hubiera querido suplantar, no hubiera puesto su correo como administrador de la cuenta. Tampoco hay elementos constitutivos que induzcan a engaño. Es simplemente una parodia”.
Ferrari, por último, dice que “me pueden acusar de ocioso, de fome, pero no de delincuente. No he visto a Kramer formalizado por imitar al Presidente de la República”.
Este no es el primer caso que relaciona a Andrónico Luksic con la libertad de expresión. En abril de 1993 presentó un recurso de protección para evitar que circulara el libro “Impunidad Diplomática” de Francisco Martorell, donde se contaba la participación de los Luksic en las fiestas del ex embajador argentino Óscar Spinoza Melo. Hace tres meses también, Google sacó de YouTube un video en el que se relataba el capítulo.

FUENTE: EL MOSTRADOR

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