portada-tratapersonas2 Para los sacerdotes que trabajan con inmigrantes la llegada de los llamados “coyotes” a nuestras fronteras es un hecho. Las bandas criminales que operan en Centroamérica para ingresar ilegalmente a personas a EE.UU., despojándolas de todas sus pertenencias, ya operan en nuestros puestos fronterizos. En los últimos años el ingreso de inmigrantes, incluso de países lejanos, se ha multiplicado, abriendo un flanco al abuso y delitos de toda índole con personas de extrema vulnerabilidad. Así lo constatan los fiscales. La red más impenetrable es la de los chinos. CIPER encontró una increíble pista.
El mismo día que en Chile era desbaratada –en menos de un mes- una segunda red de trata de personas con fines de explotación laboral y sexual, la “Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Internacional” (UNDOC), lanzaba una campaña mundial contra este tipo de delitos, que sigue en aumento, generando millones de dólares a organizaciones criminales internacionales. Bajo el lema “Sacarlos del negocio”, el organismo difundió un reportaje titulado Tráfico ilícito de migrantes genera miles de millones cada año para los criminales, acompañado de un video sobre los tres principales ilícitos que generan más dinero en el mundo. La mayor preocupación del organismo internacional radica en el hecho de que el “tráfico ilícito de emigrantes” es una actividad “altamente rentable con un riesgo relativamente bajo de persecución legal”.
Eso es precisamente lo que ha estado ocurriendo en Chile, país que en los últimos años se ha transformado en el paraíso de estas redes de crimen organizado, ya sea como receptor o como vía de tránsito de personas con destino a otras regiones. Las razones: el buen momento económico que vive este país respecto de sus vecinos, y la falta de regulación y aplicación de las leyes que condenan este tipo de delitos en convenios internacionales (Tratado de Palermo), los que Chile ha suscrito, pero que en definitiva no aplicaba.
A las bandas criminales que “trafican” personas desde su país de origen hacia Chile –como la que CIPER descubrió y que operaba en el exclusivo barrio El Golf desde hacía nueve años (vea reportaje)-, se suman otras organizaciones de delincuentes internacionales que se han establecido cerca de nuestros puestos fronterizos, a la espera de inmigrantes que son rechazados al querer ingresar al país. Es en ese momento que los llamados “coyotes” entran en acción.
El sacerdote católico Idenilso Bartolotto, quien pertenece a la comunidad misionera de los Scalabrini, quiénes trabajan desde 1952 con inmigrantes en Chile, relató a CIPER que los llamados “coyotes” meten a estas personas en camiones de carga o los llevan hasta pasos no habilitados, para ingresarlos ilegalmente al país. Estas bandas criminales les cobran por el “servicio”, pero no siempre les cumplen, quedándose con el dinero que duramente los inmigrantes han juntado para venir a buscar a Chile sustento para sus familias.
-A mí me tocó conocer el año pasado el caso de unos inmigrantes que fueron abandonados en el desierto. A otros, los llevaron a un lugar despoblado para robarles todo lo que tenían y luego los dejaron abandonados. Si bien no estamos en la complejidad que reviste el tráfico de personas en Centroamérica y México, vamos camino a eso si realmente este problema no se trabaja a tiempo –afirmó a CIPER Bartolotto

