viernes, 1 de septiembre de 2017

Relación de la Mandataria y Valdés no terminó en buenos términos

La furia de Bachelet y su apuesta por el golpe de autoridad

por  1 septiembre, 2017
La furia de Bachelet y su apuesta por el golpe de autoridad
En el Gobierno dicen que La Moneda apostó hasta último momento por que Valdés doblara el brazo y que se quedara, que primaría su sentido de “buen soldado”. Por algo la Jefa de Estado, después de la reunión de ambos el miércoles en la mañana, le pidió silencio absoluto, que meditara la decisión y dejó la renuncia en suspenso, que se hizo efectiva en la conversación de ayer. A pesar de la inusual y compleja crisis vivida estos días, el balance interno en Palacio, al final de la jornada, era que la Presidenta Bachelet había salido ganando y que así incluso lo demostrarán en las semanas siguientes las encuestas, porque había afianzado su liderazgo y autoridad.
Esta fue una crisis con el sello del bacheletismo, con un patrón similar al que se ha visto en otras ocasiones, tanto en su primer Gobierno como en la actual administración: decisiones que rompen las formas políticas habituales, gallitos de fuerzas, confianzas rotas, figuras claves del gabinete que salen tras días de tensión, un largo desangramiento público, todo en medio de un férreo hermetismo. Todo eso pasó durante las últimas dos semanas, para concluir ayer con la renuncia del equipo económico liderado por Rodrigo Valdés, debido al quiebre irreversible de la relación con la Presidenta Michelle Bachelet, gatillado por el rechazo al proyecto Dominga.
Aún no aclaraba del todo cuando Valdés llegó a La Moneda, pasadas las 7:30 de la mañana, y subió directamente a la oficina de la Presidenta. La conversación fue dura, dicen que la Mandataria estaba muy molesta, porque aseguran que no quería la salida de su entonces jefe de la billetera fiscal, pero consideraba clave imponer su autoridad en este episodio, marcado por el gallito de poder entre Palacio y el equipo económico que cuestionó con dureza la decisión del comité de ministros, el 21 de agosto, de rechazar el proyecto Dominga.
Valdés estuvo menos de una hora, salió sin ser visto por una puerta de la sede gubernamental que da a calle Teatinos y se fue a su oficina en Hacienda. A esas alturas las cartas ya estaban echadas, su renuncia, la de su par de Economía, Luis Felipe Céspedes, y del subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco, habían sido concretadas en esa cita con Bachelet.
El punto es que, más allá de las sonrisas y abrazos protocolares que siempre se observan en las ceremonias de cambio de gabinete en el Salón Montt Varas, en el Gobierno reconocieron que las cosas entre Bachelet y Valdés no terminaron bien, que los distintos gestos que hubo durante la mañana después de esa conversación, a puertas cerradas, son prueba de la mala forma en que concluyó dicha relación.
Mientras La Moneda era un hervidero de especulaciones sin que se confirmaran las renuncias y tras su reunión con Valdés, la Presidenta fue a una actividad vinculada a la entrega de aguinaldos de Fiestas Patrias, donde insistió en mandar nuevamente un mensaje directo a Valdés, tal como lo había hecho desde el martes: “Yo no concibo el desarrollo a espaldas de las personas, no me imagino un país donde solo importan los números”, dijo. Una frase para muchos de los leales al ex ministro de Hacienda fue totalmente “innecesaria” a esas alturas y que –según quienes conocen bien a Bachelet– se explica como una demostración de su enojo, debido a que en todo momento ha considerado que esta fue una crisis que ella no provocó y en la que no le dejaron mucho margen de acción.
En el Gobierno dicen que La Moneda apostó hasta último momento por que Valdés doblara el brazo y que se quedara, que primaría su sentido de “buen soldado”. Por algo la Jefa de Estado, después de la reunión de ambos el miércoles en la mañana, le pidió silencio absoluto, que meditara la decisión y dejó la renuncia en suspenso, la que se hizo efectiva en la conversación de ayer.
A pesar de la inusual y compleja crisis vivida estos días, el balance interno en Palacio, al final de la jornada, era que la Presidenta Bachelet había salido ganando y que así incluso lo demostrarán en las semanas siguientes las encuestas, porque había afianzado su liderazgo y autoridad. Explicaron que no había margen posible cuando un ministro discrepa públicamente así con la Mandataria, que este conflicto lo inició Céspedes al retirarse del comité de ministros el día 21 sin votar, que lo siguió Micco después y lo culminó Valdés el día lunes, cuando se alineó con ellos en los cuestionamientos públicos por el rechazo a Dominga. “Ese día fue fatal para él”, sentenciaron en La Moneda ayer.
