martes, 30 de octubre de 2012

Analista político le saca radiografía al votante apático

Analista político le saca radiografía al votante apático

El cientista político e historiador de la Universidad del Pacífico, Patricio Gajardo, enciende la luz de alerta por el nivel de abstención de este domingo. Si bien advierte que “puede ser un problema cada vez más complejo”, espera una mayor participación para las presidenciales "si hay una competencia que convoque".

Martes 30 de octubre de 2012| por Carlos Salazar
El analista político de la Universidad del Pacífico, Patricio Gajardo es historiador de la Pontificia Universidad Católica de Chile y magíster en Estudios Internacionales de la Universidad de Chile. También es especialista en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Brasilia, y en Derecho Internacional en la Fundación Getulio Vargas de Río de Janeiro entre otros laureles. Menos connotados resultaron los candidatos de la reciente jornada de elecciones municipales que no convocaron a sus votantes y generaron un histórico 60% de abstención en las urnas.
Imagen foto_00000002A juicio de Gajardo, no es importante detenerse en si ganó uno respecto a otro, o si cayó tal figura emblemática. Lo interesante es verificar esta inédita tendencia de baja participación.
"El votante que no asistió es considerado apático en términos políticos pero hay que considerar que en la presidencial puede votar mucha más gente. La cosa puede ser muy diferente si se considera que ésta puede ser una carrera ganada", dice en alusión al escenario ideal que los partidos proponen.

A diferencia de estas elecciones del fin de semana, las presidenciales podrían ser más interesantes dado el nivel de polarización y por la existencia más marcada de proyectos políticos, asegura Gajardo pensando en un escenario semejante al de las elecciones del 2008 en EEUU donde Barack Obama le ganó a las bajas cifras de participación.

"Cuando Obama ganó rompió un esquema porque su triunfo contó con un 64% de participación que ha sido un alto promedio para los norteamericanos. En Chile esta baja refleja un problema crítico que no puede dimensionarse hoy pues es la primera vez que sucede lo que sí puede llegar a ser preocupante es que la abstención siga creciendo, creciendo y no se recupere. Sería un síntoma de fiebre, un problema cada vez más complejo".
-¿Se parece entonces al poco entusiasmo del sistema de representantes de EEUU?
-Hay una diferencia notoria porque el porcentaje acá fue marcadamente mayor. En EEUU cuando hablamos de las presidenciales hablamos de un 50% de abstención en términos promedio y no de un 60% o más como acá. Es algo mucho más profundo que se debe a que es la primera vez que se produce la voluntariedad. Allá se vota voluntariamente desde hace mucho tiempo. En Venezuela también y en las últimas elecciones participó el 80% de la población. También debes considerar qué es lo que está en juego en una elección. Mi impresión es que la gente que fue a votar es la más comprometida, la que está más informada a un nivel transversal. Es decir jóvenes, no tan jóvenes, nuevos y viejos votantes. Personas a las que le interesa más la participación política y eso es lo que arrojó estos resultados sorprendentes.

-¿Pero ese desinterés no ha ido en aumento desde las primeras votaciones tras el retorno a la democracia en 1992, desde un 21% a un 66%?
-Lo que ha sucedido es que esa tasa se ha mantenido en un 40% y el nivel de votación en un 52% ó 53% que decrece según el envejecimiento del padrón y por quienes no se inscriben. Considera que el votante joven de 18 a 29 años era un 9% por ciento del claustro electoral y otros se inscribían recién pasados los 30 años de edad. Entonces esas cifras que dices se producen por un estancamiento de la población y porque otros electores van falleciendo sin que aumente ese padrón. Si en las municipales se hubiera registrado un 53% de votación habríamos estado impecable, pero el reflejo del nivel de apatía ha sido excesivo.

El triunfo del "efecto universidad"

El analista dice que ese nivel de politización se dio en las comunas emblemáticas por una cosa mediática y aunque no representen al espectro general, marcaron un interesante debate. "Vimos un votante de izquierda que votó básicamente para sacar a Cristián Labbé que cumplió con un "efecto universidad". es decir, uno donde la gente que vota es muy minoritaria en términos generales, pero que es muy militante y con una posición marcada. El votante de izquierda tiende a ser más activo políticamente que el de derecha que es mas apático", insiste.
-¿Qué lecciones debería sacar el mundo político y los votantes sobre esta apática jornada?
-Primero que no se debe seguir compitiendo con un voto voluntario de la misma forma que se hacía antes. Los candidatos se comportaron igual como en otras ocasiones, pensando en llegar a una mayoría. El voto no se presidencializó, es decir, el Gobierno no se involucró ni se quiso arrimar a a los candidatos, ni uno ni otro bando lo hicieron para lograr una polarización en el debate. Ni el Gobierno lo hizo para alterar sus niveles de apoyo ni la oposición para afectar el regreso de Michelle Bachelet. Se exteriorizó todo en la figura de los municipios y los votantes no se interesaron simplemente.

Imagen foto_00000009-¿Qué espera la academia para las próximas elecciones entonces?
-En las democracias consolidadas siempre se vota más para una elección presidencial, siempre y cuando las campañas no sean tan de salón, sino más agresivas y seductoras. Algo como lo que se ve en la competencia entre Obama y Romney o las elecciones en España, donde los candidatos de verdad compiten y no sólo hacen declaraciones para el público.

"Hablamos de una competencia que convoque y promueva cosas nuevas, no que se panfletee. Al menos este domingo quedó clarísimo que se está exigiendo un buen nivel de compromiso en términos de contenidos, un voto menos light. Para un ganador de esas elecciones con baja asistencia sería gravísimo que cuando le bajen los niveles de apoyo le enrostren el haber sido escogido por menos del 50% de los votos. El voto de ayer fue decidido, comprometido e informado, pero minoritario y eso no fortalece una democracia, sino que la debilita peligrosamente".

FUENTE: LA NACION

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