sábado, 18 de octubre de 2014

Las confesiones de Alejandro Guillier en su séptimo mes como senador: dice que todavía no entra a la cocina

18/10/2014 |
Por Luis Casanova R.
Los radicales lo quieren de candidato presidencial, pero el legislador dice que es inoportuno y hasta de mal gusto tener aspiraciones en el inicio de un gobierno reformista. Admite aprecios con sectores de la UDI y RN, aunque aclara que la derecha hoy no tiene proyecto. Ojo que el periodista revela las curiosidades de sus compañeros de la Nueva Mayoría.
No solamente cumple siete meses el gobierno de Michelle Bachelet. El senador independiente por Antofagasta, Alejandro Guillier, también entera esa cantidad de tiempo en el Congreso, lugar al que llegó luego de obtener el doblaje junto al ex PRI Pedro Araya.

El declarado "hijo ilustre" de la ciudad y además ex presidente del Colegio de Periodistas, como les pasa a todos los que emprenden una nueva actividad, admite que le ha costado entrar en onda, pero que por ningún motivo echa de menos la prensa y el reporteo.

"Fue un giro apasionante, aunque siempre hice política, desde 1984 en radio Chilena. De manera que sigo estando en el área. La diferencia es que tuve que cambiarme el sombrero y la mentalidad. El periodista observa los hechos y aspiraba a generar debate y promover actores nuevos y atractivos. Ahora hay que opinar y definir posiciones. En la campaña, daba grandes diagnósticos, pero pocas propuestas, cuando le gente ya sabe sus problemas. Por lo tanto, no quiere a nadie, sólo soluciones. Y esa modificación es compleja", explicó.

En conversación con Cambio21, el otrora rostro ancla de Chilevisión confiesa que tuvo un año de "desconcierto", porque "sabían quién era yo y me asociaban con Antofagasta, pero me decían que no era antofagastino y que venía de afuera. Suerte que se compraron que era nortino. Me la dejaron pasar".

"La imagen televisiva ayudó mucho, pero fue más el saludo y el acercarse lo que valoraron. Me tenían buena, pero no captaban qué hacía. ¿Senador? La idea era que intuyeran más que escucharan una explicación. ¿Con Bachelet? La mayoría de los casos fue bueno y en otras me rebotó con los que no eran bacheletistas, que es la clase media que vive en el centro de la comuna", comentó.

¿Qué dejó de lado? "¡Ahhh! La familia se resiente mucho. La flaca (María Cristina) Farga", su esposa. "Todos los días me mira, se siente... Mis cabros (Andrés, Cristóbal y Alejandro), que los veo poco. Los cuatro son regalones y me llaman por teléfono para saber cuándo nos juntamos. Mi señora me dice: yo sabía que iba a pasar esto. Estoy sola (risas)...me lo comunica vez que me ve".

Transparencia pecado capital

¿Cómo ha sido su relación con los partidos y parlamentarios y con la famosa cocina?
- Todavía no entro a la cocina...los partidos tienden a monopolizar las cocinas y dentro de ellos hay dos o tres caciques que las controlan. Es una guerra a muerte entrar.

¿Qué se puede decir de la Nueva Mayoría?
- Tengo un carácter que me ayuda y perjudica a la vez. En general, amanezco todos los días alegre y como soy periodista me gusta la transparencia, pero en política me he dado cuenta que eso es un pecado capital. Muestras las cartas y anticipas al que se te quiere cruzar en el camino. Se me ocurre un proyecto de ley, lo comento con los demás y al final todos lo vocean, y cuando llegas con el texto lo demás ya lo capitalizaron sin haberlo presentado. Todos ya tiraron ideas primero que tú. Es bien curioso.

- ¿Qué es más complejo: la política o el periodismo?
- La política es más dura. En el periodismo competimos por quién da el golpe primero. En la política se pelea por el poder. Es un negocio mucho más duro y como dicen por ahí, sin llorar uno empieza a entender. Pueden ser momentos muy desagradables, porque cuando estás dando tu voto, está toda la presión del poder encima de ti. Sabes lo que es sentir en la nuca el "juuuuu" (aliento) del poder. Jodiazo poh.

