domingo, 23 de noviembre de 2014

El Mostrador hizo el catastro de este tema para la campaña presidencial de 2013

Peña instala tema de colegios particulares y recuerda a Eyzaguirre que la dirigencia de la NM tiene a sus hijos en esos establecimientos

"Si el lucro es malo, si la selección es mala, si pagar es malo, ¿por qué entonces ni siquiera se toca a la educación particular pagada, esa donde el ministro, la alta burguesía y los promotores de la reforma estudiaron y donde han llevado históricamente a sus hijos?", plantea el rector de la Universidad Diego Portales.
El rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, instala el tema de los colegios particulares y le recuerda al ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, que la dirigencia de la Nueva Mayoría tiene a sus hijos estudiando en dichos establecimientos educacionales.
En su habitual columna en El Mercurio, el académico pone en tela de juicio las explicaciones que se han dado para llevar a cabo la reforma educacional, indicando que “si el lucro es malo, si la selección es mala, si pagar es malo, ¿por qué entonces ni siquiera se toca a la educación particular pagada, esa donde el ministro, la alta burguesía y los promotores de la reforma estudiaron y donde han llevado históricamente a sus hijos?”.
Explica que la reforma que impulsa el gobierno no dejará intacta la educación pública, ya que “en un sistema sin selección, sin copago y sin lucro, todos los proveedores estarán sometidos a un mismo régimen público mínimo, competirán entre sí y dependerán de la elección de los padres. Ello obligará a mejorar sensiblemente las escuelas municipales, única forma de que los padres las prefieran sin coacción”.
Además, el rector de la UDP le entrega al ministro Eyzaguirre algunos puntos de la actitud que debe tener al momento de su interpelación en el Congreso, lo cual se realizará el próximo miércoles.
En ese sentido, Peña le recomienda que debe abandonar la idea de hacer metáforas, analogías o paralelos, ya que “ese tipo de giros retóricos, para los que carece de todo talento, según el mismo se ha esperado en demostrar, favorecen los desplazamientos de significado y echan aire a la llama del malestar. El ministro debiera recordar una verdad sencilla: él no es una personalidad, sino un funcionario”.
El académico también le sugiere que explique que la reforma tiene por objeto recuperar la fisonomía que históricamente tuvo la educación, “un sistema mixto con predominancia estatal en todos sus niveles, desde el sistema escolar a la educación superior. Ese fue el sistema que generaciones construyeron en el periodo que media entre 1920 y 1973. La reforma escolar no es, pues, ningún asalto utópico, ninguna ofensiva ideológica, ningún momento epifánico, ninguna lápida al capitalismo. Es una reforma que restaura, no una revolución que inaugura”.
Peña también le recomienda al titular del Mineduc que explique el sentido general de cada uno de los proyectos, específicamente el anhelo de suprimir la provisión con fines de lucro.
En ese sentido, menciona que la “educación se funda en la confianza, no en la utilidad. Una cosa es que el sistema escolar deba producir utilidad desde el punto de vista social, otra cosa es que se funde en ella. Una sociedad debe ser capaz de erigir alguna de sus instituciones, la escuela entre ellas, sobre simples razones de legitimidad y confianza. Esta es la diferencia que media entre la derecha y la izquierda: mientras la derecha usa al mercado como el paradigma de toda sociabilidad, la izquierda piensa que las relaciones mercantiles son solo una de las varias formas de organizar la vida y que ellas no deben inmiscuirse en la escuela”.
En cuanto a suprimir el copago, el rector sostiene que Eyzaguirre debería referirse a que los “sistemas escolares de masa nacieron para evitar la cuna familiar marque el destino de las personas. Si se permite el copago esa inspiración fundamental de la escuela se arruina definitivamente: en vez de anular el peso de la familia, el copago lo refuerza. Así, la escuela que nació para borrar el azar de la familia en que cada uno vino al mundo, acabaría subrayándolo. No es solo -podría concluir triunfante, pero sobrio el ministro- que el copago segregue o separe a los niños al compás de la renta de sus padres. El problema es que al reproducir la suerte familiar, contradice el propósito mismo del sistema escolar. ¿Cómo podría la escuela tolerar que se practique en su seno aquello que niega su sentido más profundo?”.
En cuanto a la selección, el académico propone que el titular del Mineduc “debiera decir, hay que distinguir tres conceptos. Distinguir, valorar y discriminar. Distinguir consiste en atender a las aptitudes naturales de las personas (destrezas deportivas, habilidades musicales, etc.); valorar equivale a apreciar su esfuerzo (es lo que hace la escuela cuando da premios a los buenos alumnos); discriminar es la acción de distribuir oportunidades sobre la base de cualidades meramente adscritas, irrelevantes para cualquier fin educativo (etnia, riqueza, conducta de los padres, etc.). Cuando se pone fin a la selección se prohíbe discriminar; pero ello no impide distinguir aptitudes naturales en casos específicos, ni menos valorar el esfuerzo o el desempeño (que es lo que hace, por ejemplo, la PSU)”.

EL CATASTRO

El Mostrador realizó una nota donde se hizo un catastro de este tema para la campaña presidencial de 2013, en la cual se muestra que en el comando de la Nueva Mayoría son los colegios particulares los que fueron elegidos abrumadoramente para formar a sus hijos.
De esta forma, de 40 miembros con hijos en edad escolar o egresados de la enseñanza media, sólo dos se inclinaron por la educación pública gratuita como es el caso del abogado Francisco Zúñiga y el Premio Nacional de Ciencias Exactas, Servet Martínez.
Sin embargo, los colegios en Chile no sólo son los lugares donde los niños van a estudiar, a hacer amigos, practicar deportes y sacar libros de la biblioteca, sino que también a conformar redes de contactos .
Uno de estos lugares es el Grange, establecimiento donde parte del poder empresarial ha jugado rugby en sus canchas y se ha formado en el “assembly” matinal para escuchar al rector. Apellidos como Luksic, Edwards, Ibáñez (Lider) engrosaron sus filas o bien su descendencia.
Además, esta visión no es extraña en el extranjero, ya que el académico y autor del libro “Por qué fracasan los países”, James Robinson, señala que la mitad de los presidentes de las 100 empresas más grandes del Chile viene de 5 colegios privados.

FUENTE: EL MOSTRADOR

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