Pasadas las 11 de la mañana, Valdés se reunió en Hacienda con sus equipos de trabajo para despedirse, momento que –contaron los presentes– fue bastante emotivo y, puntualmente al mediodía, se jugó su última carta antes de dejar el Gobierno: dio una sobria y escueta conferencia en la sala de prensa del ministerio, donde comunicó oficialmente –antes del anuncio de Palacio– que había presentado su renuncia, que Bachelet la había aceptado, que una serie de consideraciones le impedían continuar y que las razones específicas "quedan en el seno de mis conversaciones con la Presidenta”. De paso, recordó que siempre ha creído “firmemente en el proyecto progresista que busca más libertad, más equidad y un desarrollo compartido, para estos objetivos resultan claves las responsabilidades, el crecimiento y un buen funcionamiento de las instituciones. Como sugerí el lunes pasado, algunas instituciones pueden mejorar hacia adelante”.
Ese gesto no fue gratuito. En La Moneda fue visto como que se dio “un último gusto” y que fue su forma de marcar públicamente su molestia, adelantándose inéditamente al anuncio oficial para evitar que desde Palacio instalaran la versión de que no había renunciado, sino que lo había sacado la Presidenta.
Pasadas las 11 de la mañana, Valdés se reunió en Hacienda con sus equipos de trabajo para despedirse, momento que –contaron los presentes– fue bastante emotivo y, puntualmente al mediodía, se jugó su última carta antes de dejar el Gobierno: dio una sobria y escueta conferencia en la sala de prensa del ministerio, donde comunicó oficialmente –antes del anuncio de Palacio– que había presentado su renuncia, que Bachelet la había aceptado, que una serie de consideraciones le impedían continuar y que las razones específicas "quedan en el seno de mis conversaciones con la Presidenta”.
En el Ejecutivo explicaron que ya el fin de semana Valdés tenía medio resuelto irse, porque esta historia podría haber tenido otro desarrollo y desenlace. Quienes conocen al ex ministro dicen que todo habría sido diferente, incluido su actuar público, si la Presidenta Bachelet le hubiera advertido –previo al comité de ministros de ese lunes 21– que La Moneda había cambiado de opinión sobre el destino del proyecto Dominga y que todas las señales que le había dado hasta entonces, respecto a que tendría luz verde, habían quedado en nada.
A eso se sumó la “indiferencia presidencial”, muy propia del estilo Bachelet cuando está molesta con alguna autoridad de su gabinete, algo que demuestra y lo hace sentir. Señalan en el Gobierno que Valdés, dos veces esta semana –el domingo y el martes–, pidió reunirse con la Mandataria, pero nunca le dieron audiencia y que fue la jefa de gabinete de la Presidenta, Ana Lya Uriarte, quien se la negó, gesto que lo hizo sentirse “humillado”, perdiendo su poder y sin ningún piso para seguir.
Quienes conocen la trama tras bambalinas, insisten en que Valdés tuvo dudas hasta el miércoles en la tarde, por un sentido de responsabilidad y lealtad, pero que fue clave el papel que jugo Micco en convencerlo y en llevar adelante el pacto que tenían los tres con Céspedes, de dar un paso al costado.
El principal foco de malestar del bando económico es precisamente Uriarte, el papel que jugó en este episodio y a quien apuntan varios como la responsable de “convencer” a la Presidenta de que la única forma de evitar que se desatara un Caso Caval 2 –por los terrenos comprados por su familia el 2014 a 12 kilómetros de donde se desarrollaría el proyecto– era precisamente haciendo caer la iniciativa en el comité.
Micco hizo pública su renuncia como subsecretario a través de un comunicado que se difundió poco antes de la ceremonia oficial en el Montt Varas, mientras que Céspedes llegó en silencio a La Moneda justo antes del mediodía, subió directamente al segundo piso y solo habló una vez que terminó la ceremonia, cuando ya no era ministro. Agradeció a su equipo y funcionarios del Ministerio de Economía por el esfuerzo que realizaron y expresó que había sido “un honor” llevar adelante una agenda de crecimiento inclusivo.