LOS “COYOTES” LLEGAN A NUESTRAS FRONTERAS

Idelniso Bartolotto, quien llegó a nuestro país hace tres años y desde entonces es el vicepresidente del Instituto Católico de Migraciones (INCAMI), describió a CIPER el incremento del tráfico de personas en Chile, generado en gran medida por el aumento creciente de inmigrantes que están llegando a nuestro país en los últimos años, buscando mejores condiciones de vida:
-Claramente, Chile se ha transformado en un receptor de inmigrantes, incluso de países más alejados, como es el caso de haitianos, colombianos y dominicanos. Muchos de ellos, al llegar a la frontera, son impedidos de entrar por un funcionario policial que no los considera turistas y los rechaza, ya que vienen sin ningún tipo permiso de trabajo o residencia. Estas personas quedan a la deriva, dando vuelta cerca de los puestos fronterizos, donde son fácilmente presas de redes que les ofrecen ingresarlos al país de manera clandestina. En las casas del INCAMI, tanto en el norte del país, como la que tenemos en Mendoza (Argentina), hemos encontrado inmigrantes que han sido objeto de engaño y abuso de estas redes. Este tráfico, que antes se veía solo en Centroamérica y México, para entrar a Estados Unidos, en los últimos años lo estamos viendo en Chile.
La mayoría de las organizaciones de “coyotes” que operan en nuestras fronteras, según el sacerdote Idenilso Bartolotto, se ocupan principalmente del ingreso ilegal de hombres. La mayoría llega buscando trabajo. De allí que, luego de traspasar la frontera, la amenaza de nuevos problemas para ellos se mantenga. “Muchos empresarios ven al inmigrante como mano de obra barata y también intentan aprovecharse de su vulnerabilidad”, cuenta el sacerdote.
-Si vemos lo que pasó con los paraguayos que hacían trabajar en el campo de Francisco Javier Errázuriz, es un ejemplo de lo que está ocurriendo. Un empresario de su nivel, teniendo a estas personas en esa situación de precariedad, ¡es inconcebible! Nosotros estuvimos en su campo y pudimos ver las condiciones en que los tenían. En primer lugar, yo pienso que el sueldo mínimo para ese tipo de trabajo es indigno. Pero, además, los empresarios deben cumplir las obligaciones que ofrecen en los contratos. Nosotros estuvimos ahí nuevamente, no hace mucho, y pudimos ver que ahora esos trabajadores han conseguido mejores condiciones, no con el denunciado Francisco Javier Errázuriz, sino con su hijo. Pero eso se logró porque los medios de comunicación dieron cuenta del abuso. ¡Eso no está bien! Hay muchos empresarios que ven a la inmigración como la oportunidad de una mano de obra barata, y eso hay que cambiarlo. Al inmigrante debemos verlo como un emprendedor que viene en busca de mejores condiciones, y para eso ofrece su trabajo –afirma Idenilso Bartolotto.
La organización criminal que capturaba ciudadanos paraguayos de ambos sexos para ser explotados laboralmente en Chile, fue denunciada por el equipo periodístico de Contacto, de Canal 13, en julio de 2011. Allí se mostraron imágenes de dos fundos del empresario y ex candidato presidencial, Francisco Javier Errázuriz, ubicados en la VI Región, donde se vio a los paraguayos trabajando en denigrantes condiciones, sin siquiera un día de descanso a la semana. “Es una vergüenza nacional”, dijo la ministra del Trabajo, Evelyn Matthei. Errázuriz fue llevado a juicio en calidad de imputado por el delito de trata y tráfico de personas, proceso aún en curso.
Si bien los casos de abusos con inmigrantes que ha conocido en Chile remecen al sacerdote de los misioneros scalabrini, es al momento de relatar situaciones de tráfico de mujeres cuando evidencia su mayor dolor. Allí operan redes muy bien organizadas que “las apadrinan” en las fronteras o en su país de origen, proporcionándoles las condiciones para que no sean devueltas en los puestos fronterizos. Así, ingresan al país como turistas o con promesas de trabajo, para luego hacerlas objetos de explotación sexual y laboral.
-A muchas de ellas las hemos podido ayudar para que se puedan reinsertar de una manera legal en un trabajo digno. Lo grave es que muchas de ellas quedan con secuelas serias: están tan victimizadas, que asumen las peores situaciones como si fueran normales. Llegan a pensar que la vida es así, y cada vez se van hundiendo más, hasta que ya sea por una ayuda externa o por un último esfuerzo de ellas mismas, deciden dar un paso fuera de ese círculo y llegan pidiendo ayuda.
Uno de los denominadores comunes que los sacerdotes que trabajan junto a Idenilso Bartolotto han encontrado en las personas víctimas de estas bandas criminales, es el miedo. “Es propio de estas redes que lucran con la trata de personas el infundir mucho miedo a través de las constantes amenazas. ¡Atemorizar! Por eso, les quitan sus pasaportes, para que no puedan irse. Y las amenazan con hacerles algo a sus familiares que quedaron en el país de origen. A los hijos o a los padres. Les infunden temor para mantenerlas bajo su dominio. En los últimos dos años, por ejemplo, a nosotros nos ha sorprendido la cantidad de dominicanas que nos han relatado situaciones como estas”.
Otros casos similares con ribetes dramáticos han sido de mujeres africanas. Del tráfico de ciudadanos chinos, el sacerdote sí ha escuchado, pero no le consta: “Si bien uno escucha que existe, a nosotros no nos ha llegado ni un solo caso. Son espacios que estas redes de tráfico cuidan mucho, donde tienen mayor control, por lo que a las personas traficadas les es mas difícil escapar”.
CIPER sí encontró hechos que muestran que no todo el explosivo aumento de inmigración china hacia Chile pasa por los conductos regulares.

