sábado, 11 de abril de 2015

La porfía de Ezzati en el complejo momento de la Iglesia Católica

11/04/2015 |
Por María Cristina Prudant
El cardenal arzobispo de Santiago ha sido cuestionado por diversos temas y por distintos sectores, e incluso por sacerdotes. La suma de una serie de hechos reales en los que ha sido errático o, al menos, contradictorio, lo ponen en disputa con la feligresía, que cada vez exige a sus pastores más transparencia y compromiso con los valores más trascendentes
Cuando se anunció el nombramiento como cardenal del arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, hubo también una serie de críticas tras la noticia. En ese momento ya se había conocido la sórdida vida del sacerdote Fernando Karadima, condenado por el Vaticano por abuso sexual contra menores seminaristas y otros. En este caso, el prelado nunca condenó fehacientemente la conducta inadecuada del párroco de El Bosque e incluso lo visitó en su lugar de retiro, lo que contribuyó a una reacción negativa de los católicos y ciudadanos que habían solidarizado con las víctimas.

Luego se conoció la acusación al Vaticano contra los sacerdotes Felipe Berríos, José Aldunate y Mariano Puga, supuestamente por ciertos dichos expresados en medios de comunicación que se apartarían de los lineamientos de la Iglesia en algunos temas clave como la educación y el matrimonio homosexual.

En esa oportunidad se produjo gran revuelo y surgieron declaraciones bastante fuertes en contra de monseñor Ezzati, quien habría acusado a los religiosos. Tanto fue así que un centenar de laicos cristianos chilenos pidieron -a través de una carta abierta dirigida al Papa Francisco- que intervenga en Chile ante la "grave crisis" que atraviesa la Iglesia Católica y específicamente el Arzobispado de Santiago. Ello conllevaba un abierto cuestionamiento al cardenal, al que acusan de ejercer "un estilo de liderazgo autoritario, con falta de humildad y escasa capacidad para escuchar".

Entre los firmantes figuraban el ex contralor de la República Arturo Aylwin; Moy de Tohá, madre de la alcaldesa de Santiago y viuda del ex ministro del Interior José Tohá; el economista Ricardo Ffrench-Davis; los periodistas María Olivia Mönckeberg y Jorge Andrés Richards; el artista Claudio di Girolamo; el actor Héctor Noguera; la ex presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC), Naschla Aburman; el poeta Armando Uribe; el cineasta Andrés Wood; el director del Servicio Médico Legal, Patricio Bustos; el abogado Nelson Caucoto y las actrices Carmen Barros y Gloria Laso.

Este es solo un ejemplo de la forma en que han reaccionado algunos sectores frente a las actuaciones del cardenal. Sin embargo, en general las diferentes instituciones de la Iglesia Católica chilena las relativizan y, en el fondo, exculpan al prelado de cualquier cosa que le pueda afectar. También es lógico, porque hay que recordar que, pese a las diferencias de opinión que se puedan sostener, se trata del líder del catolicismo en Chile.

Barros, obispo de Osorno

Un episodio bochornoso fue la designación como obispo de Osorno del sacerdote Juan Barros, acusado por las víctimas de Karadima de ser cómplice y protector del prelado. Hubo todo tipo de reclamos; incluso un diputado de la República, Fidel Espinoza, viajó a Roma para entregar en el Vaticano una carta en la que se pedía que el religioso no asumiera el cargo. Pero no fue el único.

La Congregación de los Sagrados Corazones cuestionó el nombramiento y sostuvo que el sacerdote "debiera renunciar". Así lo expresó el Superior Provincial de la congregación, Alex Vigueras, a través de una editorial, donde aseguró que el nombramiento "nos ha dejado perplejos".

Contra todo, Barros asumió como obispo, pero en una ceremonia religiosa interrumpida con gritos y pancartas por personas que se oponían a su investidura, algo nunca visto en un recinto eclesiástico. Incluso, al llegar el sacerdote a la iglesia fue agredido por manifestantes.

El caso de Costadoat

Ricardo Ezzati ha sido criticado por sus declaraciones sobre las reformas del gobierno, el proyecto de ley que permite el aborto terapéutico bajo tres causales y, últimamente, por la decisión de suspender las clases que realizaba en la Facultad de Teología en la UC del jesuita Jorge Costadoat.

Al sacerdote Antonio Delfau, director de la revista Mensaje, le "llama la atención un doble discurso en el cardenal Ezatti. Es decir, a mi provincial, al padre Costadoat, al decano de la Facultad de Teología y al consejo académico de la facultad a través del vice gran canciller, les dice que el padre Costadoat se va no por razones doctrinales, sino porque simplemente hay un choque entre dos libertades: la libertad del padre Costadoat y la libertad de la Facultad de Teología".