Déjà vu

Tras muchas especulaciones, finalmente se hizo público el cambio del equipo económico. Valdés fue reemplazado por Nicolás Eyzaguirre, mientras que Céspedes por Jorge Rodríguez Grossi, cargos en los que exactamente ambos se habían desempeñado también durante el Gobierno de Ricardo Lagos Escobar.
Lo que más se repitió en los últimos días en los patios de La Moneda es que nunca se había visto que el equipo económico renunciara en bloque al gabinete, menos a tres meses de una elección presidencial y a seis de terminar el Gobierno. De producirse, se dijo, sería una pésima señal.
Por eso la designación puntual de Eyzaguirre a la cabeza de Hacienda y de Rodríguez en Economía tiene el objetivo –recalcaron en La Moneda– de aminorar lo más posible, en los mercados y las relaciones con los empresarios, el impacto de la salida de Valdés, Céspedes y Micco. Son nombres con trayectoria, reconocidos y respetados en el mundo económico, que desde el primer minuto podrán continuar con las respectivas agendas de sus carteras sin necesidad de requerir un proceso de ajuste.
En el caso puntual de Eyzaguirre, todos en el Ejecutivo afirman que es el escenario en el que mejor se desempeña, mucho mejor que en la arena política, lo que no deja de ser relevante, considerando que se está elaborando el Presupuesto 2018, que debe ser presentado al Congreso el 30 de septiembre, y están ad portas la negociación por el reajuste del sector público y el debate por el proyecto de pensiones.
Eyzaguirre es reemplazo en la Segpres por Gabriel De la Fuente, quien hasta ayer ejerció como subsecretario de esa cartera. Dicho cambio en el propio Gobierno lo consideran un acierto, ya que no solo es una figura bien evaluada y respetada a nivel parlamentario, sino que puede ser un aporte para sacar adelante la agenda legislativa, dadas las buenas relaciones que ha generado con el mundo político. “Toda la forma como se hizo este cambio fue mal, fue fea, pero al final puede terminar siendo un aporte”, sentenciaron en Palacio.
Tras días de silencio, la ministra vocera, Paula Narváez, hizo un punto de prensa en el que trató de imprimir cuotas de normalidad a los ajustes realizados y dar por cerrado este capítulo. “La Presidenta ha tomado una decisión haciendo uso de sus facultades, los gobiernos tienen cambios de gabinete, ocurre en todos los gobiernos, no es un hecho novedoso en ese sentido (…). La Presidenta ha resuelto nombrar a las personas que ya son conocidas públicamente, que tienen una clara trayectoria y que tienen también el conocimiento, las capacidades para llevar adelante la agenda gubernamental que, como ustedes saben, es muy intensa, tanto en materia de ejecución de políticas públicas como en el trabajo legislativo que estamos llevando adelante”.
Las palabras de Narváez apuntaron a las críticas desde el propio oficialismo al manejo de Bachelet de esta crisis, al error –consideraron– de dejar que saliera del gabinete una pieza clave como Valdés y debilitar en estos momentos el rol del jefe de las arcas fiscales.
Por un lado, en la Nueva Mayoría lamentaron el episodio. El senador PPD, Ricardo Lagos Weber, dijo que “espera que este sea el último error no forzado de mi Gobierno para enfrentar de buena forma los últimos desafíos que tenemos por delante. Lo que resta ahora a todos es respetar las decisiones que se han tomado, apoyarlas y poner todos nuestros esfuerzos para seguir cumpliendo con el programa de Gobierno, que es lo único que nos pide la ciudadanía en terreno”, afirmó, mientras que su par DC, Ignacio Walker, consideró “lamentable su renuncia, pero absolutamente comprensible. (Entre) quienes estamos en el Parlamento y hemos vivido distintos episodios, se ha notado a Rodrigo Valdés incómodo desde hace por lo menos un año".
Desde la otra alma de la coalición, el diputado DC Aldo Cornejo, a través de Twitter, precisó: “Mi pleno respaldo al ejercicio de la atribución presidencial de @mbachelet Los Ministros no están para darse gustos personales”. Su par del PC, Daniel Núñez, indicó que en el equipo económico saliente siempre relativizaron las reformas, que “estas renuncias son un acto de honestidad política, pero que llegan demasiado tarde, esta dupla de Hacienda siempre relativizó las reformas (…) cuando no hay convicción para acompañar a la Presidenta en su programa, lo correcto es renunciar”.
En el Gobierno explicaron que parte de la furia de Bachelet pasaba por lo que consideró una deslealtad de parte de las directivas de los partidos de la Nueva Mayoría y los jefes de las bancadas parlamentarias, que se mantuvieron al margen de la crisis, sin respaldarla en todos estos días y que solo comenzaron a dar declaraciones el miércoles, cuando ya era muy tarde.
FUENTE: EL MOSTRADOR
Subió siete puntos en dos meses y se posicionó con el 31,3% de las preferencias