LAS POETAS CHINAS “EMERGENTES”

El vicepresidente del INCAMI no se equivocó. Todas las fuentes policiales consultadas por CIPER coinciden en que, al tráfico de personas de origen asiático -siendo el más importante el de ciudadanos y ciudadanas chinas que ingresan a nuestro país-, es muy difícil seguirle la pista. Para los efectivos policiales que han investigado el problema y que accedieron a conversar con CIPER, es un delito muy difícil de resolver ya que han detectado grupos de chinos que ingresan al país y a los pocos días simplemente desaparecen. A veces, sin dejar rastro de su salida de Chile. En otros casos, se registra el ingreso de personas que cuentan con promesas de trabajo, inician los trámites para obtener el permiso de residencia y, antes de conseguirlo, abandonan el país con rumbo a Europa, Estados Unidos o Canadá.
El obstáculo más importante para avanzar en la detección de las redes que operan en este tráfico, es el idioma. La mayoría de las veces que se descubre a ciudadanos chinos residiendo ilegalmente en Chile, la policía se estrella con una muralla de silencio. Dicen no entender el idioma y ni siquiera cuando son asesorados por un traductor, cooperan. CIPER constató en terreno el “escudo” idiomático.
A fines de octubre de 2011, a CIPER llegó una denuncia: “un empresario chino estaría ingresando ciudadanos de su país con fines desconocidos”. Al investigar, constatamos que efectivamente eso había sucedido con tres ciudadanas de ese país. Las tres mujeres de nacionalidad china ingresaron a Chile con visa, siendo registradas como “poetas” que viajaron para participar del “VI Encuentro Internacional de Poetas”, evento que se desarrolló en distintas localidades, incluyendo una actividad cultural en Isla Negra, donde está ubicada la casa de Pablo Neruda.
El 22 de octubre, seis días antes del inicio oficial del congreso, quedó registrado el ingreso -por el Aeropuerto Arturo Merino Benítez- de las ciudadanas chinas Jianfen Zhang y Pinhua Wu. En el mismo avión, también venía una tercera “poeta” china, Xioohong Zhang. Sin embargo, su entrada no quedó en los registros de Policía Internacional. Desde el mismo aeropuerto, las tres ciudadanas chinas fueron trasladadas hasta Isla Negra.
En un video que uno de los participantes del congreso filmó en el evento, se aprecia a las tres mujeres al momento de ser presentadas como “un grupo de poetas chinos emergentes”. En el video se ve a Jianfen Zhang, quién leyó en chino un texto que no fue traducido para el resto de los participantes. Una poeta brasileña, comentó a CIPER que, al terminar el acto, se acercó a las poetas chinas y en inglés les preguntó de qué trataba el texto leído. Ninguna de las tres le contestó: no hablaban inglés.
Esa fue su primera y única presentación como participantes del “VI Encuentro Internacional de Poetas”. Al día siguiente, el grupo tenía una presentación oficial en La Moneda. Las tres ciudadanas chinas no llegaron a la cita. Tampoco figuran en el registro del hotel que acogió en Santiago a los casi 50 poetas venidos desde distintos países. De las tres ciudadanas chinas no se supo más nada.
Días antes de que se cumplieran tres meses de su llegada al país, dos de las tres ciudadanas chinas salieron de Chile hacia Argentina, por el paso fronterizo Los Libertadores.