"Sin embargo, después al consejo superior de la Universidad Católica él ya cuestiona la enseñanza misma del padre Costadoat", añadió.

Álvaro Ramis, doctor en Ética y Democracia, aseguró que situaciones como esta no se veían desde la dictadura. Para el también vocero de Poder Social Constituyente, esta es una muestra de cómo Ezzati ejerce su liderazgo, imponiéndose "sin convencer". Asimismo, recordó otros episodios, como el nombramiento del obispo Barros, insistiendo en que el Arzobispo "está caminando por un camino autoritario cada vez más marcado".

Aunque existen problemas dentro de la Iglesia Católica, algunos sacerdotes sostienen que son como los que hay en cualquier otra institución. Sin embargo, el sociólogo y analista político Alberto Mayol postula que en esta situación "hay una comunidad de fieles que sigue creyendo en el mensaje, pero no cree en la administración del mensaje".

Esto se ve reflejado en un estudio en que el 73,3 por ciento de los encuestados manifestó que tiene poca o nada de confianza en la Iglesia Católica en Chile, versus apenas el 24,7 por ciento que dijo tener mucha o bastante confianza en ella.

Sobre el resultado de la encuesta y lo que plantea Mayol, el analista político Guillermo Holzmann manifestó a Cambio21 que "la desconfianza no es respecto de la Iglesia o la fe, sino a las autoridades eclesiales, que no generan la cercanía o credibilidad que se requiere con los feligreses o ciudadanos".

Agregó que " la gente que adhiere al cristianismo y su expresión católica se plantea de una manera propia frente a Dios y la teología, pero en la práctica tiene una distancia con la alta jerarquía católica".

A su juicio, es posible que esto se deba a que los altos mandos de la iglesia católica no tienen suficiente contacto con los feligreses, "sin embargo, creo que lo que más afecta a la iglesia es que la jerarquía está en directa relación con las redes de poder, desde el punto de vista político y económico, y es ahí donde aparecen vinculados más allá de lo que pasó con Karadima u O´Reilly (fue condenado por abusos e ingresó al registro de pedófilos), pues lo que destaca son las redes de protección que tenían".

El sociólogo Manuel Antonio Carretón cree "que en Chile la jerarquía también se ha transformado en una jerarquía mafiosa; como Errázuriz, que era una especie de cartero llevando la renuncia de Pinochet al cargo de senador vitalicio, o Ezzati, que es un inquisidor que, volviendo a la época más oscurantista de la Iglesia, expulsa a alguien de su puesto docente, como pasó con el sacerdote y teólogo Costadoat, o la manifestación contra el nombramiento de Juan Barros como obispo. Evidentemente que la gente deja de creer en la Iglesia y deja de ser una institución confiable", dijo aCambio21.

Para el sacerdote y teólogo Hugo Tagle, en cambio, "de ninguna manera hay una crisis. Lo que pasa es que nos encontramos con una sociedad más empoderada y más crítica, sin lugar a dudas, pero eso nos hace bien. Nos invita a escuchar más, a ser más reflexivos, nos invita a incorporar más ciertas opiniones, pero siempre siendo fieles al Evangelio y al Magisterio, y las dos cosas se pueden combinar lo más bien y de hecho se está haciendo", dijo para esta crónica.

"La relación religiosa ya no existe"

Según explicó a Cambio21 el sociólogo y analista político Alberto Mayol, "el Vaticano vivió una crisis importante, pero la trabajó y está en camino de salida. Pero la Iglesia Católica chilena tiene un problema relacionado con los negocios, el dinero y las religiones y, en ese marco, hay una perspectiva muy conservadora y se decidió que acá podían resolver los problemas a su manera; no han podido y hoy la crisis se está agravando".

A su juicio, "primero, la Iglesia Católica chilena no puede estar a contramano de lo que está haciendo la Iglesia Católica en general; segundo, no se pueden comportar como si el caso Karadima no hubiera sucedido, ya que sí lo hizo y les quitó una cantidad importante de legitimidad y, por tanto, no pueden seguir tomando decisiones como si no lo hubiera hecho. Tampoco pueden pretender tener el poder que tenían hace 15 años. Mientras no entiendan que están en crisis es muy difícil que la superen".