CEP: Piñera sube en atributos y gana en todos los escenarios

por  1 septiembre, 2017

CEP: Piñera sube en atributos y gana en todos los escenarios
El sondeo realizado entre julio y agosto revela también que el 55% de los encuestados cree que el abanderado de ChileVamos será el próximo mandatario. El estudio revela que el respaldo a Guillier se mantiene estancado en 14 puntos, y que lo sigue Beatriz Sánchez con 10,2%, quien subió cinco unidades respecto a la medición anterior. [Actualizada]
Ante la pregunta ¿quién le gustaría que fuera el próximo presidente de Chile?, el 31,3% de los chilenos se inclina por el candidato de ChileVamos, Sebastián Piñera, seguido de lejos por el abanderado de la Nueva Mayoría, Alejandro Guillier (con 14,5%), la candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez (10,2%) y la candidata presidencial de la DC, Carolina Goic, con 2,2%.
Ese fue el resultado de la encuesta CEP realizada entre julio y agosto que se dio a conocer este viernes y que indica que las preferencias por el ex mandatario se elevaron siete puntos, en los últimos dos meses, mientras que las de Guillier se mantuvieron casi sin variación.
Beatriz Sánchez, por su parte, registró tras las primarias del Frente Ampio un alza de cinco puntos.
El coordinador del Área de Opinión Pública del CEP, Ricardo González, detalló que el sondeo se llevó a cabo en un período que estuvo marcado por la crisis por la que atravesó la Democracia Cristiana y Carolina Goic, la inscripción de la candidatura de Alejandro Guillier y el debate por reforma al sistema de pensiones.
El estudio, al igual que en sus entregas anteriores, midió el desempeño de los candidatos en una segunda vuelta, donde nuevamente Piñera se mantiene cómodo en la delantera. Es así como en un balotaje frente a Alejandro Guillier, el representante de la Derecha conseguiría un respaldo de 39,5%, contra 31,1 del senador por Antofagasta.
Y si la contienda fuera con Beatriz Sánchez, la periodista obtendría el 27% mientras que Piñera 39 por ciento.
Además, frente a la pregunta "¿Quién cree que sera el Presidente?", el 55% afirmó que Piñera, y sólo el 7,8% que Guillier, mientras que 3,6% que será Beatriz Sánchez.
La encuesta da cuenta además que el representante de ChileVamos subió en todos sus atributos. Una de las mediciones tiene que ver con la pregunta sobre quién es el más honesto y confiable, resultando Piuñera en el primer lugar con 26%, Alejandro Guillier con 18% y 13% Beatriz Sánchez.
El 46% de los encuestados cree también que Piñera es el candidato que tiene más liderazgo, seguido mucho más atrás por Guillier (14%), Beatriz Sánchez (8,0%), Carolina Goic (2,0%) y con sólo 1,0% Franco Parisi -quien bajó su candidatura- y Marco Enríquez-Ominami.
Una proporción similar se da frente a la pregunta "¿Quién de los siguientes candidatos le parece que está más preparado para ser Presidente de Chile?, donde Piñera obtiene el 44%, Guillier 15%, Beatriz Sánchez 9,0% y Carolina Goic 2,0%. En este ítem ME-O, el diputado ex UDI José Antonio Kast y Parisi sólo marcan uno por ciento.