EL ROL DE “FACUNDO”

La persona que gestionó en Chile las visas de las tres mujeres chinas, registrándolas como “poetas”, es Adán Bórquez Carvajal, quién usa el seudónimo de Facundo Leilaf. Cuando la policía investigaba el paradero de las ciudadanas chinas, al no aparecer más en el congreso de poetas, le consultó a Bórquez, quien respondió escueto: “No tengo ni idea: deben haber vuelto a su país”.
El viaje a Chile de las tres mujeres chinas fue financiado por un importante empresario, también de nacionalidad china, Lai Qigiang, de 42 años, quien es dueño de tiendas y restaurantes en el sector de Patronato, en Santiago. Qigiang, es dueño de UNIHOGAR, un edificio de cinco pisos ubicado en calle Artesanos 681, en la comuna de Recoleta. También exhibe su participación en negocios (como representante de Unilays.com) en Argentina, Paraguay, Bolivia, Perú, y Ecuador.
CIPER se acercó a una de las propiedades que figura a nombre de Lai Qigiang, en Recoleta, pero el ciudadano chino que nos recibió, quien se presentó como “el responsable de los negocios de Lai”, solo accedió a decir que este no se encontraba en Chile: “Está atendiendo sus negocios en Canadá y Estados Unidos y vuelve a fines de año”. Tampoco quiso darnos su nombre. Y al momento de mostrarle la foto donde aparecen las “poetas chinas”, para saber si las conocía, pareció olvidarse del español que habló de manera bastante correcta al inicio y ya no fue posible sacarle ni una palabra más. Entre señas, lápiz y papel, dijo que cualquier consulta se la hiciéramos por correo electrónico a secretaria@unilays.com.

VISAS BAJO SOSPECHA

Según registros de la Subsecretaria del Interior, que CIPER pidió por Ley de Transparencia, en los últimos cuatro años (2008-2011) han ingresado a nuestro país 31.002 ciudadanos chinos. Solo en 2011, se contabilizaron 10.539 entradas por los puestos fronterizos nacionales.
Un diplomático que ocupó durante años un alto cargo en la embajada chilena en Pekín, y que pidió expresa reserva de su identidad, relató a CIPER las extrañas condiciones de quienes pedían visa -y también de su aprobación-, de las que él mismo fue testigo mientras trabajó en el consulado de Pekín:
-Llegaban a pedir visa personas de origen muy humilde, la mayoría trabajaba en el campo, con contrato de trabajo desde Chile para cargos profesionales. Como en China tú consigues cualquier cosa por canales paralelos, y si tienen que presentar un título universitario, lo obtienes, a mí me tocó ver personas que claramente no sabían ni siquiera escribir y mostraban su título. Generalmente, estas personas venían al consulado acompañadas por gente que funcionaba como “sus representantes”, que les llenaban los formularios y no los dejaban ni siquiera hablar. En muchos casos me tocó negarles la visa, ya que las sospechas eran muy evidentes. Pero le puedo decir que, al menos en dos o tres ocasiones, me pasó que a los pocos días me llegaba una orden desde Chile diciendo que debía autorizar esas visas –relató a CIPER este diplomático.
Dada su experiencia, al ser consultado el mismo diplomático sobre el objetivo que tendrían estas extrañas autorizaciones de visa en Pekín, para ingresar a Chile, su respuesta fue: “Desde hace algún tiempo que se escucha de la existencia de redes internacionales de trata de personas, que usan a Chile como país de tránsito para otros países, ya sea de Europa, Estados Unidos y Canadá. Redes que poco a poco se ha ido instalando en Sudamérica”.
La fiscal Carolina Suazo, de la Fiscalía Centro Norte de Santiago, quien se ha especializado en delitos sexuales, dijo a CIPER que no cabe duda que “Chile esta siendo un país de destino de la trata de personas” (Ver recuadro). Por ello, celebró la primera condena en Chile a una organización criminal por este delito -que capturaba mujeres dominicanas para fines de explotación sexual-, y el precedente jurídico que marca:
-El fallo con la condena para quienes operaban una red que trataba con ciudadanas dominicanas, marca precedentes desde varios puntos de vista. Porque es el primero por trata interna en nuestro país, después de la modificación de la Ley 20.507, que sanciona el traslado de víctimas dentro de Chile, con aprovechamiento de su situación de vulnerabilidad, con fines de explotación sexual. Además, porque por primera vez se sanciona la asociación ilícita para cometer delitos de trata de personas. Hubo el reconocimiento de una organización criminal que operaba con la finalidad de cometer delitos con trata de personas. Eso no se había dado antes y será de muchísima utilidad para casos futuros.
Fiscal Carolina Suazo, especializada en delitos sexuales, de la Fiscalía Centro-Norte 