Así, la relación entre los fieles y los religiosos ha cambiado, sostiene el sociólogo: "la relación religiosa ya no existe, sino que hay una comunidad de fieles que sigue creyendo en el mensaje, pero no cree en la administración del mensaje, lo que para la Iglesia es un gran problema que puede redundar en una crisis de feligresía y en otra que tienen hace mucho rato, que es la de las vocaciones".

"Son estudios que no revisten novedad"

El portavoz de la Conferencia Episcopal, Jaime Coiro, aclara que "en el último tiempo se han conocido algunos estudios y encuestas que dan cuenta de la baja considerable en la confianza ciudadana hacia la iglesia católica. Estos estudios no revisten novedad. Esa es una tragedia, lamentablemente son cifras que van confirmando tendencia y dicen de una dificultad de las personas que se declaran católicas y católicos para comprender algunas actitudes o decisiones de la jerarquía de las autoridades de la iglesia que le parecen distantes, poco coherente con el evangelio".

Añade que "en algunos de estos casos probablemente hay algo de construcción de imagen, posible tergiversación o que se desdibujan los acontecimientos, pero en el fondo, lo que les pasa a muchos católicos es que, esperanzados con un Papa que aprecian como renovador, revitalizador, transparente, decidido, la situación contrasta con autoridades locales, que aparecen públicamente cuestionados".

Esto se debería, dice, "por una parte, por no ser lo ágiles y diligentes en materia de enfrentar casos de abuso sexual de menores, y por otra, ve a la autoridad como una suerte de abuso de poder tomando decisiones arbitrarias que vulneran a personas sencillas y cercanas. Si hiciéramos esa lectura desde una clave cristiana uno podría decir cuan parecidos son nuestros pastores a Jesucristo. Cuan parecido es mi párroco, la religiosa del colegio, la catequista, diácono, obispo a lo que Jesucristo quiere de una vida coherente. Entonces, eso provoca un desconcierto en muchas personas".

Coiro puntualiza que "no es un tema que cuestione la fe, no es que la gente deje de creer en Dios, en Jesucristo, no es que deje de ir a Lo Vásquez todos los 8 de diciembre. Pero es que las personas que tienen que cumplir la tarea de ser intermediarios entre lo sagrado y ellos, que son los ministros ordenados y los funcionarios eclesiásticos, parece que no estamos dando el ancho que los católicos nos piden en este momento y en este país".

Monseñor Fernando Ramos, obispo auxiliar de Santiago: "Fieles fueron a recibir bendición de Ezzati"

-Una reciente encuesta dice que el 73, 3% de los encuestados tiene poca o ninguna confianza en la Iglesia Católica. ¿Cómo analiza usted este resultado?

-Es evidente que una baja evaluación en las encuestas a nadie le gusta. Pero vemos en la actualidad que prácticamente todas las instituciones de la sociedad chilena tienen una baja evaluación. Esto es un llamado a todos nosotros a llevar a cabo con mayor entrega y dedicación la misión que Jesucristo nos encomendó.

-El cardenal Ezzati aparece el último tiempo como "el malo de la película" por distintas decisiones que le ha tocado tomar, entre ellas lo del sacerdote Costadoat. También se dijo que él acusó a Berríos, Aldunate y Puga y se entiende que Barros es obispo porque él no hizo nada para impedirlo.¿Les preocupa la imagen de Ezzati? ¿Puede ser él un factor que no suma a la Iglesia chilena sino que provoca más bien rechazo?

-El Arzobispo estuvo en la celebración de Domingo de Ramos recién pasado, en el templo Catedral colmado de fieles que quisieron estar allí para compartir la fiesta y recibir su bendición. Esa es la imagen que se vive por estos días en la Iglesia de Santiago. Recordamos también, una vez más, que el Cardenal Ricardo Ezzati no ha acusado a los sacerdotes mencionados, lo que el mismo padre Mariano confirmó públicamente, así como tampoco tuvo participación en el nombramiento del nuevo obispo de Osorno, ya que esto último es una atribución única y exclusiva del Papa, como recientemente ha señalado la misma Santa Sede.

- ¿Qué están haciendo ustedes para que los creyentes chilenos vuelvan a la iglesia?

-El tiempo de Semana Santa es la celebración más importante del año y, al contrario de lo que usted señala, se hacen escasos los sacerdotes y diáconos para cumplir con todas las necesidades que requieren las comunidades para celebrar. Lo que estamos haciendo en este sentido es seguir anunciando la Buena Noticia de la Resurrección de Jesucristo como expresión del infinito amor de Dios por toda la humanidad, especialmente los más pobres, abandonados y desprotegidos.


FUENTE: CAMBIO 21

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