Metodología

El Estudio Nacional de Opinión Pública del Centro de Estudios Públicos N°80 se realizó entre los días 21 de julio y 17 de agosto de 2017 a 1.419 personas mayores de 18 años que residen en 132 comunas urbanas y rurales de todo el país (excepto Isla de Pascua).
Los encuestados respondieron una entrevista cara a cara en base a un custionario estructurado. El nivel de respuesta logrado fue de 76%, el error muestral se calculó en 3,0% y el nivel de confianza en 95%.

En ese sentido dice que su gestión destacará más que la de sus pares

New York Times desmiente críticas de la derecha económica a Bachelet: "A Chile le va bien"

por  1 septiembre, 2017
New York Times desmiente críticas de la derecha económica a Bachelet:
“Los cambios que prometió se están haciendo pese a las demoras, y la economía crece más despacio que en los años del auge de las commodities, pero crece en el promedio de la región, mientras que la inflación está controlada y bajo la meta, en un 2,6 por ciento (...) su gestión destacará más que la de sus pares”, señala.
The New York Time publica este viernes una columna titulada "la prisa de Michelle Bachelet" donde se destaca la gestión de la mandataria, tomando en cuenta solo restan seis meses para que deje el cargo.
El escrito, de autoría de la corresponsal Sylvia Colombo quien cumple asimismo funciones en el diario Folha de Sao Paulo, afirma que la jefa de Estado tiene como tarea prioritaria revertir los bajos niveles de aprobación que revelan las encuestas y por ser reconocida como "una estadista progresista que no cayó en los excesos del populismo”.
De esta forma, consigna, que el proyecto de reformas impulsado por su gobierno “habrá sido el más exitoso entre los de las mujeres de izquierda de la región", en referencia a Dilma Rousseff y Cristina Kirchner.
“Los cambios que Bachelet prometió se están haciendo pese a las demoras, y la economía crece más despacio que en los años del auge de las commodities, pero crece en el promedio de la región, mientras que la inflación está controlada y bajo la meta, en un 2,6 por ciento”, especifica.
En esa línea, señala que cuando Bachelet deje el cargo y América Latina vuelva a ser gobernada por hombres, “su gestión destacará más que la de sus pares”.
“Pese al pesimismo que expresan los chilenos, Chile va bien. No tiene guerrillas con quienes negociar la paz como Colombia, ni una guerra contra carteles de la droga o una narco corrupción enquistada en el Estado como México, ni la agresividad en la arena política de Argentina o un presidente metamorfoséandose en tirano como Venezuela, ni corrupción que haya gangrenado todo como Brasil o tres expresidentes encarcelados como Perú. ¿No deberían los chilenos evaluar positivamente a su presidenta?”, concluye.
FUENTE: EL MOSTRADOR
La contradicción entre su nombramiento y el discurso progresista de Bachelet