“CHILE PAÍS DE DESTINO DE TRATA DE PERSONAS”

-¿Cuál es el delito que cometieron las personas condenadas por haber mantenido en Chile trabajando como prostitutas a ciudadanas de República Dominicana?
En este caso, hay tres puntos trascendentales que analizar a la hora de determinar si estamos en presencia o no del delito de trata de personas, tal como está señalado en el Protocolo de Palermo, los tratados internacionales que regulan este problema para todos los países. Una actividad ilegal que puede consistir en la captación, traslado -y aquí está la novedad, porque puede ser incluso dentro del país e igual se configura el delito- de personas, como el caso que acaba de condenar el Tribunal Oral en lo Penal de Santiago. Además de la captación y traslado, es una conducta punible o sancionable acoger o recibir víctimas.
Lo segundo que hay que analizar, son los medios para realizar dicha actividad ilegal: coacción, engaño y, en general, aprovechamiento de la vulnerabilidad de las víctimas. Esto se da prácticamente en todos los casos. En general -porque hay también hombres-, mujeres en situación de pobreza que necesitan subsistir o aportar dinero para que su familia pueda subsistir. Muchas de ellas son analfabetas o tienen escasa educación, e incluso algunas presentan problemas cognitivos. Y llegamos a la tercera parte, la finalidad, que luego de la modificación de la Ley 20.507, y después del 8 de abril de 2011, que consiste no solo en prostitución, sino que explotación sexual en general. Por ejemplo, una persona que es captada con aprovechamiento de su situación de vulnerabilidad, para realizar espectáculos pornográficos. Allí igual existe explotación sexual. Otra finalidad es la explotación laboral. Y una tercera es la extracción de órganos.
-¿Existen en Chile casos concretos de personas capturadas para que les sean extraídos los órganos y traficar con ellos?
No hemos tenido denuncias de ese tipo en nuestro país, pero sí existen a nivel latinoamericano. Como el de un ciudadano brasileño que fue uno de los primeros casos denunciados de trata de personas con fines de extracción de órganos.
-¿Qué pasa con los proxenetas, que han traído a personas para trabajar ejerciendo el comercio sexual, pero con su consentimiento? ¿También se los considera cometiendo el delito de trata de personas?
Estas personas que favorecen a terceros con estos fines, pueden ser condenados por un ilícito que existe en nuestra legislación, pero que no está sancionado en el artículo 411 de la ley que sanciona la trata de personas. Es el artículo 411 T, inmediatamente anterior, que sanciona al que promueva o facilite el ingreso o salida de personas para el ejercicio de la prostitución. Algunos denominan a esa figura “trata de personas con consentimiento”, otros “promoción o facilitación de prostitución”, porque propiamente no es un delito de trata de personas en los términos definidos por el legislador internacional.
-¿Cuáles son los puntos más importantes de la modificación de la ley en Chile, que permiten ahora la condena de organizaciones criminales que se dedican a la trata de personas?
