Benjamín Vicuña luego del exitoso programa que mostró atropellos a los derechos humanos: "Sin memoria no hay futuro"
16/08/2013 |
Por Oscar Reyes, desde Buenos Aires
El reconocido actor chileno protagoniza en la capital argentina "a tablero vuelto" una comedia teatral y trabaja en un programa de televisión. Y el lunes se viene a Chile a grabar "Las imágenes prohibidas" de Chilevisión. Es un documental con videos inéditos sobre los atropellos a los derechos humanos ocurridos en la dictadura. Y Vicuña tiene su opinión sobre esos graves atropellos: "No enfrentarlos es perverso, es evasivo" nos cuenta en la clásica calle Corrientes bonaerense
A Benjamín Vicuña lo rodean decenas de argentinos y argentinas. Lo felicitan. Lo palmotean. Lo abrazan. Se sacan fotos con él. El sonrie tímido. "Gracias", "muchas gracias", les dice en tono bajito.
Una pareja de chilenos también se le acerca y lo vuelve a felicitar. El reitera sus agradecimientos.
"Estoy feliz, muy feliz pero súper cansado" nos cuenta luego de haber terminado de actuar hace menos de diez minutos en la obra teatral "Los Elegidos" que se exhibe a sala llena en un teatro de calle Corrientes, aquí en Buenos Aires.
Su actuación es reconocida por los exigentes críticos argentinos y su trabajo actoral es muy valorado por la prensa trasandina.
"Los Elegidos" es una obra que trata de cuatro jóvenes aspirantes a escritores que se inscriben en un taller de clases privadas con un jubilado narrador. Es una comedia teatral irónica e ingeniosa que termina con el público aplaudiendo de pie a los cuatro actores argentinos y al chileno Benjamín Vicuña.
"Estoy cansado pero feliz", me reitera en un patio de Teatro Paseo La Plaza. Vicuña también está trabajando en una serie en el Canal Trece argentino "Los Farsantes", mientras su esposa, "Pampita", Carolina Ardohain, es jurado en otro canal, Telefé, en "Celebrity Splash".
Y a partir de el lunes pasado tiene otro trabajo. El que lo contacta con lo más profundo y doloroso del Chile que ama: las graves violaciones a los derechos humanos que ocurrieron en la dictadura.
Benjamín Vicuña es el conductor del programa "Chile, las imágenes prohibidas" que emitió este miércoles Chilevisión y que fue un verdadero éxito en rating y que también llegó a ser trending topic (lo más comentado) en Twitter.
Éste y otros lunes, Benjamín Vicuña tomará desde Buenos Aires el primer avión que lo lleva a Santiago. Ya se está habituando al rito. "Me voy temprano para aprovechar las horas de trabajo". Graba entrevistas, presentaciones, enlaces y promociones. Luego vuelve el mismo día a Buenos Aires a sus trabajos bonaerenses. "No paro, pero estoy feliz", me reitera.
Violaciones a los derechos humanos: "Sin memoria no hay futuro"
"Estoy impactado por el rating. Me sorprende pero es un mensaje para los canales de televisión. La gente, los chilenos quieren ver programas con contenido, que tengan algo que comentar, que hablar", reflexiona junto a Cambio21. "No se debe subestimar a la audiencia", dice.
"El tema de los derechos humanos es trascendente, es clave. Y no enfrentar el pasado, por muy duro que haya sido, es perverso, es evasivo. Algunos pocos criticaran pero la gran mayoría de los chilenos y chilenas quieren conocer la verdad de lo qué pasó" nos dice como si le resurgieran fuerzas luego de actuar más de una hora y 45 minutos.
Se cumplen 40 años del golpe de Estado. Trajo muerte, exilio, odio, atropello a la dignidad y a las personas. ¿Cuál es tú visión, si sólo tienes 34 años de edad? le pregunto.
"Hay que conocer la verdad. Con estos programas ayudamos...un poco...Conocer la verdad de algo que nos dividió y causó tanto dolor. Los derechos humanos son universales y en Chile se violaron", nos responde con asertividad.
"Hay que conocer la verdad. Con estos programas ayudamos...un poco...Conocer la verdad de algo que nos dividió y causó tanto dolor. Los derechos humanos son universales y en Chile se violaron", nos responde con asertividad.
Vicuña plantea un reconocimiento al departamento de prensa de Chilevisión por el trabajo que realizaron en este programa.
Y no esquiva su indignación con algunos pocos fánaticos de la dictadura pinochetista que le escribieron algunas groserías en su tuiter: "Me quedo con los y las centenares que me saludaron y felicitaron, pero no deja de sorprenderme que algunos aún defiendan las graves violaciones a los derechos humanos", me dice con resignación.
Y no deja de enorgullecerse por esa "Iglesia" que conoció en el programa de Chilevisión. "Es esa Iglesia la que queremos. La del padre Dubois, la que se jugó en ese tiempo duro. La del actual Papa Francisco", nos habla con esa sonrisa que no para de agradecer a la gente que se acerca a saludarlo.
FUENTE: CAMBIO 21
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