Rodríguez Grossi: el hincha número uno de los empresarios que regresa al Ministerio de Economía

por  1 septiembre, 2017
Rodríguez Grossi: el hincha número uno de los empresarios que regresa al Ministerio de Economía
Un DC antiguo, cercano a Gutenberg Martínez y Soledad Alvear, igual que el ministro Mario Fernández y Jorge Burgos, con una larga trayectoria en el aparato público y el uso de la puerta giratoria hacia el sector privado, principalmente el de energía, se ha enfrentado con frecuencia a los grupos ambientalistas y pronunciado frases célebres: defendió a HidroAysén afirmando que “Chile no puede dejar de explotar recursos naturales que nos ha dado la Divina Providencia”; y sobre el fallido megaproyecto Alumysa en Aysén, durante el Gobierno de Ricardo Lagos, señaló que "¿para qué sirve tener la zona más descontaminada del mundo si no hay nadie?".
Llamar a Jorge Rodríguez Grossi al Ministerio de Economía para calmar el reclamo y la incertidumbre de los empresarios, después del rechazo al proyecto Dominga, parece ser una buena decisión.
Economista de la Universidad de Chile, con un magíster en la Universidad de Boston, Rodríguez Grossi tiene el pasaporte para entrar y salir del mundo privado lleno de timbres. Y en este tránsito continuo su opinión sobre el dilema entre decisiones políticas y crecimiento económico suena justo como lo que quieren escuchar los empresarios. “Soy un hincha fanático de los empresarios, creo que son uno de los factores más importantes en el desarrollo chileno. Hay que apoyar muy fuerte el desarrollo empresarial, pero con un concepto de empresa que viene del Génesis, en el que todos transformemos el mundo a imagen y semejanza de Dios”, admitió en una entrevista.
Rodríguez Grossi (69) es antiguo militante DC, de los tiempos de la Patria Joven, de Frei Montalva, durante su juventud. Cercano al círculo de Gutenberg Martínez y Soledad Alvear, es amigo del actual ministro del Interior, Mario Fernández, con quien incluso fue socio en una consultora. También se reconoce su vieja amistad con el ex ministro Jorge Burgos.
En los 80, Rodríguez Grossi fue consultor recurrente de organismos multilaterales, como el BID, la CEPAL, la Unicef y el Banco Mundial. Con el regreso a la democracia a partir de 1990, el Presidente Patricio Aylwin lo llamó para integrarse al directorio de Metro y, luego, como subsecretario de Hacienda. En febrero de 1994 lo designaron presidente de Codelco, después que Juan Villarzú y Alejandro Noemi, dos ejecutivos DC de la cuprífera, renunciaran tras el fraude cometido por Juan Pablo Dávila. Pero permaneció solo hasta el 11 de marzo de ese año.

Subdere y Guacolda

Con el arribo de Eduardo Frei Ruiz-Tagle a La Moneda, Rodríguez Grossi llegó al estratégico puesto de subsecretario de Desarrollo Regional, desde donde se administran y distribuyen una gran cantidad de recursos a lo largo del país. Desde esta repartición se enfrentó con los profesores de la educación municipalizada y tuvo otro conflicto, por la Ley de Rentas Municipales, con los municipios del país, que le costó la salida del puesto antes de cumplir un año en él.
Posteriormente se fue a la gerencia de desarrollo de la Fundación Chile, pero al no lograr que lo nombraran en la presidencia, donde quedó Eduardo Bitran, se instaló completamente en el sector privado como gerente de la generadora eléctrica Guacolda, que luego se convertiría en AES Gener. Desde ese puesto, tuvo enfrentamientos con sectores de ambientalistas, básicamente por el uso que la empresa hacía del carbón Petcoke, un combustible altamente contaminante.
Desde su puesto en Economía, en 2004, defendió el proyecto Alumysa como beneficioso para los habitantes de Puerto Chacabuco, lo que provocó que la ONG Greenpeace le otorgara ese año el premio como Habitual Destructor del Planeta (H.D.P). La respuesta fue de antología: “¿Para qué sirve tener la zona más descontaminada del mundo si no hay nadie? (…) ¿Para qué quiero un país o un Aysén de santuario de la naturaleza si nunca lo vamos a poder disfrutar? (…) ¿Para qué quiero un lugar vacío de gente por mantener determinada naturaleza?”. El megaproyecto consistía en instalar una planta procesadora de aluminio –cuya materia prima se traería de Brasil– junto con la construcción de un puerto y tres centrales hidroeléctricas.
Desde su puesto en Economía, en 2004, defendió el proyecto Alumysa como beneficioso para los habitantes de Puerto Chacabuco, lo que provocó que la ONG Greenpeace le otorgara ese año el premio como Habitual Destructor del Planeta (H.D.P). La respuesta fue de antología: “¿Para qué sirve tener la zona más descontaminada del mundo si no hay nadie? (…) ¿Para qué quiero un país o un Aysén de santuario de la naturaleza si nunca lo vamos a poder disfrutar? (…) ¿Para qué quiero un lugar vacío de gente por mantener determinada naturaleza?”. El megaproyecto consistía en instalar una planta procesadora de aluminio –cuya materia prima se traería de Brasil– junto con la construcción de un puerto y tres centrales hidroeléctricas.