Antes de la modificación de la ley, la trata de personas interna, en el país, no era una situación que terminara en condena. Y eso es terrible: casos de abusos gravísimos quedaban impune porque nuestra legislación no tenía esta figura reglamentada de acuerdo a los parámetros internacionales que Chile sí había suscrito. Por ello, la modificación ha sido muy relevante, por ejemplo, para efectos de condenar el caso reciente del traslado de una víctima dentro del país. Hablamos del traslado que provoca un desarraigo en la víctima y tiene por última finalidad el ejercicio de la prostitución. En este primer caso de condena de trata interna, estamos en presencia de una víctima que había llegado hace muy poco tiempo a nuestro país, procedente de Republica Dominicana, que no sabía a dónde estaba siendo llevada, que no sabía dónde quedaba San Antonio y menos cómo regresar a Santiago. A esa persona, además, le dijeron que iba a desempeñar labores distintas en San Antonio, y solo cuando estaba en esa localidad y no tenía como regresar, le indicaron que el trabajo era prostituirse.
Otra gran modificación de la ley, es la sanción de trata de personas con fines de explotación laboral, lo cual no era sancionado en nuestro país. Personas sometidas a condiciones que afectan los derechos fundamentales de las víctimas. Situaciones absolutamente denigrantes y desmejoradas respecto de cualquier trabajador. En algunos países, esta misma figura de explotación laboral, se ha asimilado a casos en que los delincuentes destinan a las personas al ejercicio de la mendicidad. Y han sido condenados por trata con fines de explotación laboral.
-Respecto de la organización que hacía tráfico con mujeres provenientes de Republica Dominicana, ¿se consiguió condenar a todos los participantes?
Dentro de la complejidad de la investigación de este tipo de ilícitos, en que opera una organización con varios integrantes, acreditar la participación de cada uno es muy complejo. Y el principal obstáculo es el tiempo que se nos da para llevar a cabo la investigación. En otros países, investigaciones por este tipo de delitos tienen una duración legal de al menos dos años, en cambio, en Chile, ese plazo es mínimo. La complicación mayor es cuando solicitamos cooperación internacional (cuando contactamos a los países de las víctimas), y la respuesta no llega en el tiempo requerido. Si bien aquí en Chile la ley establece un tiempo máximo de investigación de dos años, ese tiempo judicial prácticamente nunca se otorga. ¿Por qué? Porque una vez que se formaliza la investigación, la defensa solicita un plazo determinado, la fiscalía puede pedir ampliación del plazo, como en este caso de las ciudadanas dominicanas en que se dio un plazo inicial de 90 días. Pero no fue suficiente para todas las diligencias pendientes. La fiscalía pidió nueva prolongación, la defensa la rechazó y el tribunal resolvió cerrando la investigación. Esperamos que este problema preciso tenga pronta solución, porque son investigaciones complejas que sin duda requieren más tiempo de investigación que un homicidio, una violación o un robo con intimidación. Es así, seamos país de destino, tránsito o de origen del ilícito.
-¿Hay evidencia de que ha aumentado en Chile el ilícito de trata de personas?
Con los datos que poseemos de las investigaciones realizadas, y las que se encuentran vigentes, podemos concluir preliminarmente que la gran cantidad de casos nos muestra que Chile esta siendo un país de destino de la trata de personas. Y eso tiene que ver con la realidad económica que vive nuestro país, con que efectivamente la tasa de desempleo es aceptable, por decirlo de alguna forma, y porque a nivel de nuestros países vecinos Chile tiene lo que podemos calificar una buena situación económica.

FUENTE: CIPER CHILE