¿Y la comunicación interna? ¿Se considera la opinión antes de las reuniones de comité?
- En el Senado todos son muy autónomos. Hay poca vida partidaria. Y si la hay, no es en el Congreso. Así que no la veo. Trato, eso sí, de pasearme por las mesas. A veces almuerzo con los radicales, otro día con los PPD o con todas las bancadas. De repente me junto en bilaterales, lo que me permite tener vínculos con todos, incluyendo la oposición. He hecho muy buenas relaciones de aprecio con parlamentarios UDI y RN y los independientes. En la NM tengo dos o tres más cercanos y con ellos empiezas a tejer. Por ejemplo, en el tema tributario trabajé harto con Carlos Montes (PS), al que conozco de antes. Nuestras esposas eran amigas en los tiempos alternativos de los ´80. En lo laboral está la "Nani" (Adriana) Muñoz (PPD) y en Codelco estamos en la misma con Baldo Prokurica (RN) y Jaime Orpis (UDI).

¿Cuándo agarró el compás?
- Los primeros tres o cuatro meses andaba como inhibido y estaba al cateo de la laucha y veía cómo y quiénes movían esto. No sabía el margen de movimiento. Recién a partir del cuarto mes me di cuenta de que acá el que no lucha no sobrevive y que hay que tener posturas. Y nadie se horroriza... Cuando vi a Ignacio Walker (senador DC) con los matices permanentes, yo dije: también tengo matices. Entonces, me comencé a meter en la reforma tributaria y el fin del binominal con los matices regionalistas. Y me di cuenta de que te empiezan a escuchar y que puedes influir.

¿Ha dado buenas batallas?
- No coseché en la reforma tributaria, pero sí en el proceso de descentralización que anunció el Gobierno, donde algo tuvimos que ver. Y en la reforma electoral defendimos las regiones, en el sentido que todas valen lo mismo y que la elección proporcional es dentro de cada región en la lógica de un Congreso Bicameral, pelea que voy a seguir dando con la bandera al tope.

El sueño de la banda tricolor

A siete meses de haber comenzado el Gobierno da la sensación de que han pasado dos años por lo recargado de la agenda. ¿Concuerda?
- La Presidenta Bachelet se comprometió a muchas reformas que son muy importantes, pero son sólo cuatro años. Es una locura un sistema presidencial tan breve. Los primeros meses son para organizar un equipo y alcanzar un afiatamiento. Después tienes un año libre para hacer cosas y ya en los siguientes vienen las municipales y después las presidenciales y parlamentarias.

- ¿Sólo influye el factor tiempo?

- Entre gallos y medianoche se cambió el sistema a cuatro años sin que a ningún chileno le preguntaran. Tan cuidadosos que son algunos sectores sobre los cambios a la Constitución, pero cuando les conviene llegan y la modifican. Y eso ha pesado, dado que este Gobierno, por primera vez, está pensando en grandes reformas. Por lo tanto, copó totalmente el escenario. Y como tiene una necesidad rápida de imponerlas, ha habido una apariencia de desorden porque hay mucho tema debatiéndose y no se ha podido concentrar en pegas.

- ¿En qué sector se nota esto?

- En la reforma educacional, que todavía está muy en la línea gruesa, lo que genera incertidumbre. Pero no hay que ser patético. Estamos haciendo muchas cosas al mismo tiempo... Lo que pasa es que Bachelet va a dejar instaladas todas las reformas y va a cumplir con su programa y al Gobierno que venga a continuación le va tocar consolidar la mayoría de estos cambios.

¿Eso explica que ande tanto nombre de candidato presidencial? Son cerca de 35...
- Hay una pandemia natural que se produce cuando hay períodos cortos, donde no se asume uno y ya se piensa en la siguiente y en la subsiguiente y todos tratan de posicionarse. Y eso se agrava en un momento en el que la sensación es que pasan demasiadas cosas en poco tiempo. Pero no saben en lo que se meten. Se van a quemar, porque nadie está en condiciones de estar tres años en vitrina sin agotar. A estas alturas y por la experiencia pequeña que tengo, no hay político que no se mire al espejo en la mañana y cuando se empieza a peinar después de ducharse se ve con la banda presidencial. Todos sueñan con ser presidentes.