Un DC para Piñera

Por eso, si la intención de Bachelet al nombrarlo es reafirmar el discurso de que no se imagina “un país donde solo importen los números”, la llegada de Rodríguez Grossi parece una señal completa en sentido contrario.
En 2001, Ricardo Lagos lo nombró al frente de tres ministerios: Economía, Energía y Minería, en reemplazo de José De Gregorio, en la época en que deseaba tener megaministerios o jefes de áreas. Rodríguez definía de esta manera el eje de su gestión:
“Estas carteras tienen que ver con el tema de regulación económica, la que debe ser lo más expedita, fácil y eficiente posible (…). El ideal, en materia medioambiental, es que la empresa conozca, a través de un listado, sus obligaciones, y se atenga a eso en vez de perder tiempo en procesos de estudio y validación que son largos, caros y que atrasan las inversiones. Esa es la filosofía que uno tiene que tratar de imponerles a las regulaciones en general”, dijo, según cita Ciper Chile en un perfil suyo, a propósito del regreso de Rodríguez Grossi al Banco Estado como presidente del directorio en septiembre de 2015. "Retorno", porque durante el Gobierno de Sebastián Piñera, desde 2010, ocupó un sillón en la mesa directiva de la misma entidad.
Como presidente del directorio de Corfo, en su calidad de ministro de Economía, sobrevivió a la “ruptura del jarrón” que significó que la entidad perdiera más de 100 millones de dólares a manos de una intermediadora financiera, Inverlink, lo que en serio riesgo al mercado financiero nacional y que se llevó por delante al yerno de Ricardo Lagos, Gonzalo Rivas. Esa presidencia de directorio prácticamente no sabía nada de lo que ocurría en Corfo. La prioridad del ministro era la aprobación de una reforma del sistema eléctrico, que terminó en la llamada Ley Corta Eléctrica.

Tabaco, salmones y Alto Maipo

Por su parte, Bachelet ya lo tuvo en su Gobierno y en un puesto complejo, como presidente de EFE, que tenía un plan de inversión cuestionado de US$1.100 millones. Paralelamente, mantuvo un pie como director de AES Gener y de British American Tobacco (BAT), la tabacalera más importante del país.
Luego, a partir de 2012, integró el directorio de la salmonera Australis. Pero su directorio más polémico fue al frente del proyecto Alto Maipo, donde fue nombrado vicepresidente en 2014, mientras la propiedad se dividía mayoritariamente entre AES Gener y Antofagasta Minerals, del Grupo Luksic, que vendió su participación en enero.
Rodríguez Grossi renunció para volver a Banco Estado, donde estaba justo antes de que fuera nominado para regresar al equipo económico de Bachelet, y al puesto que le calza perfecto: ministro de Economía amado por el empresariado.
FUENTE: EL MOSTRADOR