Compañeros de ruta, Ricardo Lagos y Jorge Burgos
Publicado el 02 Septiembre 2015
ESCRITO POR RAFAEL LUIS GUMUCIO RIVAS (ELVIEJO)
Grandes personalidades fundadoras de la Democracia Cristiana desafortunadamente ya están entre nosotros: nunca veremos a un Ministro del Interior como don Bernardo Leighton, que se atrevió a tomar preso al presidente del Partido Nacional, Víctor García Garzena, por tratar de alterar el orden público; hoy, otro Ministro del Interior, también democratacristiano, aterrado ante la manifestación de los camioneros, se entrega, es más, acepta que le den un plazo para que dé una respuesta a sus demandas.
Radomiro Tomic decía que “quien se alía con la derecha, es la derecha la que gana”. Los “príncipes DC no han podido comprender esta máxima de uno de sus ilustres fundadores. Ante esta situación, habría que dilucidar si los democratacristianos y “socioslistos” son compañeros de ruta, tontos útiles o, simplemente, una derecha más sofisticada y, en consecuencia, con más habilidad para engañar de mejor forma a los pocos que concurran a votar en los comicios electorales – la idea de los años 60, “de la otra cara de la derecha”, es mejor dejarla de lado, pues la ex Concertación es la derecha pura y dura, por tanto, es el único partido de oposición al gobierno y, además, con ciertas posibilidades de éxito -.
El “Pavo Real”, Ricardo Lagos Escobar, es la mejor carta política para la derecha, pues les asegura llevar a cabo las políticas que a ellos les conviene, sin necesidad de responder ante la ciudadanía ante cualquier desliz en su gobierno – lo fue el desastre de planificación del Transantiago, el robo de los Ferrocarriles, el MopGate y el asunto “del florero”, entre otros desaguisados -. En el escenario de que fuera candidato el ex Presidente Sebastián Piñera, la derecha tendría que pagar el costo – como lo hizo, durante su mandato – de las grandes manifestaciones populares, además de “traiciones” a los militares, como el cierre del penal Cordillera, o la crítica a los cómplices pasivos de los civiles que colaboraron con el gobierno dictatorial de Augusto Pinochet.
Si recurrimos a la historia, el candidato Pedro Montt, responsable de la “matanza de Santa María de Iquique, logró el apoyo de los principales líderes de la oligarquía de esa época, sin embargo, terminó en desastre. No es raro que, ahora, Ricardo Lagos tenga un apoyo transversal, desde el hijo de Manuel Contreras y el nieto de Pinochet, hasta el frescolín de Camilo Escalona y su séquito. ¿Será que este caballero nos quiere llevar a fumar opio? Como bien decía el historiador Alberto Edwards, “antes creíamos en un hombre – Pedro Montt – hoy no creemos en nadie”. Nada ganamos con repetir, hasta el cansancio que, generalmente, los segundos períodos de los gobernantes – al menos en Chile – han sido de verdaderas catástrofes: Alessandri, la “matanza del Seguro Obrero”, Ibáñez y Bachelet, que despertaron esperanzas ciudadanos y terminaron defraudando. Por desgracia, los hombres y los pueblos terminan “tropezando con la misma piedra”.
Los socialistas ya comienzan a preparar el camino de la coronación del monarca, salvador de Chile, proponiendo una “conversación entre los tres candidatos – ellos llaman progresismo – Isabel Allende, José Miguel Insulza y Ricardo Lagos, para que definan entre ellos cuán será el candidato a la presidencia - ojalá no se les ocurra realizar una primaria, pues su padrón electoral es más falso y mafioso que Judas -. No hay que ser muy perspicaz para comprender que, al final, van a terminar eligiendo al “pavo inflado”, único candidato que no tienen vetos, desde la UDI, hasta el Partido Socialista, desde los empresarios, hasta los operadores políticos, desde los curas, hasta el Gran Maestre.
Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)
02/09/2015
FUENTE: EL CLARIN
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