- Uno de los mencionados es usted y los radicales lo quieren levantar.
- Son muy criollos ellos. Primero, el PRSD no ha tomado ninguna decisión. Sólo fue una versión de prensa. Segundo, tener siete meses en política y estar con aspiraciones presidenciales es hacer el ridículo y perder las proporciones. Seamos realistas. Además, es inoportuno y hasta de mal gusto cuando hay una presidenta que pone todo en cumplir su programa y no se canaliza la energía en eso, sino que en buscar una alternativa para su sucesión. No hay racionalidad, hay ansiedad.

- ¿Sirve para el ego?
- No. Más bien te complica y te cierra puertas. Todos se ponen a la defensiva; que no, que este gallo no levante vuelo, mejor no lo ayudo tanto. Te transformas en un competidor anticipado.

La cueca

- A su juicio, ¿la Alianza está tan en el suelo como se plantea hoy?
- El caso Penta los tiene bastante golpeados, sobre todo a la UDI, aunque su principal problema es que no tiene proyecto. ¿Cuál es la propuesta de la derecha? No hay. Están desorientados.

¿Algún ejemplo?
- El pasado martes 7 de octubre, la Presidenta fue al Congreso y anunció la estrategia de regionalización y descentralización. Si se analiza el texto que elaboró Esteban Valenzuela (ex diputado), se acabó la Constitución de 1980 y el poder centralizado del Estado unitario, jerárquico y autoritario y se pasa a una democracia regionalizada. Y eso se anuncia en medio de una ovación y de pie a todos los presentes y entre cuecas nortinas, sureñas y de la zona central.

¿Era para tanto?
- Fue el espectáculo más curioso que he visto en toda mi vida política. Vi a la unanimidad que había en el salón y con clima de fiesta para anunciar que se va a estructurar un nuevo Chile empoderado en las regiones, con delegación de competencias, elección de autoridades, plebiscitos, consultas y referéndum revocatorio y reasignación de los presupuestos. O sea, una revolución... y la derecha aplaudía más que nosotros... ¿Qué dice esto? Que algo está pasando en el país. Tú vas al Senado y no hay tensión. Existe una relación cívica amistosa entre los pares, porque se están haciendo las mayores reformas después del golpe de Estado.

"RN quiere parear todo"

- ¿El aumento de dos a tres senadores para las regiones extremas pone en riesgo la reforma electoral?
- Hay una incoherencia de parte del Gobierno. Tú no puedes hablar de impulsar la mayor reforma administrativa y regionalista de la historia republicana de Chile si paralelamente le dices a las regiones extremas, que son dos tercios del territorio físico, que sigan con el binominal y más encima con una subrrepresentación con circunscripciones de cuarta categoría. Santiago quedaría con 7, las grandes 5, las medianas 3 y las extremas 2. En qué parte del mundo se llama a eso regionalizar. Es más poder para Santiago, que se está ahogando.

- ¿Se aprueba o no se aprueba?
- Estamos ad portas de un acuerdo y me imagino que los partidos van a golpear la mesa para ordenar a sus senadores. Ahora, como yo no tengo a nadie que me golpee la mesa, puedo mantener bastante flexibilidad en mi posición.

- ¿En qué actitud ve a La Moneda?

- Se mueve entre dos tendencias: entenderse con los independientes o con RN. Y hay sectores de la NM que prefieren que sea con RN y otros que se dan cuenta que esto suelta cabos con los que pertenecen a la coalición, lo que les puede rebotar en otros proyectos. Además, RN quiere parear todo. Y si les decimos a los chilenos que vamos a subir a 50 ó 52 senadores, pero con candidatos electos pares, nadie va a entender nada

FUENTE: CAMBIO 21

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